«Ayotzinapa: crónica de un crimen de Estado: la violencia del poder

Tremendo documental que pone de manifiesto, -a través de testimonios desgarradores-, la crónica de la violencia del poder cuando se quieren silenciar verdades, o cuando lo que se dice o se hace molesta al gobernante de turno porque hace tambalear su estabilidad por no ser digno representante de la voluntad popular.
La película está dividida en capítulos para contar a través de diferentes actores, participantes, testigos y los que se fueron uniendo en el tiempo, de dónde surgen las marchas de los denominados «normalistas» (estudiantes de escuelas rurales en México). Se comienza con la historia de Ayotzinapa, en el estado mexicano de Guerrero.
Ya en los 70s se comenzó con los petitorios sociales y hubo desaparecidos y torturados. En esta época no sólo los gobernantes de extrema derecha se fanatizaban tratando de censurar el pedido de los estudiantes sino que hasta parte del clero también tomó esta posición de no aceptar a los movimientos sociales que reclamaban por sus derechos.

Luego vendrán los episodios más cruentos y actuales, contados por dos estudiantes que se salvaron de la masacre y desaparición de 43 personas, todos jóvenes de entre 19 y 21 años. A partir de ese momento, se empieza a denunciar la complicidad del poder con el narcotráfico y las presiones interiores e internacionales para literalmente «dar vuelta la tortilla» en contra de las víctimas.
En esta época tan conflictiva que vivimos, podríamos cambiar algunos nombres geográficos y propios y extrapolar la situación a muchos países, sobre todo a América Latina, que lleva en su sangre el dolor de años de dictadores y el silencio de los buenos que permite que la corrupción de aquellos que deberían representar al pueblo y llevar adelante los destinos de las naciones, se vean manchados por el dinero mal habido o la investidura en la que quieren perpetuarse.
Es un documental sin muchos recursos cinematográficos en su primera parte. Muchos primeros planos, un relato que va de uno a otro joven que van comentando el secuestro y la violencia que sufrieron. De tanto en tanto se cuela un video de mala calidad. Promediando la obra, si veremos un montaje de movilizaciones en la Ciudad de México, mezclado con música, con los cánticos de protesta y las fotos de periodistas. Quizá sea repetitiva en sus conceptos que decantan como una letanía.

Me quedo con el segmento, ya casi llegando al final en que los artistas populares, que también se unieron a esta lucha por la aparición con vida de los estudiantes, cantan un aria de la ópera Nabucco de Verdi, mientras vemos a otros en la calle representando ese nefasto instante de 2011. También veremos murales y un poema de Pablo Neruda dirigido a su Chile natal en su época más oscura y que lamentablemente sirvió para coronar esta búsqueda de padres y compañeros en México, que se ve detenida por intereses políticos y económicos.
Quizá este último acto con los artistas, la música y también con varias voces que se unieron al pedido para que se preste atención sobre el caso de Ayotzinapa, como el Papa Francisco y organizaciones mundiales de derechos humanos, son la luz de esperanza para que la sociedad abra los ojos y no se deje amedrentar cuando lo que está en juego es su dignidad.
Xavier Robles es el realizador de esta película (guión y dirección) que se estrenará este 3 de septiembre a las 21 horas en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Av. Corrientes 1543 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
