(L-R) Rachal McAdams as Linda Liddle and Dylan O'Brien as Bradley Preston in 20th Century Studios' SEND HELP. Photo by Brook Rushton. © 2025 20th Century Studios. All Rights Reserved.
«Send help» (¡Ayuda!): Nadie se salva solo

Si bien como productor sobre todo, Sam Raimi nunca abandonó realmente el género o coqueteó con él incluso cuando se puso a dirigir películas de superhéroes como las mejores Spider-Man o de manera un poco más clara en Doctor Strange en el multiverso de la locura, desde el 2009 con Arrástrame al infierno que no teníamos una película suya de terror. De la mano de una Rachel McAdams alucinante y con Dylan O’Brien como un jefe que resultará bastante familiar para casi cualquier laburante, ¡Ayuda! es una estimulante sátira con buenas dosis de humor y de gore.
Linda es una subestimada ejecutiva de Estrategia y Planificación en una consultora a la que le ha dedicado muchos años de su vida, con un trabajo al que se entrega con mucha responsabilidad y entusiasmo, aunque nada de eso parece ser visto por sus compañeros. Cuando el CEO que acababa de prometerle el esperado ascenso fallece, queda en su lugar su arrogante hijo Bradley, quien tiene planes distintos: que sus camaradas peneanos (parafraseando a Malena Pichot) sean quienes suban con él. Lo cierto es que si bien tanto por sus compañeros y especialmente para su nuevo jefe, su presencia les resulta chocante o molesta y no logra ser reconocida y hasta es humillada, el trabajo de Linda resulta imprescindible y es invitada a un viaje de negocios a Bangkok. Pero un accidente con el avión privado en el que viajaban la deja varada con su nuevo jefe en una isla tropical. Ya de por sí una pesadilla para cualquier persona laburante en lugares donde empleados son subestimados por empleadores que han llegado al poder muchas veces sin méritos propios. ¿Una comedia romántica? Pues no, mi ciela.
El guion escrito por Damian Shannon y Mark Swift (los mismos de la en su momento vapuleada y maltratada sin razón Freddy vs. Jason) presenta y delinea a sus personajes con eficacia desde los primeros minutos. Linda encuentra problemas para socializar, vive sola con su pajarito como mascota, y es una ferviente admiradora del reality Survivor. Cuando caen en la isla, su rostro se ilumina y se entrega al juego que la vida le ofrece de repente. En cambio, Bradley quedará relegado bajo su poder si quiere sobrevivir ya que no tiene ninguna de esas destrezas, acostumbrado a una vida fácil de acomodos. Como una versión mejor lograda y más entretenida de la última parte de El Triángulo de la tristeza, donde el poder cambiaba de bando en una situación similar, Raimi le permite a Rachel McAdams (con quien ya había colaborado en Marvel) divertirse y desplegar sus dotes para la comedia. La química junto a O’Brien funciona gracias al carisma de ambos pero ella es quien se come la pantalla.

El terror y el gore también dicen presente y están muy bien maridados con la comedia. Con un par de jumpscares muy efectivos y una buena cantidad de sangre en los momentos acertados, ¡Ayuda! nos trae la mejor versión de un director que nos supo regalar una saga tan icónica como lo es The Evil Dead. De hecho, mucho de ese espíritu y alguna cita un poco más directa de ella dicen presente. La película tiene momentos de tensión, humor negro y unas cuantas sorpresas, logrando que la premisa no se estanque. La banda sonora de Danny Elfman acompaña muy bien esos climas.
Nadie se salva solo o quizás sí, quizás la ayuda de afuera nunca llegue y una tenga que cargarse la vida al hombro. Y sobrevivir no se trata solamente de fuerza y habilidades físicas, sino que también consiste en una lucha psicológica.
Una especie de combinación de Naúfrago con Misery pero con buena cantidad de un humor auténtico. En cuanto a la sátira, la crítica social de la película no baja líneas morales pero sí nos confirma que el poder nos muestra como realmente somos, solo que muchos nunca llegan a ese lugar para conocer realmente cómo se comportarían. Y Linda no es ni ingenua ni inocente: cuando hay que mancharse de sangre, hay que ensuciarse.
Un deleite para todo fan del género y sobre todo de un director que a su propio tiempo fue armando una filmografía interesante y rica desde su debut detrás de cámaras junto a un grupo de amigos con The Evil Dead. Su hija Emma vuelve a aparecer como una de las compañeras de trabajo de Linda y tampoco falta ese esperado cameo de cada una de sus películas, aquí de un modo un poco más sutil. Cita obligatoria con la sala de cine.
