«La noche del lobo»: desamores…
El arranque de “La noche del Lobo” (Argentina, 2014) es potente, un primer plano de Pablo (Nahuel Mutti) echando a alguien de su casa. Se lo ve angustiado. Dolido. El fuera de cámara sugiere que Pablo recién tuvo sexo, o, recién se despertó luego de haber pasado la noche con alguien.
Tras ese pedido, el director Diego Schipani nos muestra a Ulises (Tom Middleton), desperezándose en una gran cama y mientras se despierta y se levanta vemos como comienza un raid de acciones desagradables en la vivienda en la que se encuentra.
Un personaje se une al otro, el fuera de cámara sugiere e invita a que la unión de los dos dé como resultado que Pablo echó a Ulises y este toma venganza con lo material de la vivienda, porque en el fondo sabe qué otra cosa no puede hacer ante la determinación de su ex de dejarlo afuera de su vida.
Desde allí el director comienza a acompañar a Ulises, en una gira nocturna repleta de excesos y encuentros casuales. De sexo por el sexo mismo. Un tour de forcé similar al que se pudo ver en las recientes “Shame” o “La noche”, de Edgardo Castro, porque justamente, coincidiendo con ésta última, los personajes protagónicos son personas que necesitan sobremanera el contacto con el otro, pero físico, aún en las peores condiciones en las que se los encuentre.
Schipani luego vuelve a ubicar en la escena a Pablo, quien detecta los desmanes en su casa y el robo que sufrió, por lo que decide salir a buscarlo por la ciudad para poder darse cuenta que la decisión que había tomado, la de echar a Ulises, era necesaria.
“La noche del Lobo” construye así su relato de desamor, haciendo foco en Middleton, de quien se enamora la cámara de Schipani, pasándolo a protagonizar en un 90 por ciento los planos de la película en bares, la calle, en la noche que lo envuelve y lo incita a provocar y ser provocado.
Mutti aporta a su personaje la verosimilitud del dolor con el que se enfrenta, ya no a la ruptura, sino, principalmente, a la inevitable realidad de darse cuenta que estuvo con un desconocido hasta ese momento.
El flashback se utiliza para reconstruir el idilio con el que Pablo y Ulises comenzaron la relación, con bellas palabras del uno para el otro, pero que termina en un presente repleto de dolor y de maltrato.
Schipani construye un filme visceral sobre una pareja que dejó de respetarse y que decide que uno olvide todo entregándose a los vicios y cuerpos de la noche, mientras el otro, desesperado intenta entender aquello que está frente a sus ojos y se niega a reconocer.
“La noche del Lobo” es una película que atrapa por la crudeza de algunas escenas, por la transición de la acción realizada con una lograda técnica y por una banda sonora que articula el relato de gente sola en la noche, crudo, de gente que se encuentra en la oscuridad para amarse y que no puede avanzar en su propia relación por miedo al compromiso y entender qué es lo que realmente necesita del otro.
