Entrevista: Ana Tipa «En la ficción no hay espacio para lo sorprendente».

Invitada por el DocBuenosAires a presentar “Preso” su último filme, la realizadora uruguaya Ana Tipa se encuentra en el país luego de recorrer Festivales con la película.

EspectadorWeb pudo dialogar con ella antes de ver el filme con Miguel Ángel el protagonista excluyente de su historia, un hombre que se envuelve en sus propias mentiras.

¿Por qué hacer cine documental?

A mí me da rabia cuando me etiquetan como documentalista, yo hago cine documental, pero me parece que la etiqueta es peyorativa, no tengo una razón militante para hacer documentales, me gusta por su forma, por la supuesta verdad que buscamos es más fácil que en la ficción, me siento contenta y privilegiada de conectarme con aspectos de la vida que no podría hacerlo de otra manera y encuentro facetas de la realidad que me gustan mucho. Esas son mis razones, pero sin militancia.

La pregunta es porque el documental está sorprendiendo más que los filmes de ficción… y tu filme es casi una ficción…

El cine de ficción se ha encarrilado por una suerte de propuestas probadas y comprobadas para conseguir éxito. Realizar un filme de ficción si venís con una idea muy original perdiste.

Si tenés nombre también?

No estoy segura, creo que ni aún así. Muchas veces el espectador no sabe que esto empieza cuando tenés una idea y en esa elección ya determinas si contas algo de una manera u otra. En la ficción no hay espacio para lo sorprendente, la industria no quiere nada sorprendente, quiere lo ya dicho, y el documental independiente, más en la región, propone una cierta libertad creativa, porque en Europa, por ejemplo, la televisión no te permite hacer algo sorprendente, entonces acá por un lado hay cierta libertad y por el otro se puede llegar a aceptar que un documental toque un tema que te sorprenda. Quizás haya otras razones pero no las conozco, sí sé que las historias originales de ficción deben estar pero no llegan a la pantalla.

¿Le dedicas mucho tiempo a la investigación? ¿Y al guion?

Depende, cada proyecto es diferente, de todas maneras en la investigación nace el proyecto, la idea y un esbozo de la historia, no sé el tiempo, pero le dedico mucho, sobre todo mentalmente, es tiempo que invierto también en ir a los lugares, conocer a los protagonistas, prefiero que lo que se vaya a desarrollar y dar a la cámara se dé mientras filmo y con cierta reserva para no quemar los cartuchos de ciertas situaciones frente a la cámara. Pienso mucho en situaciones y también dedico tiempo para empatizar con los protagonistas.

¿Cómo llegaste a Miguel Ángel?

Llegué por un proyecto de serie, era una posibilidad de una de las historias, ganó un premio el proyecto pero como no se consiguió la plata para toda la serie pude conseguir algo para la película. No hubo mucho tiempo de previa con él. Hice un par de viajes, dos o tres. El rodaje fue extenso, a lo largo de dos años y hubo varios encuentros. No estaba todo planteado desde el principio, y hubo cosas que él se guardó, y todo ocurrió durante el rodaje, si bien la película no es ficción parece todo muy real, inmediato ante la cámara sin idea que iba a pasar en ese momento. Escribí un guión con una estructura, con lo que tenía y lo que quería. Siempre tengo una idea sobre qué estamos hablando.

¿Cómo logras tanta cercanía con el objeto?

Eso lo busqué, porque es una historia muy personal, sin una mirada política, nacional o sobre algo, hay algo universalizado sobre la situación de él, que se repite, no se habla, y que se tematice esto no hay antecedentes, o eso creo, entonces esa situación íntima de una persona cuenta algo, como lo resuelve, ese dilema que tiene.

¿Se confunde en algún momento la cercanía con el involucramiento total con él?

Eso es uno de los aspectos más interesantes del documental, pero también el más difícil, porque debe haber una confianza y una conexión con la persona pero también una cierta distancia, porque acá él es el objeto y nosotros quienes registramos eso con un objetivo, el equilibrio es necesario para que la situación no se derrumbe y yo te confieso que eso me da mucho miedo. Y es una gran responsabilidad. A mis protagonistas los siento un poco mis hijos, es una relación en la que sabes todo de esa persona y parece que lo hubieras creado.

Y además le das visibilidad…

Sï, es una gran responsabilidad y te da miedo, y pensás que esa conexión puede romperse por exceso de cercanía, por ejemplo, y este tipo de relación se da sólo acá, no veo reproducible el vínculo de otra manera, es una relación que se da con ellos que quizás no se daría de otra manera.

¿Seguís en contacto con ellos?

En este caso sí, y viene él a verla al DocBuenosAires, hubo oportunidades anteriores pero no la vio, así que viene acá, porque lo del link para mí no es adecuado. El quiere ver la película y uno de los consensos es eso, porque la persona debe encontrar satisfacción en él, y a él le pasó, la película hasta ahora lo ayudo positivamente. El momento que la vea me da miedo, pero creo que le va a gustar, es positiva y justa, no espero devolución, pero sí ver su reacción, aunque no es mi objetivo.

¿Es un cierre para él?

Claro, para él sí, y tiene que ver con la relación entre ambos, aunque para mí eso no importa, yo creo en mí película, pero como el contacto continua sería una satisfacción que a él le guste.

¿Cómo te sentís con la participación en el Festival?

Los que hacemos películas las hacemos para que los espectadores las vean y cada Festival es una oportunidad para llegar a personas interesadas en lo que van a ver, además quiero que la difusión se multiplique, aunque esto no es para las masas quiero que se vea y para que pase hay que difundirla, distribuirla y los Festivales ayudan. Respecto a Buenos Aires siento que hay muchos que le interesarán y en otros lugares esto no pasa así que en este sentido estoy contenta porque creo que habrá un público bien predispuesto y me alegra que se haya seleccionado aquí.

¿Cómo está la difusión del cine documental en Uruguay?

Que pregunta más difícil, hay un Festival de documentales, pero muy chico, y la única experiencia que tuve, pero de TV, DocTV, no fue muy alegre, se vio sólo en la tele y quedó inconcluso porque nunca logré que llegue al cine, luego hice otra cosa más corta y se vio también en la tele, y es un poco poco.

Es que son muchos años que uno se involucra ¿verdad?

Acá son cinco años y duele si es efímero. No hay mucha difusión, en Uruguay hubo un distribuidor interesado y se retiró, porque la gente no va al cine a verla, y menos si pone “documental uruguayo”, y si ve que la ficción más reciente en una sala tiene 500 espectadores no se anima a estrenar, y eso que hay mucha producción, en Festivales competís con 3000 filmes, y me pregunto si hay tantos espectadores para eso, pero no sé muy bien a dónde irá todo. La pregunta es, hay un defecto en la producción y difusión o no hay espectadores, no lo sé.

 

 

 

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