«Star Wars: The Mandalorian and Grogu»: Este es el camino

Tras tres exitosas temporadas de la serie, su creador Jon Favreau dirige esta nueva entrega de Star Wars que llega a salas un par de semanas después del celebrado 4 de mayo. Los queribles personajes del título son protagonistas de una historia cargada de acción, monstruos y sobre todo marcada por el lazo construido entre ellos.
George Lucas creó un universo tan vasto y amplio que las posibilidades de nuevas historias y personajes son infinitas. Así fue que de la mano de Jon Favreau y Dave Filoni se dio vida a una dupla que conquistó al público a base de sus personalidades amigables y un marco símil western intergaláctico. Un héroe solitario al que apenas le conoceremos el rostro (Pedro Pascal) y cuyo destino lo lleva a conocer a quien será su dupla, para luego crear una relación de maestro y aprendiz.
Escrita por el director junto a Jon Favreau, Dave Filoni y Noah Kloor, la historia se sitúa después de que el cruel Imperio haya caído, todavía con algunos de sus miembros dispersos por la galaxia. La incipiente Nueva República que trabaja para proteger lo conquistado por la Rebelión (con el personaje de la coronel de Sigourney Weaver a la cabeza), contrata al cazarrecompensas mandaloriano Din Djarin y en una nueva misión lo manda a rescatar al hijo de Jabba The Hut, Rotta (con la voz un poco distorsionada y poco reconocible de Jeremy Allen White). Sus tíos, los gemelos Hut, son quienes necesitan que vuelva con ellos tras ser capturado para utilizarlo como espectáculo de lucha.

En el camino habrá engaños, trampas, descubrimientos y mucho peligro. Cuenta con muchas escenas de acción grandilocuentes, algunas más interesantes que otras. La primera parte cuenta con unos escenarios de nieve inmensos que se lucen en una pantalla tan grande como la del IMAX. En el medio, en algún momento hasta juega a ser una monster movie y consigue generar un terror palpable. Ya más cerca del último tercio, las luchas son más mano a mano y hasta se puede percibir claras referencias a una saga actualmente reactivada como lo es Mortal Kombat. Una mezcla despareja pero que nunca deja de ser entretenida y que le permite a Favreau y equipo desplegar toda una galería de criaturas nuevas, muchas inspiradas en la fauna.
Hay mucho corazón en cómo está retratada la relación entre estos dos personajes, que en primera instancia son como un maestro y aprendiz pero luego las emociones y los sentimientos la van convirtiendo en una relación de padre e hijo. Y allí está Rotta The Hut, quien hubiese deseado tener un poquito de eso en su casa, en lugar de pertenecer a una familia tan temible y odiada para él como para el resto de la galaxia, un personaje con el que más allá de su apariencia es muy fácil empatizar desde el vamos. El secuestro de Rotta en realidad le sirve como escape de la sombra de su padre.
El bebé Grogu ha cautivado corazones de manera genuina, con pequeños gestos aniñados, una mirada de grandes ojos abiertos que están tan cargados de sorpresa como de una sabiduría innata, y buenas intenciones. Su personaje aporta la mayor cantidad de momentos cómicos y emotivos.

Más allá del CGI, se percibe también su impronta artesanal, en especial con el personaje de Grogu. Su movimiento es a veces un poco más lento e imperfecto, pero no desentona. La banda sonora compuesta, al igual que la serie, por Ludwig Göransson (ganador de tres premios Oscars por Black Panther, Oppenheimer y Sinners) impregna a cada escena de una emoción vibrante.
¿Es necesario haber visto la serie? Como suele pasar, no es imprescindible pero ayuda no solo a no perderse algunos guiños y detalles sino a comprender el crecimiento de cada personaje y el vínculo generado entre ellos. A la larga, la historia es bastante sencilla y liviana, incluso no juega a introducir constantes guiños a la legendaria saga o posibles caminos futuros y por eso The Mandalorian and Grogu funciona muy bien por sí sola (yo no he visto la serie entera).
Es entretenida, pasatista y hasta luminosa y tierna. Como yapa, cuenta con la inconfundible voz de Martin Scorsese en un par de escenas. En fin, hay que aceptar que se trata de una película que en cierto modo no hace más que aprovechar el momento y la franquicia y Favreau entendió que lo mejor que podía hacer es divertirse.
