Entrevista: Joaquín Furriel “Sentí que al loco debía encontrarle un color expresivo”.

Después de la laureada “El Patrón: radiografía de un crimen” (2015), Joaquín Furriel vuelve al cine con “el loco” un personaje que le permite bucear en “100 años de perdón”, de Daniel Calparsoro, una vez más la actuación desde la configuración lingüística.
Siendo una película de género, además, se permitió jugar con el atractivo de poder, desde lo físico, terminar de completar un papel que marca, además, una posible proyección internacional.
Sobre “el loco”, el trabajo con los compañeros argentinos y españoles y el rodar cine de género, Furriel dialogó en exclusiva con EspectadorWeb para detallar pormenores de esta atrapante propuesta.
¿Qué desafio te propuso el loco desde lo verbal?
El loco, mi personaje, por el guión, siempre tiene un loco, este fue mi personaje y había que encontrarle un sentido que no era parte del trío de ladrones originalmente, y ver cómo entraba, que es por un favor. Pensaba que si todo salía bien no había mucho por hacer, pero si salía mal, como pasa, es en donde el loco se involucraba, es como un pato criollo. Cuando leí el guión sentí que debía encontrarle un color expresivo al no ser el personaje protagónico, porque está menos tiempo en la pantalla y yo sabía que entraba con menos tiempo. Armé el personaje por cómo me lo definió el director como un “macarra”, y yo busqué algunos videos de acá y se los mostré a él, y dentro de esto quedó claro que él tenía que hablar distinto, y Calparsoro me dio mucha libertad, más luego de ver El patrón y él me dijo querés meterte en este lío vamos juntos. El loco, me di cuenta en la premiere, se termina de armar con el público. Sabía que con Rodrigo y Luciano iba a ver química, y así se constituyó la propuesta del personaje.
¿Te gustó trabajar en una película de género?
Me sentí con la misma libertad de siempre, sí era una producción enorme, con un gran engranaje pero él estaba pendiente de todo.
¿Cómo construiste el personaje?
El loco es muy diferente al trabajo que hice en El Patrón, que es completamente diferente. Aquí el loco está cerca de la comedia.
¿Es tu papel más humorístico?
No, en “Campeones” hice mi personaje con humor, porque sabía que iba a estar tres meses, y en “Sres. Papis” también, pero acá sabía que mi personaje destraba la tensión de la trama. Y en el guión buscaba transiciones y cosas para sumar, como el arito, que se lo vi a Di María, y también de un video de “Calles Salvajes”, programa de América que pasó un informe sobre el Paco, en el que la ecuación daba cómica, algo grotesco, al querer testimoniar varios. A mí me dio la sensación que nadie se comunicaba con el periodista y entre ellos tampoco se entendían y ahí supe que el loco tenía que comunicarse con sí mismo. Con el director encontramos y trabajamos algunas cosas y la noche antes de filmar pensaba qué podía pasar, pero yo trabajé para que todo saliera de la mejor manera y por eso la propuesta que le hice a Calparsoro y lo que me dejó hacer.
Cuando te viste ¿te divertiste?
Sí, pude en la premiere ver el filme y disfrutar, porque formar parte de un equipo así es placentero y me gustaron las reacciones del público, que es diferente al teatro que recibís la reacción de inmediato.
¿Cómo investigas para construir los personajes?
Hay veces que por ahí estas almorzando con alguien un martes al mediodía y viene un conocido de este y está cinco minutos y parece que estuviera a las dos de la mañana en un boliche. Cuando estás en el momento de soledad creativa aparecen cuestiones y preguntas que permiten avanzar. Un personaje es un por eso, la cantidad de preguntas que podes hacerte sobre el personaje que te tocó. Igual tiene que ver con el truco y no con cómo se formó. Después sumas al vestuarista, al maquillador, a cada departamento que propone ideas y así conformas al loco, y cuando ves la película te da una satisfacción porque siempre te sale.
¿Qué videos le mostraste al director?
Es que al ser un director de afuera era imposible explicarle cómo tenía que ser, pero igual después de ver él El Patrón me dio vía libre.
¿Cómo era el loco antes que vos lo trabajaras?
El loco tenía una energía elevada, con adrenalina, pero igual estaba que todos estaban pendientes de él, roba a un banco y se enamora de una rehén, y dice que ella le tira onda, estaba muy bien barajado donde se define el personaje y en la que está.
¿Que el loco esté en el robo por su padre tiene que ver con su apuro?
El es así hasta un punto, que es si todo sale bien, pero después empieza a salir todo mal y todo se empiezan a transformar, como por ejemplo cuando le dicen que vea la cámara y el no sabe de qué le hablan. Cuando el plan comienza a salir mal empieza a aparecer la manera que cada uno tiene para resolver los conflictos. Lo que a él se le ocurre es de pato criollo, todos piensan maneras de resolver las cosas y el está con el tema de la rehén, tiene buenas intenciones, pero también de buenas intenciones está hecho el infierno.
¿Cómo fue preparar los acontecimientos?
Todo estaba en el guión, así que intenté proponer y darle vida y de trabajar con el director apareció el loco. Probamos muchas maneras de hablar y desde ahí daba igual qué hacía, porque el personaje ya estaba.
PH Paz Varales (@PaiVarales)
