«La noche está marchándose ya»: El cine como refugio, como lenguaje, como bandera

¿Qué pasará mañana cuando te hayas ido?
¿A quién podré contarle que te siento lejos?
La ópera prima de los cordobeses Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, quienes además están detrás del guion, imagen y montaje, es una comedia dramática en blanco y negro que tiene al cine en su centro.
La historia sucede casi en su totalidad dentro de un cine, ni más ni menos que el ya mítico Cineclub Municipal Hugo del Carril. Allí, Pelu (Octavio Bertone) trabaja de proyectorista hasta que por recortes presupuestarios es “degradado” a vigilante nocturno. Cuando además se queda sin techo porque ya no puede afrontar el alquiler, se muda de manera clandestina a ese cine que se convertirá en refugio, de él y de algunos personajes que lo rodean y forman parte de este derrotero.
El sueño de vivir en un cine. Pasar la noche viendo películas mientras se toma una cerveza. No suena tan mal. No debería.
Si bien se habla de una crisis, de hecho el dinero aparece como un personaje más (porque a veces las cosas pesan más por su ausencia), y se ve a los personajes siendo cada vez más excluidos, el tono amable y una construcción de personajes peculiares y a veces tiernos la hace entrañable.
La película tiene varios puntos en común con Sobre las nubes, notable película también cordobesa de María Aparicio (quien aquí hace de asistente de dirección): desde lo estético, con el estilizado blanco y negro que se incorpora de manera natural, y desde lo narrativo, funcionando como una especie de radiografía melancólica de una realidad social y política. Incluso hay algunas actrices que repiten dentro de esa galería curiosa y querible de personajes, como Eva Bianco, siempre aportando calidez y naturalidad a cada personaje que le toca interpretar, aquí como empleada de limpieza del cine al que llega cada mañana. O Juana Oviedo, como una creadora de contenido en OnlyFans, el tipo de trabajo sexual predominante de estos tiempos.
El amor por el cine no solo aparece como marco, escenario, con ese edificio que corre peligro. Además de las películas en fílmico que su protagonista y amigos disfrutan, La noche está marchándose ya está rodada en un hermoso blanco y negro, con un cuidado en los planos y el uso de luces que le permite a la película expresar mucho a través de la imagen. El cine aparece como refugio pero también se lo utiliza como lenguaje y, por último y no menos importante, como bandera.
“Me encanta saber que estás en el mundo”. Ternura y solidaridad, un poco de eso para poder sobrevivir en un mundo de incertidumbre que nos quiere agotar y aplastar con su fealdad y violencia. La noche está marchándose ya es una película hermosa y sensible sobre la importancia de resistir en comunidad, de la mano.
La noche está marchándose ya se proyectará en la Sala Lugones y en el MALBA.
