«No estás solo en esto»: la comunidad

“No estás solo en esto” es una frase que a cualquiera haría sentir bien. Saber que no estamos solos, hay otro que comparte una pasión, un gusto, un placer, un problema, una sensación, lo que sea. Compartir. Acompañarse. De eso se trata principalmente este documental que llega los próximos jueves de marzo al Centro Cultural de la Cooperación.
Para quienes no lo saben, Milagros Amondaray es una conocida crítica de cine y periodista de espectáculos que actualmente trabaja para la versión online del diario La Nación. Es allí donde creó y lleva a cabo el blog de cine, titulado Cinescalas. Y es también cuando, de manera no premeditada y sorprendiendo a todos y especialmente a ella misma, de repente un sitio que utilizaba principalmente para expresarse, a través del cine, supo reunir una comunidad de gente de diferentes lugares y edades pero que tenían en común esa misma pasión por el cine. Porque el principal atractivo que tiene ese sitio es que no es un simple blog de crítica de cine.

El modo que elije abordar cada película en cuestión es siempre el más personal y subjetivo posible y esto permite que uno pueda identificarse o no, pero den ganas de discutirlas, comentarlas, recomendarlas. Y porque es sobre todo personal es que, especialmente a partir del post dedicado a “El lado luminoso de la vida” donde su escritora plasma cuestiones más íntimas, funciona también como punto de reunión para gente que entró, leyó y se quedó y hoy se suma a relatar sus experiencias a través de los cientos de comentarios que cada post genera.
«Lisbeth Salander se apoyó contra la almohada y siguió la conversación con una sonrisa torcida. Se preguntó por qué ella, a la que le costaba tanto hablar de sí misma con gente a la que veía cara a cara, podía confiarle, sin la menor preocupación, sus secretos más íntimos a una pandilla de chalados completamente desconocidos de Internet».
Esa sensación que Stieg Larsson supo describir al definir otro rasgo de la protagonista de la serie Millenium, no nos es ajena, al menos no a una gran parte de la gente. Lo cierto es que se vive mucho virtualmente. Pero Cinescalas no es sólo virtual y hoy se materializa en forma de película. Es así que la propia Milagros, con el financiamiento de toda la comunidad a través del crowfundind, decide contar la historia de este sitio que supo cambiar vidas, mientras éstas convergían en este punto de encuentro.

“No estás solo en esto” es el conjunto de algunos testimonios que representan a la gente que día a día se sienta a leer y comentar sobre cine especialmente, pero también música, literatura, series, y claro, la vida misma. Y como la idea de crear este blog surge de un momento particular y difícil en la vida de Milagros, es que la película tiene una primera mitad con las historias más oscuras y una segunda con más luz y optimismo, como modo de reflejar que de lo malo puede surgir algo bueno.
Además de los testimonios, la película recoge imágenes de San Antonio de Areco y algunas del viaje que realizó para poder llegar a miembros de diferentes partes del país y esto, sumado a la bella música, le aporta un brillo especial. Es que a la larga, “No estás solo en esto” es una película chiquita, que se hizo desde el centro de Cinescalas, y tiene mucho corazón. Hoy no puedo ser objetiva y me llena de orgullo ser aunque sea una pequeña parte de ella.
Anexo de Crítica por Rodrigo Chavero
Milagros Amondaray comienza su relato contando a cámara cómo comenzó su historia con el famosísimo blog que lleva adelante en el Diario La Nación («Cinescalas»). Cierto día, luego de un par de entrevistas importantes en su trabajo (en 2010), se sintió mal. Una ataque de ansiedad, cuenta ella, según definió una enfermera al cuadro que la aquejó esa noche . No fue un incidente aislado. Este fue un episodio que se repetiría durante año y medio y llevaría a nuestra periodista a buscar maneras novedosas para enfrentar esa cuestión.
El desafío entonces era mirar de cara ese desequilibrio y salir a enfrentarlo con las herramientas que tenía a mano: generar un espacio propio, amistoso, en la red de blogs de su diario, con la idea de explorar aquello que te conmueve en relación con el cine. Ese espacio nació con una idea terapéutica y propositiva: abrir el juego desde un espacio creativo que invite a la participación.
La idea de «Cineascalas» fue la de muchos blogs que encontramos en la red. Sin embargo, algo lo transformó en éxito. Siento que ella buscaba en ese dispositivo virtual, ser una voz convocante que invitaba al debate y a la vez, la manera en que moderaba ideas y sensaciones dentro de un espacio seguro y amistoso, lograba fidelidad entre su público. Indudablemente logró su objetivo.

Milagros empezó a escribir sobre películas desde una mirada personal, alejada de lo técnico, para cortar con lo que la atravesaba (nunca nos olvidemos el punto de partida) y eso se vio reflejado con los posts en «Cineascalas»: pequeñas grandes invitaciones al intercambio, coloridas y llenas de comentarios sagaces de sus lectores. Pero lo que sucedió con ese espacio fue aún más notable. La respuesta del público comenzó a sorprender a su autora: mucha gente empezó a vivenciar el blog de Milagros y a interactuar con ella, de manera espontánea y dinámica.
Si bien al principio parecía estructurado, lo cierto es que las consignas eran originales y el público debatía con entusiasmo sobre muchos temas referentes a películas, conocidas y de las otras, generando gran cantidad de feedback día a día. Amondaray fue convocando, silenciosa (e inconscientemente), desde «Cinescalas», una comunidad que aguardaba un lugar donde compartir las emociones generadas por el cine.
En este documental, recorreremos las historias personales de gente que fortaleció esa red que Milagros armó. Es cierto que logró tocar la fibra de lectores que estaban (por su relato) en momentos de reorganización y búsqueda en sus vidas.

Supo canalizar la energía que circulaba en el blog y llevar adelante una propuesta inclusiva, pura, de apelación a la emotividad de sus seguidores. Y triunfó. No por ella, sino por todos los que necesitan compartir impresiones y estados de ánimos, fácilmente traducibles en formato de película: el cine refleja nuestros sueños y anhelos y nos enfrenta a tramas complejas de incierto final.
Que mejor que vivirlas con otros. «Cinescalas» ya es una comunidad creciente y reflexiva que integra a todos, ofreciendo un ida y vuelta fuerte, que ajusta una invisible red que sostiene a cada miembro que transita ese espacio. Esta película, describe ese sorprendente proceso. Este es un film chiquito, sencillo donde priman las experiencias de la directora y los seguidores de su blog. Intimo y agradable de ver.
Podemos decir que «No estás solo en esto» es entonces un documental muy rico para aquellos que siguen la discusión crítica sobre el cine, ver y escuchar el camino de consolidación de esta comunidad es muy interesante. Y también atrapa a aquellos que miran desde afuera, el fenómeno de pertenencia que genera un espacio comunitario cinéfilo, donde quizás la discusión sobre películas sea sólo la excusa para poder estar con un otro que viva la pasión de similar manera a la nuestra. En el Centro Cultural de la Cooperación, los jueves a las 20 hs, a tener muy en cuenta.
