«Kingdom of the Planet of the Apes» (El planeta de los Simios: Nuevo Reino): Una nueva generación

Después de la notable trilogía de Matt Reeves que renovó la historia de Pierre Boulle en el cine, Wes Ball (director de la saga Maze Runner) toma el mando ahora bajo Disney para continuar un legado que le queda demasiado grande.

Varias generaciones después de War for the Planet of the Apes, en la que el protagonista César fallecía pero los simios encontraban un oasis donde asentarse y continuar con esa especie producto de una evolución modificada genéticamente, la historia ahora sigue a personajes nuevos bajo la sombra de aquel simio que los lideró.

El protagonista ahora es un joven simio, Noa. Parte de una aldea unida y respetuosa, un día se deja llevar por rastros de una presencia extranjera (quizás algún humano, raza ahora también afectada por el virus aunque de manera contraria) y se aventura un poco más allá de lo conocido. Ese pueblo pronto es atacado y esclavizado por quien se hace llamar Proximus Caesar, quien acarrea la figura del omnipresente César deformando el mensaje. Un tirano que quiere apoderarse de lo que fue un conocimiento humano para construir su imperio.

En esta entrega encontramos un protagonismo casi exclusivo de la especie animal. Los humanos que sobreviven han quedado relegados a ser salvajes sin habla. Por eso cuando en el camino de Noa se cruza una joven humana llamada Mae (Freya Allan) que parece esconder un secreto, el joven simio cree haber encontrado en ella una aliada. Al menos hasta que parte de su conocimiento le revele un pasado oscuro de su especie.

La idea de esta historia es la de lograr encontrar un equilibrio entre ambas especies. Sin que una quede relegada a ser dominada por la otra, como en aquellos tiempos donde los simios permanecían enjaulados al poder de los humanos que lo utilizaban para avanzar en sus conocimientos y experimentos.

Wes Ball como director apela a la fórmula. Las escenas en sí son espectaculares y por momentos genera una buena tensión, pero a veces se suceden tan rápido entre sí que pareciera que no las dejara respirar. Un poco como sucedía en varios momentos de su saga Maze Runner. Hay mucha acción vertiginosa pero en algún momento puede aburrir.

Más allá de que la trama principal es simple y básica (algo que le juega a favor) a su alrededor se despliega toda una galería de personajes. Entre los pocos humanos que veremos se encuentra el personaje de William H. Macy, actor bastante desaprovechado pero que al menos despliega alguna sorpresa. El villano, el simio al que da vida Kevin Durand, logra suficiente potencia. No solo desde la apariencia (en películas que tienen tanto efectos, logrados eso sí) sino desde la impostación de su voz, que marca mucha presencia.

Kingdom of the Planet of the Apes resulta cumplidora, correcta en su afán de entretener y seguir retratando este mundo distópico. Pero ningún personaje se destaca por fuera de lo genérico o de lo funcional a la trama. Una película sin chispa ni mucha emoción.

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