«The Hallow» (Los hijos del diablo): en la profundidad del bosque

Uno de los estrenos de terror de la semana apuesta a lo sobrenatural, a la fantasía. Con inspiraciones como relacionadas con la clásica «Evil Dead» y quizás cerca del enfoque que siempre propone Guillermo del Toro, acorde a lo dicho por el propio realizador Corin Hardy, «The Hallow» es una película que tiene como villano principal una especie de bosque encantado.
Los protagonistas son una joven pareja que se muda a una casa al lado del bosque recientemente, con su hijo recién nacido. No son queridos por el pueblo porque el trabajo del hombre consiste en estudiar el espacio para que luego se talen los árboles del bosque que los rodea. Quizás el primer desacierto de la película radique en este detalle: no podemos sentir empatía por alguien que amenaza, o trabaja para una compañía que lo hace, el medio ambiente.

El segundo de los desaciertos, es el tiempo que se toma en desarrollar personajes (aunque lo hace de manera un poco pobre, al fin y al cabo no sabemos demasiado sobre cada uno de ellos) y un escenario para luego llegar a la acción. La primera parte de la película se torna lenta y aburrida y una vez que arranca no para un minuto.
La presencia de los cuentos de hadas irlandeses es interesante y esto sin dudas le suma a la película con su argumento pero a la vez que el film se va desarrollando, más allá de algunos efectos y sustos bien logrados, termina cayendo en situaciones poco verosímiles aún dentro de este universo construido, o más que inverosímiles ridículas.

La idea de la naturaleza contra el ser humano, tópico que al cine le gusta desarrollar cada tanto, acá no termina de explotarse, para dar lugar a una película dentro del género más puro del terror, en el peor sentido, lleno de clichés.
A la larga, «Los hijos del Diablo», título que no le sienta bien, es una película con buenas ideas y sobre todo buen diseño de producción, pero que se pierde a la hora de ir a lo fácil, lo accesible, sustos y clichés que la terminan convirtiendo en un producto más, cuando podría haberse destacado dentro de un género tan atestado de lugares comunes.
