«Casablanca»: siempre tendrán París (y nosotros los amaremos por ello)

 

Creo que pocas películas tienen la categoría de hito que tiene esta. Estrenada en 1942, un año más tarde de Pearl Harbor, es una de las películas de propaganda más recordada de todos los tiempos y que, sin embargo, ha trascendido por su historia de amor, por sus personajes y por uno de standard de jazz más románticos del mundo.

Ambientada en Casablanca, en Marruecos, cuenta la vida de esas personas que quieren escaparse de la ocupación nazi en Europa e irse a Estados Unidos. En esa larga lista de espera porque aparezcan las visas, la vida trascurre en el bar de Rick, un americano que no puede volver a su país natal y que lo añora. Un día, dos visas llegan a él sin que nadie sepa que las tiene y justo en ese momento Ilsa entra a su café. Con eso él vuelve a recordar esa mujer que amó y que lo abandonó. Pasa que ésta vez, ella está con su marido, Víctor.

Plagada de frases que son de la memoria colectiva cinéfila, nos encontramos con el “tócala, Sam”, con “siempre tendremos París”, con “este es el inicio de una hermosa amistad” y con “de todos los bares del mundo, ella tiene que entrar al mío”. Vemos que siempre se remarca en labios de Víctor, el revolucionario de la Resistencia anti Nazi que “esta vez van a ganar”, que se tira a la basura un agua de Vichy, que se fusila a un hombre frente a la figura de Charles De Gaulle. La propaganda para elevar el espíritu está presente todo el tiempo.



¿Otro costado importante? La película ha estado en el imaginario del cine gay durante todo este tiempo. La insinuación de que Rick se va con otro hombre a empezar una hermosa amistad, un hombre que lo ha idealizado diciendo que si fuera mujer estaría perdidamente enamorada de él, siempre han sido sugestivos.

Ahora bien, la película está remasterizada. Yo tengo algunos problemas con eso. Primero de todo, el material antes no era tan bueno y se contaba con eso para no cuidar ciertos aspectos. De repente la imagen tan limpia permite ver decorados pintados, remarca cosas como que está enteramente filmada en estudio, y que la iluminación a media luz en la bruma escondía un cielo pintado. Personalmente, me parece que arruina parte de la mística porque distrae de la maravilla que es. El cine clásico se filmaba así y responde a su época. Es importante tenerlo en cuenta para apreciarla en todo su esplendor.

Siempre que tengo oportunidad, la veo. Verla en la sala grande, sin que nada te distraiga para meterte en esa música, en ese inicio cuasi documental, en esa canción inolvidable y recitar alumbrada por el proyector las frases de esta adorable película, es algo que no tiene precio. Hay cosas que quedan en la memoria…as time goes by… 

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