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«Nymphomaniac» (Ninfomanía Vol I): el dolor de una adicción

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Hace unos días un periodista especializado aseguraba que la diferencia entre los cinéfilos de los años noventa era la que se generaba entre la adoración al cine de Quentin Tarantino o el seguimiento de la obra de Tim Burton. La afirmación no está errada, pero omite a uno de los realizadores más provocadores de la cinematografía mundial, uno mucho más radical que los anteriores y que supo hacer de su obra una vanguardia política, estética y cinematográfica.

Con el tardío estreno de “Ninfómana Vol. 1” (Dinamarca, Francia, Alemania, Bélgica, 2013) la deuda con Lars von Trier queda saldada en parte. Es que posteriormente a las polémicas declaraciones en el Festival de Cannes sobre Hitler y el Nazismo, la tradición ya de no estrenar sus obras en el país parecía consolidarse.

Triste hubiese sido que esta obra (dividida caprichosamente en dos partes, aunque se la puede ver completa también) no llegara a las pantallas, ya que la cinta, enfocada en Joe (Charlotte Gainsbourg/Stacy Martin) y sus desventuras sexuales, es una obra que roza la experiencia sublime del disfrute cinematográfico.

Si el cine funda su razón de ser en la experiencia del voyeur, qué más placentero para el espectador que asistir a un espectáculo, organizado y coreografiado, en el que los deseos más profundos de la protagonista permiten dar rienda libre a todas las fantasías sexuales habidas y por haber.

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La habilidad del director es la de encontrar un foco narrativo que permite un distanciamiento sobre lo que se muestra. No es la multiplicidad de actos sexuales a lo que asistimos, sino al profundo padecimiento de una mujer que no sabe cómo encausar su vida hacia un lugar diferente del que se encuentra.

Von Trier decide comenzar la narración en este volumen con el desafortunado encuentro de Joe (Gainsbourg) por parte de un fanático religioso (Stellan Skarsgard), quien al verla completamente vejada y golpeada en el piso, decide llevarla a su departamento para que pueda recuperarse.

Entre tazas de té y algún alimento, ambos comienzan un diálogo, un interesante guión apoya estas escenas, que serán las que permitirán hilvanar las experiencias de Joe (en Vol 1 cuando era joven) y sus primeros acercamientos al sexo.

Seligman (Skarsgard) escuchará cada anécdota, cada una de las situaciones que Joe relate, pero también aprovechará para bajarle línea, para poner en tela de juicio algunas de sus declaraciones, y hasta para preguntar más detalles de cómo ella se inició en el placer amatorio.

Porque si algo deja en claro Von Trier es que su personaje, una mujer luchadora por sus anhelos y concreciones sexuales, no es alguien fácil con quien lidiar, y mucho menos Seligman, quien solo podrá asistir a la narración como un espectador más.

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Así, y dividiendo en capítulos el relato, el director en esta primera etapa, contundente, sólida, provocadora, irreverente, transgresora, pondrá sobre la pantalla la intensidad de una historia en la que desde el primer momento deja en claro una postura sobre su personaje.

Joe es alguien de tómelo o déjelo, igual al cine del realizador, muchas veces tildado de exagerado, pero que ciertamente posee una capacidad para intensificar la atención hacia sus historias como pocas veces otros lo han logrado.

Joe necesita el encuentro sexual tanto como una persona necesita tomar líquido, y en el no juzgarla, como en otros filmes que han trabajado sobre la temática como “Shame” (aún inédita en el país), se permite un acercamiento total con el personaje principal y con los secundarios de lujo (Shia Labeouf, Christian Slater) que refuerzan la idea principal del filme.

Hay algunos abusos recurrentes en el filme, como la iteración del plot de “Rompiendo las Olas” en el que un hombre le pide a la mujer que busque satisfacción en otros lugares, y hasta cierto regodeo con la exposición de los cuerpos casi al límite de lo pornográfico, pero nada de esto resiente un relato sólido que indaga en el lugar de algunos seres perdidos dentro de una sociedad que cuestiona y que imposibilita la libertad de elección sexual y su práctica.


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