«Transporter refueled» (El transportador 4- Recargado): el fondo del abismo y del balde de pochoclos

Pocas veces uno se encuentra con historias como esta en la sala. Normalmente tienen estrellas, introducción, nudo y desenlace, pero ¿Quién va por esas cosas al cine? Entonces nos encontramos con esta audaz apuesta donde todo lo anterior es inexistente.
Así es como llegamos a la Riviera Francesa y con alguien que tiene y maneja un auto. Aparentemente tiene un pasado, pero no importa. Lo importante es que tiene un Audi S8. ¿Dije uno? No, tiene dos porque está recargado y porque mantener el personaje no es casi nada crucial en una saga. No es como el original que tenía que cuidar minuto a minuto su fierro. No, querido. El glam acá viene con cosecha de auto y un traje copado que no tiene necesidad de desprenderse mientras lucha con toda la mafia rusa.

Pero, como se trata de una trama compleja y nada cosificante, las mujeres que andan todas en tacos de 10 centímetros y con los vestidos más cortos, es porque son prostitutas en una red de trata de blancas. Como Liam no está, llamamos al chico que echaron post una temporada de Game of Thrones porque lo único sustancial era el acento británico. ¿Necesitabas más condimentos? Entonces te ponemos al que hacía de mafioso ruso en Dexter como papi del conductor que es ex espía.
Aquellos que critican estas redes deberían conocer a estas chicas. Tecnología de punta, maestras del espionaje, estrategas natas. Nada que no puedan hacer con un vestido negro corto y sandalias altísimas. Toda una loa a la femineidad.

Poco ha quedado de los personajes escritos por Luc Besson, pero la movilidad de la cámara con travellings circulares, planos aéreos, persecuciones elaboradas y un montaje sonoro impecable intentan, agónicamente, imprimir algo de ritmo. ¿Quién lo necesita en un film de acción?
Todos estábamos felices con las chicas bajando y subiendo escaleras en cámara lenta, con él mirando al atardecer con cara de recio antes de subirse al auto (aun cuando no hay amenazas ni cerca). La mejor publicidad de perfume que vi, sin perfume. No, pero publicidad sí: vamos todos con Omega, Vodka Grey Goose, iphones y el S8.
Pocas veces uno se encuentra con algo así. Te lleva al borde, de la siesta o de la risa.
