«La frecuencia Kirlian»: Donde habitan los monstruos

En el 2019, Netflix subió a su plataforma la serie web La frecuencia Kirlian, que además se puede ver gratis en Flixxo y próximamente en Flow. Databa del 2017 y estaba creada por Cristian Ponce, quien junto a Hernán Bengoa dirigía y escribía los episodios. Cada uno narraba una historia distinta que sucedía en 1987 en ese pueblo ficticio de la provincia de Buenos Aires, Ingeniero Kirlian, y que quedaba registrado en el programa de radio de su enigmático y misterioso locutor. Ya ahí se podía percibir una gran creatividad no solo a la hora de abordar historias fantásticas, sino al explorar la animación y diferentes estilos, entregando episodios muy interesantes y variados entre sí. Ahora su director redobla la apuesta y realiza la película con actores en carne y hueso, pero no en su totalidad, consiguiendo que la animación y el live action se combinen de manera armónica.

La frecuencia Kirlian, la película, dirigida por Ponce y coescrita junto a Bengoa, es una antología que combina una vez más diferentes estilos: en esa última noche de Kirlian (un 30 de abril, por lo que la fecha de estreno no podría ser más adecuada) de 1987 mientras esperan que llegue el meteorito, el locutor recibe a distintos invitados que tienen algo por decir o por saldar a través de lo que cuentan. ¿Qué sucede realmente en Kirlian? ¿Por qué es considerado un pueblo maldito? ¿Quiénes son los monstruos que la habitan? ¿Por qué no se puede salir ni entrar?

Ya desde el vamos las historias que se cuentan acá, en comparación a las de la serie, se sienten un poco más cercanas. La violencia se percibe en todos los ámbitos: lo social, lo sexual, lo político; Kirlian no es piadoso, sus víctimas pueden ser personas inocentes e incluso niños. Sin dudas logra ser algo más que una extensión de la serie, con un enfoque distinto sin perder el eje. La combinación de live action con la animación funciona muy bien para retratar las diferentes percepciones y puntos de vista de sus personajes.

Las historias se van tejiendo entre sí, ninguna queda aislada o se siente forzada. No es necesario haber visto la serie para poder apreciar y entender la película pero es recomendable para captar guiños (también a otra película de su director) y además porque tanto serie como película valen mucho la pena.

Con identidad local y la influencia de clásicos ochentosos, La frecuencia Kirlian es una rareza que tiene destino de culto. Acompañan una buena banda sonora, grandes actuaciones de actores como Germán Baudino (protagonista de otra película de Ponce: la gran Historia de lo oculto), Adriana Ferrer y Nicolás Van De Moortele, y una animación y banda sonora notables. Es una de las mejores producciones argentinas de estos últimos años, cargada de detalles que enriquecen cada visionado.

Funciona además como homenaje a la radio y al poder de las historias, que hay que transmitirlas para que no se mueran.

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