“Miss Peregrine’s Home For Peculiar Children” (Miss Peregrine y los niños peculiares): Sacá la fuerza que hay en vos

Hace ya unas cuantas películas que Tim Burton pareciera estar examen sobre su propio talento. Uno de los directores hollywoodenses más influyentes de los años ’90 parece haber sacado su última gran obra allá por 2003 con El Gran Pez.

Desde entonces, si bien abrazó las mieles del éxito, que antes le había sido esquivo en varias ocasiones, pero sus fieles seguidores comenzaron a sospechar que algo de su magia estaba desapareciendo.

Luego de una experiencia en la que se inclinó por el cine “tradicional” como fue Big Eyes, para otra vez sufrir algo de rechazo; vuelve a sus fuentes para entregar la adaptación de la novela de Ramson Riggs, Miss Peregrine y lo niños peculiares, transformándola en una suerte de auto grandes éxitos.

Asa Butterfield (La Invención de Hugo) es Jake, un adolescente de dieciséis años que arranca la película con el fallecimiento de su abuelo Abe (Terence Stamp) en extrañas circunstancias.

Tratando de unir los cabos a través de unos cuentos que su abuelo le contaba de chico, viaja junto a su padre (Chris O'Dowd) a una isla de Escocia en la que encontrará el que fuera el orfanato de Miss Peregrine (Eva Green), bombardeado sin sobrevivientes por los nazis en 1943.

Los cuentos eran reales, los chicos de ese hogar tenían poderes especiales; y en realidad, sigue existiendo mediante un bucle temporal creado por su institutriz. Por supuesto, Jake logra ingresar a ese bucle.

Las adaptaciones de novelas juveniles parece ser una moda inagotable desde el suceso Harry Potter. Aquí, como otras veces, no se adapta un libro, sino que se condensa una saga; por lo cual el relato presenta un quiebre importante en su segunda hora.

Luego de una presentación de personajes, y unas analogías interesantes, aunque algo obvias que la acercan a películas como El Laberinto del Fauno o El Orfanato. Pasamos a una segunda mitad con villanos monstruosos, combates y un sinfín de efectos digitales, más propios de los tanques juveniles hollywoodenses.

Mucho más lograda la primera hora, Eva Green quizás necesitó algo más de presencia para desarrollar lo que es una buena interpretación por su parte. Butterfield nunca equiparó la frescura que mostró en Hugo y termina siendo opacado por el resto de los niños con bastante más simpatía. Entre los secundarios también contaremos con Samuel Jackson, Allison Janney, Judi Dench y Rupert Everett; todos con menos presencia de la necesaria como para lucirse; claramente acá las estrellas son los chicos.

Burton realiza un despliegue escénico con menos imaginativa que de costumbre, quizás porque ¿decidió? auto homenajearse. Las referencias a El Joven Manos de Tijera, Sweeney Todd, Big Fish, y Sleepy Hollow, entre otras obras de su autoría, abundan. A pesar de eso, el arte mostrado es de lo mejor de la película.

Llamativamente se muestran varias desprolijidades no tan usuales en películas de este tipo, un montaje demasiado abrupto, errores de continuidad y lógica, y hasta vistosos detalles que podían haberse ocultado de modo sencillo en algo tan sobrecargado de CGI.

Miss Peregrine y los niños peculiares construye una historia que interesa más cuando se apega a comparaciones con la realidad, cuando se dedica a darle carnadura a sus personajes; aquello que siempre favoreció al cine de su director. Cuando abandona la sensibilidad para darle rienda suelta a un espectáculo visual demasiado cargado y en definitiva vacío es capaz hasta de hacernos olvidar gran parte de lo bueno que construyó. No será un Burton en su mejor forma, pero hay destellos de aquello que fue y con eso ¿alcanza?

Anexo de Crítica por Rolando Gallego

Hace años que los fanáticos están esperando que Tim Burton vuelva. Al menos sus últimas producciones no han satisfecho plenamente a aquellos que gustan de la maestría del autor para crear relatos fantásticos que transportan a universos que sólo él puede crear.

Y si bien “Miss Peregrine y los niños peculiares” (USA, 2016) no llega a ser una de las mejores muestras de su cine, evoca alguna de sus obras iniciales en las que la fantasía era el vector de la historia y el desparpajo de su imaginación terminaba por construir mundos particulares, casi o más trascendentes que el relato en sí.

Acá Burton toma la saga de Ransom Riggs en guion de Jane Goldman (“X-Men”, “Kingsman”) para mostrar la vida de un joven llamado Jacob (Assa Butterfield) que tras el descubrimiento de un misterioso secreto que le revela su abuelo (Terence Stamp) termina por involucrarse en una historia que lo llevará a ser parte de una aventura inimaginada.

Antes de morir, su abuelo le cuenta algo que quizás él podía imaginarse, relacionado a la “peculiaridad” del comportamiento errático y hasta ermitaño con el que se movió durante los últimos años de su vida, pero nunca siquiera pensó que aquella figura con la que se identificó en realidad era mucho más que lo que siquiera podía imaginar.

Así Jacob comenzará una aventura en el tiempo, descubriendo un portal mágico (loop) regresará al pasado para dar con el paradero de una niñera llamada Miss Peregrine (Eva Green) quien habita en un particular hogar con un grupo de pequeños que, en primera instancia aparentan cierta normalidad “física”, pero al avanzar los minutos Burton despliega su inventiva y termina por configurar personajes únicos y sorprendentes.

En ese ir y venir en el tiempo, tratando de evitar que los niños de la Sra. Peregrine queden atrapados en el tiempo, en esa época de guerra que una fatídica noche terminó por derrumbar el lugar que habitaban, y siendo finalmente captados por una serie de monstruosos y malvados seres que encabezados por Barron (Samuel J. Jackson) intentará neutralizarlos.

Burton relata en dos etapas la historia, una bien marcada en la que la presentación de Jacob y los niños de Miss Peregrine, cada uno con su particularidad y habilidad, no hacen otra cosa más que allanar el camino para que luego, en una instancia de fuga y persecución, la historia termine por configurar una aventura para el joven y sus nuevos amigos.

En el camino Jacob se enamora de Emma (Ella Purnell), una adolescente que vuela y cuyos zapatos de plomo son lo único que la mantienen fijada a la Tierra, pero la complejidad temporal en la que se encuentran atrapados, es también aquello que los terminará por separar aún más.

“Miss Peregrine y los niños peculiares” es un regreso a cierta poesía que Tim Burton había dejado de plasmar en sus filmes, tal vez porque la mayoría eran encargos o, quizás, porque no se sentía cómodo con el momento de producción en el que él mismo se había introducido.

Hay romance, acción, aventura y mucha fantasía, y también mucho oficio por parte del elenco protagónico, que encuentra en el joven Butterfield un gran sostén, pero también en las interpretaciones de Jackson, Green y los televisivos Allison Janney y Chris O'Dowd.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *