«Dead of Winter» (Muerte en invierno): Sobrevivir en la nieve

Dirigida por Brian Kirk (director de la película 21 Bridges y la serie The Day of the Jackal) y escrita por Dalton Leeb y Nicholas Jacobson-Larson, Muerte en invierno es una thriller de supervivencia que le permite a su protagonista Emma Thompson lucirse en todo su esplendor.

Barb es una mujer viuda que sale de pesca durante un frío día nevado hacia un lago alejado. Se percibe que hay una razón importante por la cual elige ese lugar que apenas puede encontrar con la ayuda de un mapa con marcas. En el trayecto cercano a su destino se detiene en una casa y un hombre le brinda unas indicaciones pero la situación es extraña: el hombre parece algo sorprendido o asustado y hay unas manchas de sangre que resaltan sobre la nieve. Agradece la ayuda con una sonrisa y sigue con lo suyo.

En el algo, entre recuerdos de una vida pasada prepara de manera minuciosa los elementos sobre el lago congelado, y de repente escucha tiros, se esconde y observa a una joven intentando escapar de aquel mismo hombre, que no tarda en capturarla. A partir de allí, no puede hacer oídos sordos, no involucrarse, e intentará acercarse al lugar y hacerle saber a la joven encerrada y atada en un sótano que no la va a abandonar.

Una mujer de tercera edad, compasiva y decidida, que no tiene la fuerza y el estado que quizás tuvo en su juventud pero sí la inteligencia y determinación necesarias como para atreverse a entrar en un terreno peligroso que le podría costar la vida.

La historia está situada en Minnesota (aunque fue rodada en Finlandia) y el escenario es un protagonista más de la historia. El clima gélido y los blancos paisajes ayudan a crear una atmósfera tan calma como inquietante. No queda en claro en qué año sucede la historia pero la presencia de teléfonos móviles ya anticuados (con textos, sin pantalla a color) y el hecho de que ella viaje sin gps, con un mapa analógico, brinda algún indicio.

El guion va presentando de a poco a sus villanos y es ahí donde entra en escena Judy Greer como la mujer que aparentemente está a cargo de esa situación criminal. Contada mayormente desde el punto de vista de Barb, en algunos momentos se corre de manera caprichosa para poder brindar algo más de desarrollo a esos peculiares personajes.

Si bien se logra mantener la intriga y la tensión, el guion se desarrolla de manera perezosa y torpe. La introducción de varios y largos flashbacks de la vida previa de Barb ayuda para entender mejor su personaje, de dónde viene y en especial a dónde va, pero por momentos resultan algo repetitivos. En cambio, las motivaciones de los villanos, en especial la de esa villana intrépida y fría a la cual interpreta Greer, quedan desdibujadas y su personaje termina luciendo un poco caricaturizado quizás a causa de algún rasgo delirante. Tampoco ayudan algunas situaciones que se sienten forzadas, en especial en su tercer acto.

El corazón de la película es Emma Thompson, con un rol y género distintos a lo que nos tiene acostumbrados en su formidable carrera. Ella resulta creíble en cada escena, desde momentos de intimidad y emoción, hasta cuando despliega su destreza en los enfrentamientos. Por fuera de eso, Muerte en invierno no es más que un thriller pasatista, de esos que una miraría por la televisión un domingo a la tarde.

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