«Pastora» :Enigma de pueblo chico

Todavía podemos decir que el cine de género se encuentra en pañales en Argentina, si bien en los últimos años creció exponencialmente la cantidad de películas estrenadas en salas comerciales que se abstienen a los tópicos de fórmula de un género, también es cierto que la gran mayoría de ellas se suscriben al terror más duro, u ocasionalmente a la comedia romántica copia de la estadounidense.

Ya eso solo sería un motivo de celebración para el estreno (eso sí, casi oculto y limitado) de Pastora, el misterio de Monte Albornoz. Pero hay otras razones, no solo hablamos de un típico film policial, de suspenso, de fórmula; sino de uno que fue hecho a pulmón, con mucha participación de los pueblerinos de Villa Mercedes, San Luis, y que no tiene nada que envidiarle a una producción mayor.

El planteo del film es tan simple como a la vez intrigante, en 1972 el pueblo se vio conmocionado con la desaparición de una niña a orillas del Río Marumerio sin dejar ningún rastro. Pasaron diecisiete años y durante ese período surgieron todo tipo de sospechas, la mayoría relacionadas con elementos sobrenaturales y hechos inexplicables; es 1989 y un periodista se decide a retomar la investigación olvidada comenzando casi de cero, y lo que descubre, lejos de lo sobrenatural, será una realidad espeluznante.

No conviene adelantar nada de su trama, es mejor que todos los datos lo descubra el espectador con el correr de la trama, la sorpresa será mucho mayor. Los directores César Albarracin y Alfredo Salinas manejan la economía de recursos con solvencia, se aclara desde el principio que no estamos ante un film espectacular, grandilocuente, todo lo contrario, Pastora es una película pequeña, simple en cuanto a su estructura, casi introspectiva, y esto ayuda (y mucho) para generar un mayor clima de intriga.

Albarracin y Salinas manejan la camara correctamente, logran una fotografía interesante, se nota más su talento que un abultado presupuesto que en otras producciones tapa agujeros. En las locaciones y en el elenco es donde más se nota los localismos del film, casi todo filmado en escenarios naturales, y, salvo los protagónicos de Gabriel Corrado y Belén Blanco, el resto de los actores provienen del mismo pueblo.

No es un dato que esta película (que en realidad data de 2009 y recorrió varias salas del interior luego de su estreno en el festival Internacional de San Luis) sea la primer producción de San Luis Cine producida íntegramente por gente de esa provincia y por una productora independiente del lugar. Pastora, el enigma de Monte Albornoz puede no ser perfecta, aquellos ávidos en intrigas policiales podrán encontrarle alguna que otra costura, pero significa un logro del verdadero cine independiente, que demuestra no achicarse y animarse a riesgos mayores como un film de género puro y bien realizado con profesionalismo.

Bienvenido sea su estreno en salas porteñas, aunque hablemos de una sola y en horarios algo limitados.

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