Entrevista: Guillermo Casanova «El vivir en la cotidianidad de una dictadura no significaba que todo fuera una tragedia».

La tercera película del realizador Guillermo Casanova, “Otra historia del mundo” llega a las salas Argentinas.

Con una mirada diferente acerca de la última dictadura cívico militar que sacudió al Río de la Plata, Casanova ofrece reflexión con mucho humor y absurdo. Para conocer más de la película hablamos en exclusiva con él.

¿Cómo apareció la idea de “Otra historia del mundo”?

Después de haber hecho “El Viaje hacia el Mar”, una road movie sobre  cinco personajes  que van a conocer el mar, busqué una historia que fuera algo completamente opuesto.  Otra historia del Mundo es una película con muchos personajes secundarios,  una comedia humana donde el relato se va bifurcando por distintos caminos. Pero por sobre todo fue la necesidad de  querer contar un relato sobre  nuestra historia reciente desde un ángulo distinto al que estamos acostumbrados a ver. Quería contar una alegoría sobre el autoritarismo.

Es tu tercera película, ¿qué dificultades y diferencias en el rodaje encontraste con tu anterior propuesta?

El rodaje  de la primera se hizo tal cual estaba escrito en el guión, no había forma de cambiar nada. Era una historia sencilla y lineal. En el segundo caso, el rodaje fue modificando la historia, sobre todo con alguno de los personajes  secundarios que tenían una importancia muy grande en el guión y fueron  perdiendo fuerza en el rodaje y viceversa. Por suerte fue para mejor, el protagonismo de los hombres era muy fuerte en el guión y luego, durante el rodaje, las mujeres fueron tomando mayor fuerza y protagonismo«
 

El guion lo co escribiste con Inés, ¿fue más fácil guionar de a dos?

Inés fue fundamental para desarrollar la sicología  de las mujeres en esta historia. El libro fue escrito por un hombre, Mario Delgado Aparaín,  la dirección y el guión realizado por oro hombre,  necesitábamos  que la historia de las mujeres y sobre todo la de las hermanas Striga, tuvieran una fuerza tanto igual o más de importante  del que  tenían los protagonistas hombres. Y creo que Inés lo logró. Tan así, que una vez finalizado el rodaje y terminado el montaje, me di  cuenta que los que llevan el desarrollo de la historia  son las mujeres. 
 

¿Cuando escribían imaginaban ya a los intérpretes? ¿El cast final es el que soñabas?

 

Desde el inicio del guión fue escrito pensando en que los protagónicos hombres fueran Roberto Suárez y César Troncoso. Luego con los protagonistas mujeres, tuvimos que hacer el casting cuando estuvieron confirmados todos los fondos para hacer la película ya que los roles requerían de edades determinadas, quince y  veintipoco
 

En la película tenés actores experimentados, pero también recién llegados como Alfonsina…

Si, Alfonsina fue toda una revelación. Había una gran interrogante, ya que necesitábamos a una gurisa de 15 años, y para ese papel no había actrices con experiencia previa. Tuvimos un casting arduo  hasta que la encontramos. Alfonsina hizo un proceso y un aprendizaje que ninguna escuela puede dar,  desde el primer día  con su pudor al que el sonidista le colocara el micrófono al último día trabajando 20 hs sin quejarse una sola vez.
 

¿Cómo trabajaste en el set para que la disparidad de energía y fuerza se neutralice?

Bueno, se daba la regla de trabajar prácticamente dos a uno con Suárez y Troncoso y realizar diez tomas con muchos de los actores, para lograr llegar al nivel de actuación. Siempre nivelando para arriba
 

¿Fue difícil pensar una temática tan trabajada por el cine rioplatense, el oscuro pasado de la dictadura, desde otro lugar?

Es que lo que más me atrajo del libro de Mario Delgado Aparaín, el haber encontrado un texto donde se podía contar nuestra historia reciente desde el lugar de la comedia y no de la tragedia. 
 

¿Qué le aportaste al film desde tu propia mirada de ese momento?

Yo viví mi juventud en el final de la dictadura y el comienzo de la democracia y aquello era una fiesta.  Poder transmitir aquello en una película, fue quizá lo más importante que quise transmitir. El vivir en la cotidianidad de una dictadura no significaba que todo fuera una tragedia, había que vivir de  la mejor manera posible, no por saber todo lo que estaba sucediendo significaba que no hubiera en el día a día momentos felices o alegres. Uno vivía al igual que ahora desarrollando amistades y vínculos familiares que permitieran dar y recibir afectos. Y por otro lado, se sabía que en el final de una dictadura, cualquier acto de resistencia no iba a ser reprimido como lo sería en sus comienzos. Todos, de alguna manera, nos sentíamos héroes  en los pequeños actos de resistencia que hacíamos contra un autoritarismo agónico y payasesco. Todos éramos héroes  en nuestra pequeña escala.

¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno del film en Argentina?

De alguna manera la expectativa sería bastante parecida a la que tuve en Uruguay, las historias en ambas márgenes del Plata son muy parecidas, como para no pensar que lo que sucedió en un pueblo uruguayo no hubiese pasado lo mismo en un pueblo argentino.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Si, estoy trabajando en varios, que por ahora no se ha decantado en ninguno 

 

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