«Secret in Their Eyes» (Secretos de una obsesión): atada a sus propias cadenas

Dicen que las segundas partes no son buenas; que las películas locales llevadas a otro contexto tampoco suelen encantar a espectadores extraños, sin embargo, y gracias a una sólida elección de actores es que se llegó a esta película en la que el mismo Campanella se involucró.
Hace 5 años, «El Secreto de Sus Ojos» nos atrapaba con esa historia en la que ni podíamos reconocer a Francella en un personaje totalmente alejado de sus habituales papeles. Darín estelarizaba junto a Soledad Villamil y la química de este triángulo involucraba otra actuación impensada e impecable como la de Pablo Rago.
Esta versión original, quedó grabada en mi memoria, no sólo por lo bien realizada sino porque contaba algo de nuestra historia desde un costado diferente: mostraba el germen de un tiempo oscuro en el país y cómo se llegó a dar por falta de compromiso ciudadano, por miedo, por injusticias no resueltas en las que las víctimas se convertían en victimarios.

Aquí, Billy Ray, un guionista y director, más lo primero que lo segundo (por eso debe haber sido convocado, por saber adaptar obras para la pantalla), se le animó a la última ganadora argentina del Oscar® a Mejor Película Extranjera y le salió bastante bien y para convencer. Si vieron la original, habrá escenas que inmediatamente les vendrán a la cabeza.
La trama también tiene su vuelta histórica (que me hacía pensar en dónde la engancharían): está filmada en un ir y venir entre el presente y el 2002, un año después del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.
El equipo de investigadores en el que se encuentran Ray (Chiwetel Ejiofor) y Jess (Julia Roberts), es una división de antiterrorismo. De eso nos iremos enterando de a poco pues el principio lo ubica a Ray yendo a buscar a Claire (Nicole Kidman) pues hay un sospechoso que no se puede escapar y ella, que ha llegado al puesto de fiscal de distrito, el más alto al que podía acceder en su carrera, es la que puede colaborar para que no se escape.
En el presente, Ray ya no trabaja con Jess y ni con Claire y hay un caso que es su obsesión, la del título. Por otra parte, hay un amor que se le escapó porque tuvo miedo y ahora tiene una nueva chance.

El personaje de Jess, nos da una Julia Roberts demacrada, como si fuera un fantasma encarcelado por sus propias cadenas, con otra obsesión, que le carcome la consciencia. Claire ha llegado a la cima pero tampoco es feliz aunque su vida parece perfecta.
Es una obsesión pero compartida entre tres, los tres guardan un secreto y un crimen los une, ¿dejarán sus miedos, sus hipocresías, la justicia por mano propia, la carrera por el poder para dejarse ayudar, amar verdaderamente? Quizá en la primera parte los maree tanto ir y venir entre presente y pasado.
No van a poder distraerse ni un segundo, se los aseguro y para mí Chiwetel fue muy bien elegido para hacer el personaje de Ricardo Darín, lo han sabido encaminar en esa sensibilidad y a la vez, los límites que se pone el personaje para no avanzar.
No es la misma película, es lo bueno y pasa el estándar para que vean un buen producto en pantalla grande y un avance más para el cine argentino que hizo que Hollywood posara «sus ojos» en una obra de argentinos, Campanella y Sacheri, como en la época de oro.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
Es difícil hablar de «Secretos de una Obsesión» (USA, 2015) de Billy Ray, la película inspirada en «El secreto de sus ojos» de Juan Jose Campanella, y que llevó nuevamente a las grandes esferas al cine nacional.
Si bien desde su afiche se indica que está «inspirada» en la película argentina, la inevitable comparación se hace presente desde el primer momento de visionado, lamentablemente, porque el director y el elenco protagónico, encabezado por Nicole Kidman, Julia Roberts y Chiwetel Ejiofor, hacen un gran esfuerzo por compenetrarse con el relato, que pese a algunos cambios de «sexo» de sus personajes principales y el orden del relato, es un calco de «El secreto…» manteniendo sus premisas narrativas y giro final.
No vamos acá a develar nada de la historia, ya que quizás aún permanezcan espectadores incautos que no hayan visto la película de Campanella y puedan disfrutar de la historia como si de una novedad absoluta se tratara, aún así, algunos baches en el guión y la pérdida de tensión en el relato, que se esfuerza por reforzar una trama romántica, hacen de «Secretos de una obsesión» un filme fallido.

En «Secretos…» veremos como un equipo de investigadores del FBI se destroza cuando a uno de los integrantes (Jess, Julia Roberts) le sucede en carne propia uno de los hechos que a diario se enfrentan. Su joven hija es asesinada y la revelación se sucede delante de sus ojos, pese a los esfuerzos de su compañero entrañable Ray (Ejiofor) por evitar que Jess vea la escena del crimen.
La fiscal de distrito Claire (Kidman) apoyará a ambos en la difícil tarea de encontrar al asesino de la hija de Jess sin saber que detrás del proceso de investigación tradicional por encontrar al culpable se estará jugando mucho más que los fueros con los que ha sido recientemente condecorada.
Con una relación muy cercana con Ray, además, Claire se verá abrumada por la situación al no poder mantenerse objetiva ante los hechos y verá cómo rápidamente todo se le va de sus manos al comprender que más que una investigación de un hecho policial lo que se está planteando es un fuerte y doloroso hecho humano que marcará a fuego las decisiones de todos.

Al igual que en «El secreto…» la narración disruptiva elegirá una trama que se inicia con un flashback sobre el descubrimiento del cuerpo de la hija de Jess para luego jugar temporalmente e ir y venir reforzando el paso del tiempo como una verdadera «obsesión» (de ahí el bautismo del título local) no tanto para Jess, quien sigue sin superar la muerte de su hija, sino para Ray, quien luego de muchos años vuelve a las fuerzas para desenmascarar al asesino y reencontrarse con Claire y Jess.
El guión de «Secretos de una obsesión» potencia una historia de amor entre Claire y Ray para descontracturar y desarticular un poco la fuerte carga dramática del relato, que también agrega tensión a la narración desde su necesaria identificación con clásicos del género que utilizan este recurso para atrapar, en parte, a las audiencias no tan adeptas a este tipo de filmes.
El director trabaja con las mismas premisas del guión original de Campanella, y la inspiración a la que alude el afiche de esta película se transforma en copia cuando, por ejemplo, se emula la escena de búsqueda desesperada del asesino dentro del estadio, no ahora de fútbol, sino de beisbol.
Era necesaria esta remake? La respuesta la dirá el público, que intentará empatizar con una historia que produce un una ecuación fría y distante visualmente, y eso pese a que los actores dotan a sus interpretaciones del poderío necesario para con los personajes y con lo que muestran en pantalla.
