«The Lazarus Effect» (Resucitados): levántate y anda

Debut en la ficción para el antes documentalista, David Gelb, con una producción destinada al público de género. «The Lazarus Effect», llega a sala para buscar impacto, basado en una interesante premisa (vencer a la muerte, nada menos) en el marco de un thriller que luce compacto y sólido, aunque bastante modesto en ideas y realización.
De corte independiente (y esto se nota bastante), «Resucitados» contiene varias líneas de trabajo ya vistas en clásicos como «Flatliners» (1990) pero en lugar de privilegiar la cuestión fáctica a la hora de desencarnar y abrir el juego a las conjeturas sobre qué sucede ahí para enriquecer el guión, elige quedarse en una discutible resolución que desmerece el buen creado clima de la primera hora.
Olivia Wilde (Zoe) es miembro de un equipo de científicos que están trabajando en un proyecto llamado efecto «Lázaro», para una universidad prestigiosa. Experimentan con animales (un perro, específicamente) y se apoyan en principios químicos para intentar reanimar a dicho ser vivo. Zoe está de novia con la cabeza del equipo, Frank (Mark Duplass) con quien convive hace tiempo pero no concreta formalmente, debido al ritmo y complejidad de la investigación.

Luego de hacer un gran descubrimiento, este grupo deberá ser enfrentado a lidiar con sus consecuencias. Los laboratorios están sobre ellos y saben la importancia de lo que está en juego. La movida terminará en el despido de la crew y la captura de los documentos relevantes del experimento. Será entonces cuando Frank tomará la decisión de repetir lo sucedido y volver a documentarlo para reclamar su autoría.
Pero los resultados no son lo esperado y la cuestión se agravará cuando la protagonista femenina sea la víctima colateral de uno de estos eventos. Qué podrá esperarse cuando Zoe cruce ese portal (el de la vida y la muerte)? Qué les espera a sus compañeros con esta nueva circunstancia?

«Resucitados» es un producto modesto que funciona, en tanto Gelb mantiene el lente sobre Wilde. Ella es el centro de la atención, y como siempre, lo lleva bien. Su calidez sostiene la trama y disimula los falencias de un guión que se queda corto una vez que el film toma temperatura. En lugar de ir al hueso una vez que las piezas están acomodadas, el director empuja a la bella Olivia a sostener todo desde su gestualidad, sin importarle mucho como resuelve los cabos sueltos de la trama. Con eso, le alcanza para cerrar una historia sin mayores matices.
Más allá de eso, y en comparación con otros ejemplares del género (bastante en baja, por cierto), “The Lazarus Effect” es aceptable haciendo las salvedades correspondientes. Hay que darle las gracias a Wilde, desde ya. Sin ella, la calificación de la película sería menor, sin dudas.
