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“Sex Tape” (Nuestro Video Prohibido): La comezón digital

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En esta nueva comedia del realizador Jake Kasdan (“Malas enseñanzas”), con guion y actuación protagónica de Jason Segel, más Cameron Díaz, se habla de un síntoma de época relacionada a los vínculos maritales y la exposición mediática de la intimidad.

La pareja protagónica de “Nuestro Video Prohibido” (USA, 2014) se sube al veloz tren de la nueva comedia americana (tan bien representada por los hermanos Farrelly y el tándem Apptow/Rogen) en su versión más escatológica y soez para narrar la historia de un matrimonio ante la disyuntiva del ocaso de su vida sexual.

Con un arranque vertiginoso, que repasa la adolescencia de Jay y Annie (Segel y Díaz) y sus frenéticos encuentros amorosos, ese prólogo funciona como bisagra entre la primera parte del filme y la segunda.

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El hito divisor será la filmación de un video en el que el intento por emular las miles de posiciones sexuales de un viejo libro llamado “The Joy of Sex” marcaran un antes y un después en la vida de esta apocada pareja.

Pero claro está, que ese hito en realidad impulsará la acción para que de una película que mostraba las miserias de una pareja que se veía feliz, pero que terminaba dormida antes de iniciar cualquier encuentro sexual, se pase a una aventura frenética para intentar detener que ese video que filmaron llegue a manos equivocadas.

Filme que bucea en lo profundo de la incomodidad para construir su verosímil, “Nuestro Video Prohibido”, funciona como una alegoría sobre las relaciones y los vínculos en la actualidad y la incorporación de la tecnología a los mismos.

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Mientras la pareja busca el video y quien lo pudo haber visto, el matrimonio se expone a situaciones embarazosas y ridículas, ofreciendo un descontrolado y escatológico panorama en el que el humor y las buenas actuaciones de Díaz y Segel van de la mano de una puesta al día de la mejor comedia.

Con una veloz edición y la principal virtud de reírse de sí misma, “Nuestro Video Prohibido” es un claro ejemplo de cómo llevar al límite una situación puntual que podría haber quedado en una mera anécdota.

Atentos a las participaciones especiales de Jack Black y Rob Lowe, que no hacen otra cosa que reforzar la dirección de Kasdan hacia un divertido viaje al ridículo. Entretenida y muy graciosa.

Anexo de Critica por Fernando Sandro

Sexto largometraje de Jake Kasdan, director que se maneja dentro del estilo de la Nueva Comedia Americana aunque en un límite más cercano a la comedia tradicional; «Nuestro video prohibido» es un film que termina entregando menos de lo que prometía, precisamente por eso, por estar en el medio.

Luego de la exitosa (y algo sobrevalorada) Malas enseñanzas, Kasdan repite protagonistas y tono. Cameron Diaz y Jason Segel esta vez son Annie y Jay un matrimonio que, según nos cuentan en una secuencia inicial sin demasiados cambios físicos, se conocieron de jóvenes en la universidad, se enamoraron, se casaron y fueron algo así como una máquina de potencia sexual hasta la llegada de sus dos hijos y la pesadez de la rutina.

Ahora Annie maneja un blog sobre la experiencia de ser madre y Jay trabaja en una empresa de reproductores musicales. Pasaron diez años (repetimos, sin ningún tipo de cambio en sus aspectos) y para ellos mantener viva la llama de la pasión se les hace cuesta arriba.

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Por eso, tras una idea de Annie y utilizando la tecnología provista por Jay, deciden filmarse en la intimidad haciendo una especie de video sexual educativo en el que probaran todas las poses sexuales del afamado libro The Joy of Sex. Pero claro, los reproductores digitales están en permanente conexión con “la nube”, y además, Jay tiene el agrado de regalar los reproductores que ya no utiliza, ¿qué sucederá? Sí, el video porno será distribuido entre todos sus seres queridos.

Lo que sigue será Annie y Jay metiéndose en una y mil complicaciones y enredos para tratar de recuperar los reproductores y “bajar” el video de “la nube”. Hay algo que aclarar antes de seguir con el análisis, Nuestro video prohibido, así como «El diablo viste a la moda» o «Celular», es una película con tintes publicitarios.

Durante su (acertadamente) no muy extensa duración se nos mostrará las mil y un ventajas de un IPad, principalmente, el estar permanente conectado y compartir todo con todo, como una gran comunidad, con gran velocidad y aplicaciones increíbles; de hecho, muchos de sus gagas se originan en estas virtudes.

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Si la premisa parecía dar pie a una comedia osada, sorpresivamente, el resultado es bastante más conservador de lo esperado. En referencia a partes del cuerpo, mucha parte trasera (sobre todo de Segel que ya nos tiene acostumbrado a sus desnudos cinematográficos) y poca delantera, ni hablar de genitalidad. El lenguaje suma puteadas pero dichas en plan de recato. Y en definitiva el mensaje es el de guardar las apariencias de una familia de suburbios.

¿Puede una escena salvar una película entera? Será cuestión de comprobarlo con la muy efectiva y por suerte extensa escena en la mansión de un posible comprador del blog de Annie interpretado por Rob Lowe; ahí en esos minutos, la película se olvida de intentar ser osada, se entrega a un humor más imple y tradicional y gana terreno ampliamente, otorgando carcajadas plenas.

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El resto, probablemente despierte esporádicas sonrisas hasta llegar a una escena final con un invitado sorpresa, más inclinada hacia lo sexual, nuevamente muy efectiva. Jason Segel (que uno podría imaginar esta es una continuación de su pareja en «How I Met Your Mother», y hasta obligadamente hay una referencia a la serie) aun estando mucho más contenido que en otras, y mejores, interpretaciones, es lejos lo mejor del film; su carisma para con la pantalla vuelve a salvar las papas cuando todo está a punto de arder.

Cameron Diaz luce correcta, cómoda, pero los años no la favorecen y nose puede ignorar la sensación de que ya no está para este tipo de películas.

En un medio tono entre lo zafado y la comedia familiar recatada, Nuestro video prohibido hubiese resultado mejor de jugarse un pleno hacia uno de los extremos. Así, a mitad de camino es un comedia agradable, pasatista, pero también olvidable.

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