XVI BARS: Argentina X dos

Se sabe que uno de los platos fuertes del Festival Buenos Aires Rojo Sangre es poder ver las últimas novedades, y por ende el constante crecimiento, del cine de género en nuestro país. Propuestas de diferente clase, pero con un denominador común, el amateurismo en esta cuestión, para nuestro país, va quedando cada vez más atrás. Esta vez, traigo breves reseñas de dos películas nacionales dentro de la programación, cada una en una competencia diferente.
• Los Inocentes: El debutante Mauricio Brunetti (más conocido como productor) se juega por un film nacional de época ubicado en algún país no identificado de América del Sur. Dentro de la Competencia Argentina, nos cuentan la historia de una déspota familia de hacendados que sufrirá una maldición a causa del asesinato de dos esclavos de su finca, hermanos entre sí.
Lito Cruz y Beatriz Spelzini interpretan a un matrimonio de hacendados en el Siglo XIX dueños de una estancia en la que emplean y maltratan a una serie de esclavos. Mediante una serie de flashback que manejan tres tiempos diferentes, veremos como la muerte de un esclavo que intenta huir para eludir ser soldado de guerra, y de su hermana mayor (Maria Nela Sinisterra) que queda embarazada fruto de una violación; traerá consecuencias en el futuro; cuando regrese el hijo de la familia (Ludovico DiSanto), acompañado de su flamante esposa (Sabrina Garciarena).
Lo mejor, lejos, la producción, la puesta en escena, el vestuario, la fotografía, todo luce a la altura de un film muy cuidado, con deseo de contar algo grande. Más allá de algún detalle menor, Los Inocentes se ve como una propuesta prolija, correcta y con cuidado en los detalles.
Todos los logros alcanzados en la puesta y desarrollo, sumado a la creación de un clima in crescendo, se ven afectados por una construcción en los diálogos algo ampulosa y esquemática.
Los desniveles interpretativos, que hacen que Cruz, Spelzini y Sinisterra se ubiquen muy por encima del resto, tampoco ayudan en el resultado final.
Más allá de sus desaciertos, el todo presenta un film encomiable, interesante, y esforzado en presentar un producto de calidad. No luce como un film solemne (algo muy común en nuestras producciones de época), Brunetti se encarga de aceitar los engranajes y darle cierto ritmo a las situaciones permitiendo que todo avance. Al final, son más los logros que los aspectos fallidos y se termina por concretar un producto interesante.

• Deamonium: Soldado del Inframundo: De la mano de Pablo Pares (Plaga Zombie, Filmatrón, 100% Lucha: El taque de los Clones), uno de los nombres más fuertes al hablar de la explosión del cine de género en nuestro país; llega este nuevo corte en forma de largometraje, de la miniserie web que causó furor entre los fanáticos, y que se presenta dentro de la Competencia Internacional.
De la historia no se puede hablar demasiado ya, supongo será conocida por (casi) todos. Presenta una realidad distópica en la cual la humanidad debe enfrentar demonios provenientes de un plano paralelo, mediante un portal abierto mediante la utilización de magia. Un grupo de rebeldes y un gobierno autoritario, se enfrentan a su vez por la dominación del territorio mientras enfrentan dichas criaturas.
Lo que pareciera importar acá es hablar del nuevo corte (que según su equipo de realización no es definitivo), en el cual no es simplemente la unión de los episodios web uno atrás del otro. Hay elementos suprimidos, escenas que cambian de orden, y el agregado de material inédito. Todo invita a la comparación, y de plano, el formato de episodios pareciera tener más consistencia.
Son muchos los elementos a alabar en Daemonium, visualmente luce impactante, el trabajo en efectos es sencillamente admirable, todo parece estar a la altura de una gran superproducción, sin necesidad de amilanarse ante nada. Lo mismo podemos hablar del trabajo de cámara y fotografía, con un nivel de detalle ampliamente logrado. A nivel interpretativo, si bien el curioso doblaje dificulta la apreciación, Walter Cornas, Rocío Rodriguez, Dany Casco y Chucho Fernandez componen figuras de extraño carisma y rasgos bien marcados, la atención pasa por ellos estando a la altura de las circunstancias.

El problema de este nuevo corte, pasa por esa necesidad de demostrar cierta grandilocuencia, de dejar en claro que «nosotros también podemos». A aquel que no haya visto previamente la miniserie, se le complicará entender el desarrollo de la historia, en permanente acción martilladora, sin un minuto de descanso. Prácticamente no hay introducción ni un desarrollo demasiado claro, elementos que sí estaban en los episodios. Por otro lado, su origen es ineludible, y se siente la aparición y desaparición de los personajes por tandas.
Daemonium: Soldado del Inframundo luce y es enorme, pero en formato largometraje le cuesta respirar, se siente como un inmenso tráiler de algo más explicativo y desarrollado.
¿Que merece el aplauso? No caben dudas, Daemonium es un trabajo en todos los planos envidiable; el único punto en contra a remarcar de esta edición es que, a veces, menos es más; tan solo eso, un detalle menor que en el conjunto termina siendo fundamental.
Dos producciones argentinas de primerísima calidad, todavía hay detalles a corregir, como los hay en todas las filmografías, aún y sobre todo en las mainstream. Lo importante es que Argentina no se achica y con cada paso crece más y más.
