«Red lights» (luces rojas): quiero creer, quiero entender!

Me gusta ir a ver las películas sabiendo lo menos que pueda de ellas. De esta forma no me genero demasiadas expectativas, no me veo condicionado por otras opiniones y puedo ser lo más objetivo posible, si es que existe la objetividad, a la hora de juzgarla.

En este caso sabía que la película estaba escrita y dirigida por Rodrigo Cortés (me encantó “Buried” y no me gustó, para ser un tanto eufemístico, “Emergo”). Por lo tanto no sabía si el film era un thriller o una película de terror, y en los primeros minutos me incliné por esta segunda opción. Por suerte me equivoqué.

 El film es un thriller y trata sobre dos científicos que se encargan de investigar los diferentes fenómenos paranormales con el fin de declararlos fraudulentos. Ellos son la renombrada Margaret Matheson (Sigourney Weaver) y su genial aprendiz Tom Buckley (Cillian Murphy).

Cuando, luego de una ausencia de treinta años, reaparece un adivino y mentalista ciego llamado Simon Silver, interpretado por Robert De Niro, es cuando los problemas comienzan. Silver es el único médium que la Dra. Matheson no ha podido atrapar realizando fraude. Tom Buckely termina por obsesionarse con el mismo lo que lo llevará a una peligrosa carrera para demostrar la falsedad de Silver, carrera en donde varias vidas se pondrán en riesgo.

 

Lo más atractivo del film es sin lugar a dudas el reparto. En este se destaca la pareja de protagonistas, Weaver y Murphy, ambos con grandes actuaciones, en papeles que son bastante exigentes, sobre todo el de este último. Bobby De Niro dejó de tener ganas de actuar hace años. Yo realmente creo que lo hace por costumbre ya. No se luce, como ya sabemos, de acuerdo a su presente actoral. 

 Dentro de los actores de reparto tenemos a Elizabeth Olsen (La hermanita menor de las gemelas), que recién está comenzando su carrera actoral, pero se puede apreciar que tiene talento (hace poco vi y reseñé “Silent House” y ella realmente se lució). Joely Richardson (Julia McNamara en la irreverente Nip/Tuck) interpreta a la manager de Simon Silver, y si bien tiene un papel menor, se puede apreciar su capacidad actoral. Y Finalmente tenemos a “nuestro” Leo Sbaraglia, que interpreta a un mentalista, quien por supuesto es un fraude. Solo aparece en dos escenas, pero está muy bien, sobre todo en la última.

La dirección no terminó por convencerme. Puede ser que cómo sabía que el director era Rodrigo Cortés, yo esperase un poco más del film, pero me pareció demasiado obvio en algunos momentos. Yo entiendo que en los parámetros del cine de Hollywood uno tiene que mencionar las cosas tres veces para que el espectador se dé cuenta de la misma, pero se puede ser un poco más sutil. Tomemos la escena donde se nos presenta a Simon Silver. Primero lo vemos que camina por un avión tocando las paredes, luego vemos que se enoja cuando alguien le ofrece ayuda, y por último lo vemos que sale con anteojos de sol a la escalera para bajar del avión. Si todavía no te habías dado cuenta de que él es ciego, no te preocupes, porque él se saca los anteojos de sol y podemos verle los ojos, que son de ese color lechoso y mirada perdida, típico de los ciegos.

Si el film es predecible, y realmente el mismo apunta a sorprenderte, quiere decir que algo falla. El guión por lo tanto no es efectivo. Si bien los diálogos son creíbles y hay varias escenas que te generan escalofríos y hay otras muy bien realizadas, la opinión general que me queda tanto de la dirección cómo del guión no es del todo positiva.

Si te gustan los thrillers, si querés disfrutar de un gran reparto en su mayoría bien aprovechado, si te gustan los sustos, aunque no es una película de terror tiene varios, y si querés sentirte estúpidamente orgulloso de ver a un gran actor argentino compartiendo cartel con las estrellas de Hollywood te recomiendo ir a ver “Red Lights”. Te vas enterar de ciertos trucos que tienen los mentalistas a su disposición a la hora de engañarte. Pero te vas a dar cuenta del más importante de todos, y es que vos querés creer, por lo tanto vas a hacer lo que puedas para engañarte a vos mismo.

 

 

Anexo de crítica por Fernando Sandro

El año pasado Rodrigo Cortés sorprendió a público y crítica con la inesperada Enterrado, una obra pequeña que logró sorprender por su clima sofocante. Nobleza obliga, admito que particularmente la película no llego a conmoverme, casi todo lo contrario; cuestión de gustos. Lo cierto es que este director español pasó del día a la mañana a ser un autor muy “apreciado”, y había muchísimas expectativas respecto a su próximo film; de este modo llega Luces Rojas.

Lo primero que hay que aclara es que este nuevo opus (que nada tiene que ver con el excelente film francés de 2004 con el que comparte título) tiene algunas similitudes con Enterrado, pero también fuertes diferencias.

 

Es muy difícil contar un argumento como el de Luces Rojas sin caer en la tentación de adelantar algo. Sigourney Weaver (en un rol muy logrado) es una doctora en parapsicología que trabaja, junto a un ayudante, Cillian Murphy, para una universidad descubriendo a los farsantes que dicen poseer algún poder místico o sobrenatural y en realidad sólo buscan el lucro (gran participación pequeña de Leonardo Sbaraglia como uno de ellos). Sin revelar más de lo justo, en un principio la historia nos sumerge en su mundo, para luego (tras un hecho que no voy a contar) pasar al caso de un ciego (Robert DeNiro en su salsa de sobreactuación bien lograda) que la juega de mentalista y dice poder sanar o matar tan sólo con su mente… no va a ser tarea fácil desmentirlo.

Para apreciar esta película desde el comienzo hay que aceptar ciertos convencionalismos, hay planteos que uno no debe hacerse desde la lógica; es un film de magos y descubrefarsantes serios y académicos, como El Ilusionista pero en un tono más cruento, misterioso, por decirlo de algún modo.

Es obvio que Cortés contó con muchos más elementos esta vez, todo se nota más grande. Pero aun así el clima opresivo está presente al igual que en su anterior película, solo que de una manera distinta. Ese es el gran logro del director en Luces Rojas, la construcción desde todos los detalles de un mundo extraño y a la vez fascinante. Tal vez esto se deba a la oportunidad ahora de contar con un guión propio, aunque su última experiencia e el área (Donde habita el diablo) haya sido bastante pobre.

Sin lugar a dudas el protagonismo es de Cillian Murphy, pero las fuerzas interpretativas de Weaver y De Niro terminan por comerse su rol; y el guión sabe otorgarles sus buenos momentos.

Luces Rojas tiene mucho de dos películas recientes, una es La Invención de Hugo Cabret con su visión cinematográfica de la magia (o mágica del cine), y otra es la aún no estrenada The Awakenings en la cual Rebecca Hall se encarga descubrir la verdad detrás de ciertos mitos como casa embrujadas. Dos grandes películas a las cuales esta obra de Cortés no llega a igualar pero que igualmente le alcanza para ofrecernos un buen rato de misterios, intrigas, y fascinación por ese mundo oculto que es la magia. Hay momentos hipnóticos, vueltas y giros constantes (hasta uno sobre el final que dividirá las aguas), y una pregunta, lógica, queda rondando, la eterna ¿sirve descubrir el truco de los magos, o es mejor entregarse a su mundo de fantasias sin cuestionamientos?

 

 

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