«Sentimental Value» (Valor sentimental): los cimientos de una familia

Lo nuevo del director noruego Joachim Trier, tras cerrar su trilogía de Oslo con La peor persona del mundo, es un drama familiar que vuelve a tener a Renate Reinsve como protagonista. Una de las películas extranjeras que desde su estreno en el Festival de Cannes viene copando la temporada de premios (en los Golden Globes se copó en todas las categorías, incluyendo a cada uno de sus cuatro protagonistas y a su director).
Valor sentimental empieza con la imagen de una ciudad, luego se posa sobre un cementerio y por último se detiene en una casa. Un poco como Here, de Zemeckis, en ese afán por querer darle vida propia, acá la cámara se mueve por esos rincones cargados de recuerdos mientras una voz en off nos narra que a su protagonista una vez le tocó en una tarea escolar escribirse como un objeto y ella eligió su casa. Sin embargo no es la historia de la casa la que nos van a contar, sino la de una familia. Con la muerte de su madre y la casa ahora vacía.
Nora es una actriz de teatro que todavía tiene pánico al salir a escena. Su padre (el gran Stellan Skarsgård) es un aclamado director de cine, pero apenas se ven o se hablan. Su hermana Agnes es psicoanalista pero de pequeña jugó a ser actriz con su padre. Hoy él viaja por el mundo rodando película que no involucran a ninguna… hasta ahora, que regresa y quiere convertir a Nora en la protagonista de su proyecto más personal. Al recibir de ella solo una negativa, enojada por este aparente interés repentino y con algo tan emocionalmente cargado, contrata a Rachel Kemp, actriz norteamericana que conoció en un festival de cine y le mostró interés y admiración por su trabajo.
De repente, el personaje de Kemp, interpretada por Elle Fanning, empieza a mimetizarse con el de Nora. El director quiere convertirla en su hija en la pantalla y le cuenta historias algo engañosas para conseguir las emociones que espera de ella. Nora, que en su vida personal se siente siempre sola, mantiene una relación con un hombre casado (que interpreta Anders Danielsen Lie, frecuente colaborador de Trier y co-protagonista junto a Reinsve de la película anterior) quizás porque así es más fácil escaparle a la intimidad; los hombres casados mantienen su distancia, no exigen, están pero no están. Su vínculo más importante es el lazo que tiene con su hermana, que a veces se da un poco por sentado hasta que se lo necesita tan fuerte y está ahí. Lo que sostiene a esa casa que es una familia.

Escrita por Trier junto a Eskil Vogt, la película va y viene entre tiempos y así va construyendo como en un rompecabezas las piezas de esta trama familiar. Una trama que no deja de escribirse, con piezas que encajan y dejan de encajar. La vida a la larga es eso: lo que hoy tiene su lugar quizás mañana quede grande o chico y solitario. Hay vacíos que quedarán siempre así, hay preguntas que nunca tendrán respuesta. Si somos tan importante como nos dijeron o nos dicen todavía, ¿por qué se fueron, por qué nos dejaron, por qué se van?
Una película que rememora inevitablemente a Bergman pero también cita, esta vez desde el humor y un gran chiste, a directores actuales como Haneke y Noé, o hasta bromea con respecto a Netflix sobre las películas que ya no parecen ser hechas para el cine, sino para ver en una plataforma.
Un Trier maduro y reflexivo que no se queda en el mero homenaje al cine. Y además tiene a su mejor aliada: una actriz como Reinsve que logra transmitir tantas emociones desde su mirada, su rostro tenso, toda esa vulnerabilidad disfrazada de caparazón inquebrantable… hasta que se rompe y estalla, porque ningún cuerpo funciona como un envase capaz de contener tanta conmoción junta.
Aunque se pueda percibir demasiado calculada por momentos, Valor sentimental es un hermoso y doloroso drama sobre los vínculos familiares, sobre el pasado y el futuro tratando de convivir en el presente, y sobre el arte no solo como salvación sino como manera de comunicarnos. Cuando hay cosas que no podemos decir, a lo mejor hay un libro o una película que pueda hablar por nosotros.
