«Norm from the North» (Norm y los invencibles): un oso anguloso

Películas de animación independientes, tema que ya hemos desarrollado en nuestro seguimiento del cine familiar en este espacio, «Norm from the North» trabaja en la misma dirección que los últimos productos «alternativos» que la industria trae para renovar la escena: mensaje ecologico, personajes unidimensionales, regular calidad de frames.
Lejos de los maravillosos productos de las mainstreams históricas y más cerca de una propuesta modesta, a todo nivel, «Norm y los invencibles» intenta hacerse fuerte desde la proclama ambientalista tan en boga en estos días.
Porque convengamos, está bueno que nuestros chicos reciban influencia positiva a través del cine sobre la protección de nuestro planeta y sus habitats, pero la cuestión es preguntarse cuál es el contexto donde eso se produce. No todo es valido por ser enunciado solamente. Y aquí, hay que decir que «Norm…» ofrece un pobre guión, con pocos personajes interesantes, que sólo de a ratos logran entretener al público con algún gag físico, elemento infantable en este tipo de productos.

El problema parece ser que los diálogos son alarmantemente básicos y cuando pienso en una audiencia potencial digo… ¿no hubiese sido preferible reveer el conflicto principal en pos de una trama menos esquematica? ¿Por qué pensar que los chicos se divierten con tan poco? ¿Es factible una sobre-simplificación tan feroz de un conflicto potencialmente serio? No quiero pensar que todo se transmite asi, de manera tan basica (el abordaje de un tema que se enuncia importante pero se trata con una enorme liviandad) Piensen en otros ejemplos de animacion y veran, que en los buenos films, las historias presentadas son capaces de entretener y proponer paradigmas nuevos. Esto, se siente lejando aqui. Trevor Wall, el director, parece haber sido designado para generar un escenario plano, frio y poco divertido, algo alarmante para este tipo de cintas.
Tenemos un oso polar bailarín, que para defender su territorio, viaja a la gran Ciudad (¿Donde más que Nueva York?) con la tarea de detener una posible migración de humanos que desbalancee su ambiente natural. La idea es sabotear un negocio de venta de tierras y desalentar que el polo se destruya por esa razón.

Y para eso, Norm, el protagonista, sólo tiene su escaso ingenio y un trío de amigos léminos, (junto a un pájaro que tiene algunos problemitas de incontinencia) que lo acompañarán en la noble tarea. El aspecto técnico rapidamente se ubica por debajo del standard habitual. impresiona ver las formas angulares, texturas sin demasiado trabajo y colores en exceso brillantes, ni que hablar del lento frame con el que los objetos se mueven.
Pero ¿Los chicos se ríen? Sí, en alguna escena, pero porque celebran el estar en sala, no porque algo de lo que ven los movilice. Y para el adulto estar ahí no es sencillo. «Norm…» no ofrece alicientes para que los adultos agradezcamos estar ahi con nuestros peques. No señor. Y eso que en la version en ingles hay grandes actores. Pero ni eso ligamos, aqui tenemos doblaje. Discreta y sólo para tener en cuenta si ya vieron «Zootopia» varias veces y quieren llevar a sus hijos, sobrinos y entrenados, a ver algo nuevo.
