«Salgán & Salgán»: el sonido de la sangre

Supongo que para quien disfruta y conoce del tango, los Salgán son una familia reconocida. Lo curioso es que para Carolina Neal, norteamericana y que aparece en el documental como narradora, el tango se convirtió en algo muy preciado en su vida y hoy presenta este documental sobre Horacio Salgán y su hijo, César.
Entonces, «Salgán & Salgán» no es una película sobre tango pero si enmarcada en él. Lo que decide contar y mostrar su realizadora es la relación entre padre e hijo, dos personas que estuvieron largos años sin verse y que luego comenzaron a hacer música juntos.

El film que tardó varios años en gestarse no obstante se enfoca más en la relación íntima entre estas dos figuras –un nombre reconocido y talentoso, y el hijo que también es un músico talentoso pero quizás siempre esté bajo la sombra de su padre- que en la vida profesional de ambos. El propio César en algún momento dice que su relación es de padre-hijo, «lo que no está definido es quién es el hijo». Lo cierto es que al enfermar Horacio, César se muda con él y lo acompaña y lo cuida.
La película de Carolina Neal, quien además de narrar –en español pero con claro acento extranjero, lo que a simple vista parece raro, sobre todo en una película con tan fuerte presencia de algo tan argentino como el tango, pero rápidamente nos acostumbramos- aparece en pantalla algunas pocas veces, siempre de manera medida, para que el protagonismo lo tengan ellos dos, es una historia de amor y familia que se siente cercana y honesta.

El guión además permite estructurar la historia, ser concisa y entretenida, y que fluya de manera natural. Más allá de tener muchos elementos propios del documental, la directora no se regodea en ninguno de ellos y entrega una película además con muy buen ritmo.
Conmovedora, «Salgán & Salgán» es un film que puede disfrutar cualquier persona que aprecie una linda historia, sin necesidad de tener que ser un conocedor del tango. Lo cierto es que el hecho de que uno sea un músico famoso es arbitrario, acá el enfoque está mayormente en la figura del padre y la figura del hijo, dos roles complejos en la vida de cualquier persona.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
La maratónica tarea que la realizadora Caroline Neal tuvo que realizar, primero para acercarse a los Salgán, y luego para poder condensar en el tiempo de una película las miles de horas que poseía filmadas, son uno de los puntos que pueden verse en el documental «Salgán y Salgán» (Argentina, 2014) documental que no sólo tratará, como se piensa, sobre el legado musical de un padre hacia su hijo, sino que, principalmente, hablará de elecciones y caminos que en algún punto determinarán el presente de las personas, y también su futuro.
Horacio Salgán es una de las leyendas del tango. Supo construir una carrera que tuvo reconocimiento aquí y en el exterior. Pero su perfil reservado, tal vez, haya sido uno de los determinantes para que su carrera no explotara del todo, como quizás sí lo hizo la de algunos de sus contemporáneos.
Entrado en edad, sabe que no puede continuar tocando y a la vez estar al frente de la orquesta típica que manejó durante años, por esta razón desea dejar a César, su hijo, ambos lugares.
Pero entre padre e hijo la relación no es la mejor que se pueda imaginar, mucho menos luego de estar varios años sin hablarse, y de, por necesidad, tener que reencontrarse cada uno con un desconocido frente al otro.

César se mantuvo al margen de la vida de su padre y viceversa, y mientras Horacio siguió de lleno en el mundo de la música, César, tal vez por rebeldía o tal vez por cortar de una vez por todas con los mandatos preestablecidos, se embarco en una aventura de adrenalina en las pistas de carreras, y ante cámaras recuerda con alegría esa etapa y también se asusta del cambio que asumirá cuando ocupe el lugar de Horacio ante la orquesta.
Neal observa, acompaña, escucha, muestra, trabaja una relación con los actores de una cercanía total, pero también en algunas oportunidades se aleja, porque sabe que en el dejarlos interactuar obtendrá más información para terminar de completar el perfil de cada uno.
Horacio mantiene sus costumbres, pese a saber que ya no puede estar solo, resiste ante la insistencia de su entorno por ir a vivir con su hijo. Y César también se quiere preservar, porque sabe que la convivencia podría potenciar algunos conflictos del pasado que ante la no interacción se han mantenido latentes.

Neal bucea en la relación de este padre y este hijo, que por cuestiones de la vida son músicos, pero bien podría estar hablando universalmente de las relaciones filiales y cómo la proyección de los sueños y anhelos de uno pueden determinar a fuego los deseos de otro.
«Salgán y Salgán» trabaja además sobre el sentido de pertenencia a un mundo particular, en el que los egos y la habilidad, tan sólo son una mínima parte de algo mucho mayor y que se manifiesta como la capacidad para superar diferencias en pos de planes comunes.
Pero cuando esas diferencias, irreconciliables en muchos casos, son más fuertes que el amor y que la pasión, y todo se resiente para llevar las relaciones a lugares impensados y que sólo el destino puede hacer virar hacia un mejor lugar.
«Salgán y Salgán» es un filme sobre la vida de unos pocos iluminados, que se resisten al paso del tiempo, pero que saben que en determinado momento de la vida hay que saber dar un paso al costado para poder continuar con una historia en la que la música sólo será la parte ínfima de algo mucho mayor. Íntima y lograda.
