«La sala roja»: el jardín como caja de resonancia social y familiar

Llega un gran reestreno al Teatros Astros de la Calle Corrientes, todos los jueves de enero y febrero

«La sala roja» ha demostrado ser un fenómeno teatral que trasciende las temporadas y las fronteras. Ya ha alcanzado su décimo segundo año de éxito y llega a la Calle Corrientes a ofrecer una comedia fresca e intensa, ideal para esta relajada época del año. 

Esta puesta en escena en el Teatro Astros de Buenos Aires (todos los jueves a las 20:30), es una nueva oportunidad para adentrarnos en este universo tan familiar y, a la vez, revelador de la naturaleza de los padres y madres de este tiempo.
La obra, con su premisa aparentemente sencilla, (una reunión de padres en un jardín de infantes), se convierte en un microcosmos donde se reflejan las tensiones, las aspiraciones y las frustraciones propias de los roles parentales. 

Victoria Hadlillo, autora y directora de otros éxitos como «La culpa de nada» (que incluso tuvo versión cinematográfica), «La casa de las palomas» y «Cartón pintado», logra con maestría que el espectador se sienta identificado con estos personajes, reconociendo en cada uno de ellos/as, sus aspiraciones, miedos y angustias al transitar sus niños/as este paso escolar a corta edad.
Es evidente que la intención de Hladilo va más allá de la mera comedia de situación. Si bien las carcajadas dominan gran parte de la obra, lo cierto es que la autora y actriz, nos invita a reflexionar sobre nuestro rol como padres en el mundo moderno. 

Es más, ofrece con insistencia debatir el impacto de las presiones sociales con respecto a los roles («ser padres, HOY») y lo que se espera de ese accionar a la luz de dichas intenciones. La sociedad pregona que debemos ser abiertos, pero a la vez, protectores y custodios; amplios, pero enfocados y restrictivos; amorosos, pero con distancia suficiente para afianzar la función. Complejo. 

En ese sentido, «La sala roja» se transforma así en un espejo donde podemos vernos reflejados, reconociendo nuestras propias contradicciones y debilidades. Esta generación de padres (relativamente jóvenes, pensando que son nenes de 4 quienes están en «sala roja») trae un modelo de vinculación intenso, que puede presentar dificultades con la llegada de nuevos integrantes o incluso para afrontar la toma de decisiones colectivas. 

Algo de eso sucede aquí, donde una de las protagonistas se integra al grupo de padres y desconoce gran parte de los rituales que se juegan en esta institución escolar y en esta aula en particular.

La obra tiene reglas claras, tantas como el encuadre que presenta la maestra de la sala, quien va marcando el pulso de la reunión. Como todo grupo humano, estos papás y mamás tienen internas, odios, deseos, aspiraciones y más, relacionadas con sus hijos e hijas y eso genera cortocircuitos a la hora de tomar decisiones simples como que hacer en un acto escolar, o que vestimenta llevar cierto día de la semana.

Hladillo es una autora muy hábil que ha detectado el gen transferencial que tiene esta generación con los niños y niñas en edad preprimaria. Brota de cada personaje una energía tremenda a la hora de defender la situación de cada uno de estos peques. 

Se ponen en juego estrategias, extorsiones y alianzas para llegar a cumplir los objetivos que cada uno se puso como premisa antes de esta reunión de sala y todo, está muy bien guionado por la directora, quien se mueve con soltura accionando cada resorte en el momento justo (la tienen en el elenco).
Sus compañeros son el soporte ideal para la tarea. Si bien Martín (Manuel Vignau) y Sandra (la misma autora) son los polos opuestos de la disputa, no se puede dejar de destacar la solidez del elenco, con destacadas actuaciones de Carolina Marcovsky, Julieta Pertruchi, Victoria Marroquín y Axel Joswig.

A lo largo de sus múltiples versiones, «La sala roja» ha contado con elencos diversos que han sabido imprimirle a la obra matices y tonalidades distintas. Sin embargo, hay un denominador común en todas las interpretaciones: la autenticidad y la naturalidad con la que los actores encarnan a estos padres tan reconocibles. Cada uno de ellos aporta su propia comicidad y su propia sensibilidad, enriqueciendo así la propuesta escénica. 
«La sala roja» es una obra que conecta con el público de manera profunda y duradera. Su éxito se debe, en gran medida, a la universalidad de sus temas y a la agudeza con la que están tratados. La obra nos hace reír, nos conecta con un momento de la vida (bastante) universal y, sobre todo, nos invita a la reflexión sobre cómo llevamos adelante la crianza.  

Es probablemente por ello que «La sala roja» ha demostrado ser un fenómeno teatral que trasciende las temporadas y las fronteras. Su puesta en escena en el Teatro Astros de Buenos Aires es una nueva oportunidad para adentrarnos en este universo tan familiar y profundamente ácido y divertido.

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