«En el cine»: Encuentros y desencuentros

El prolífico Matías Szulanski estrena en la Sala Lugones una producción pequeña realizada con un equipo ínfimo. Con dirección, montaje, fotografía, y producción de Szulanski y un guion escrito junto a Juan Morgenfeld, que además protagoniza, En el cine es una exploración sobre encuentros que se dan entre función y función.
Chica y chico salen de la Sala Lugones tras ver una película en un festival que se entiende es el BAFICI. En esa larga espera del ascensor desde el piso 10 del San Martín, él le habla y le dice que se habían conocido hace poco en una fiesta. La conversación, entre la incomodidad propia entre desconocidos y la buena onda, sigue mientras ambos hacen tiempo para la función que cada uno tiene unas horas después.
Hay mucho de un terreno familiar para quienes asistimos de manera periódica al cine y aprovechamos tiempos libres, o los creamos, especialmente para encerrarnos a ver películas. Szulanski imagina y reimagina encuentros posteriores, con estos dos mismos personajes como protagonistas de escenas que se van repitiendo de manera parecida pero distinta. Después ya no a la salida de la Lugones, sino del Gaumont, o quizás de Cacodelphia.
La dinámica es siempre la misma: de la charla posterior a la salida del cine, él la acompaña a probar unas guitarras y de paso la escucha cantar una canción propia. Después van a un café y conversan: puede ser sobre los gustos musicales de ella, sobre la vida personal o sobre los gustos cinéfilos de él. A la salida él quiere besarla pero ella se niega y al separarse aprovecha para encontrarse con una amiga que siempre tiene una anécdota increíble para contar.
Pequeños momentos cotidianos que Szulanski convierte en cine, introduciéndolo de manera meta incluso, con un prólogo y epílogo que juega o deconstruye parte de las formas de narrar que tiene el séptimo arte. Su circuito es, como el propio festival, muy porteño: se mueve en un radio de unas pocas cuadras del centro.
Simpática y sencilla, minimalista y ultraindependiente y como homenaje directo a Hong Sang-soo, es ideal para ver en la Sala Lugones donde se proyecta y sentirse por un ratito dentro de una película también.
