«The Purge: Election Year» (12 horas para sobrevivir: El año de la elección): las consecuencias de las elecciones

Una saga que avanza, con un universo particular que película a película suma en tensión sobre una idea original tomada de un deseo que muchos quisieran que sea real.
En esta oportunidad 12 horas para sobrevivir: El año de la elección (2016), de James DeMonaco se enviste de una urgencia impensada por la radical contemporaneidad de su contenido y la agenda mediática norteamericana.
La purga, aquel proceso iniciado por los Padres de la Nueva Patria en el que durante 12 horas se da vía libre a la anarquía total, generando una impunidad sobre robos, muertes, y cualquier otro delito se carga de actualidad al liberar en el proceso a los políticos y autoridades gubernamentales.

Así la trama incoropora la política, en el sentido más tradicional, y narra los días previos a una elección primaria en la que el rápido ascenso de una mujer común, con ideas simples y directas, la senadora Roan (Elizabeth Mitchell, inolvidable Juliet de Lost), verá cómo su integridad es amenazada ante un plan que intentará eliminarla para evitar que siga su carrera.
Las 12 horas que se avecinan serán una prueba para ella y también para el dueño de un pequeño comercio (Mykelti Williamson), su empleado latino (Joseph Julian Soria) y Laney (Betty Gabriel), una mujere que se dedica a ayudar a los demás el día de la purga.
La anarquía será el escenario de la narración en el que no sólo el caos y la tensión generalizada marcarán el tempo de la historia, sino que además, en la superficie se deja en claro una crítica sobre el momento actual de la política norteamericana.
Una cercanía inevitable al proceso eleccionario que se atraviesa en Estados Unidos, con un Donald Trump que pronuncia por estos días discursos como los de los Padres de la Nueva Patria, exceden la ficción y se insertan en esta película.

Además, la xenofobia y el rechazo al multiculturalismo se presentan en manera de sugerentes frases dichas por ambos lados de la purga. Por ejemplo cuando el joven asistente del mercado dispara en la oreja a una joven, evitando que ingrese en el desprotegido comercio, por el cual pudo conseguir su ciudadanía americana. Luego del disparo, le pregunta su jefe, cómo lo lograste “en Juárez, donde vivía anteriormente había Purga todos los días”, no hay remate.
El guion potencia el caos, la anarquía, la tensión con la que se construye la desesperada situación de cada uno de los protagonistas para poder conseguir el reparo necesario y dejar pasar la purga, pero ante la imposibilidad, el viejo dicho de la unión hace la fuerza, potencia el trabajo en equipo, algo que se destaca del filme.
Superando a su predecesora, y un tanto carente de la originalidad de la primera entrega, 12 horas para sobrevivir: El año de la elección se mete de lleno en la actualidad de la agenda, planteando un “qué pasaría sí” al extremo y dejando un sabor amargo sobre algo que podría pasar a la brevedad si es que no toman conciencia los electores americanos de las posibles consecuencias de sus decisiones.
