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«Juan de los muertos»: no hay mal que por bien no venga

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Pocas veces tenemos la oportunidad de ver cine cubano en nuestra cartelera. Pocas veces tenemos la oportunidad de ver una película de género original, que no aburra por lo predecible. Pocas veces tenemos la oportunidad de reírnos de nosotros mismos como sociedad, reflejarnos en ella y reflexionar sin tener que apelar a la seriedad. Bueno, la cubana “Juan de los muertos” se permite todo eso y más.

Unos muertos vivientes comienzan a azotar Cuba pero no se sabe nada al respecto. El gobierno inmediatamente encuentra a sus culpables: Estados Unidos. Debería ser es un ataque imperialista.

“Juan de los Muertos: Matamos a sus seres queridos”, se vende entonces el hombre que da título al film a sí mismo cuando un apocalipsis de zombies invade su país y ve la oportunidad de sacarle provecho. Claro, sus protagonistas son cubanos y están acostumbrados a arreglárselas como pueden y es por eso que todo lo ven como una chance de hacer dinero.

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Es así como se pinta a la sociedad cubana, como un lugar donde sólo sobreviven los cínicos. La ironía y el sarcasmo sobre la mesa. Es indudable que esta película de Alejandro Brugués se encuentra claramente influenciada por la comedia británica de zombies de Edgar Wright, “Shaun of the dead”.

No sólo por la premisa, sino por el tipo de humor, absurdo, y por cómo se mete en el género de reglas muy concisas gracias a George A. Romero, pero agregándole sus pinceladas para crear algo nuevo.

Una serie de incontables y efectivos gags se suceden a lo largo de la hora y media que dura la película aunque es cierto que en algún momento alguno se torna un poco reiterativo. Pero aunque al final pareciera caer en lo más obvio, Juan se muestra como una persona que no está conforme con su país, pero lo quiere como es, y por eso vale la pena luchar en él.

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Más allá de ser un film pequeño, lo cierto es que logró viajar de boca en boca y gracias a la internet (y también seguramente a su exitoso paso hace ya unos años por el festival de Sitges) de a poco fue llegando a más gente, por lo que cuando la proyectaron en el reciente Buenos Aires Rojo Sangre, muchos ya la conocían e incluso ya la habían visto.

Carcajadas y risitas cómplices están aseguradas con una película ideal para fanáticos del subgénero de zombies especialmente. Una oportunidad que no deberían dejar pasar.

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