“Helena”: Pasado y presente para el futuro

Una mujer que perdió su rumbo, un muerte, un regreso, y la búsqueda del pasado. La debutante Milka Lopez creó en Helena una historia pequeña, cálida y sencilla que pasa delante de nuestros ojos como una brisa suave.
Camila Garófalo es Helena, una joven con baches en su historia personal, algo así como un espíritu libre. Perdió a sus padres de muy chica y desde ese entonces su pasado es errático.
Ante el fallecimiento de su abuelo, ella viaja a la casa que este tenía fuera de la ciudad, y allí, una vez instalada en el lugar, baraja de nuevo y comienza rearmar su historia a través de los secretos ocultos de su abuelo.
Helena se mira casi como una telenovela comprimida; todos los conflictos desarrollados tienen su ancla en lo emocional y en los afectos. Los personajes secundarios son periféricos a la protagonista, y la historia es narrada con una levedad propicia a la relajación.

En el lugar, Helena se encuentra con Magdalena (Camila Perissé en su segundo regreso en dos semanas), vecina de su abuelo que tiene mucho para contarle de aquel hombre. También llegan a la casa un amigo de Helena y un escritor. Todos estos personajes se irán interconectando y resolviendo sus conflictos sentimentales entre sí.
Helena está estancada, llegó a la casa de su abuelo quizás buscando un escape, una fuga de su vida; esto también tiene que ver con aspectos laborales/profesionales de los personajes, que se irán planteando y resolviendo.
Con cruces entre el pasado (Con Ivo Cutzarida interpretando al abuelo de la protagonista) y el presente; los diarios que Helena encuentre de aquel personaje le permitirán conocerlo mejor y también rearmar su historia. Todo apunta a un quiebre para el futuro de la vida de los personajes actuales, como un antes y un después.
Su guionista y directora aprovecha correctamente los paisajes soleados, la profesión de pianista compartida, y los detalles de claridad en la imagen para crear un clima alejado de la tensión; casi como si se nos invitaría a verla junto a un rico vaso de té helado para pasar las calurosas tardes.

Helena mantiene un cierto interés pero algunos aspectos remarcados y su liviandad que por momentos le juega en contra de su peso argumental no le permiten redondearse mejor.
Simpática y algo previsible, estamos frente a un film pequeño, anecdótico quizás, y que permitirá que ciertos espectadores se vean reflejados en algunos planteamientos. Son personajes que viven a pulsión de sus emociones; ya se sabe, esas ficciones en las que ser feliz es la búsqueda que más importa.
