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«Mercado de Abasto»: Sainete de otros tiempos

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Paulina no es como las otras mujeres, ella no se va a entregar a cualquier hombre. Es una mujer fuerte y aguerrida, con tanto corazón como carácter. Es una mujer como las de ese entonces. A casi sesenta años de su estreno (el 3 de febrero de 1955) Mercado de Abasto se ve con alegría, entusiasmo, emoción, y sobre todo mucha nostalgia.

Viéndola hoy en día, Mercado… parece mostrar un mundo utópico, algo lejano a la realidad, una fantasía sobre lo que debería ser. Pero, tal vez, este film de Lucas Demare no era tan ajeno a su realidad; es cierto no todo sería tan rosa como en la historia que se cuenta, pero tan poco se alejaría tanto.

Mercado de Abasto nos lleva a una sociedad trabajadora, de buen corazón, con la confianza en el otro, con el honor con letras mayúsculas; una sociedad con mucha nobleza. Nobleza que no le falta a Paulina (Tita Merello) obrera del Mercado del Abasto (eso en donde ahora hay un shopping en el que vamos a ver películas), una mujer ya no tan joven pero aún soltera e inexperta en el amor.

La protagonista es una persona muy querida en su ambiente, pero con cierto temperamento e idea del honor, algo que queda claro al principio del film cuando descubre a su cuñada engañando a su hermano, ella no está dispuesta a pasar las cosas por alto.

Pero el ser soltera, no quiere decir que no esté enamorada. Precisamente el amante de su cuñada, Jacinto (Juan José Miguez), es su amor secreto, y aún no siendo un hombre muy honorable, ella cree poder cambiarlo.

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En una reunión entre distintos mercados, canción de por medio, Paulina y Jacinto concretaran su amor con un beso de pasión. Pronto se casará convencida de poder forjar el honor de su amado y convertirlo en un hombre de bien.

Pero muy pronto, Jacinto mostrará la hilacha, y cuando Paulina quede embarazada, aparecerá una primer esposa de su marido, reclamando hacer valer su título de esposa.

Habiéndole contado del embarazo únicamente al buenazo de Lorenzo (Pepe Arias) este le propondrá formar una nueva familia y criar juntos al hijo.

Paulina aceptará la oferta de Lorenzo, pero a diferencia de él, ella no lo ama. Igualmente lograrán llevar la armonía de familiar y la vida volverá a sonreírle a la sufrida Paulina.

Mercado de Abasto no es solamente Tita Merello (aunque la trama principal gire en torno de su personaje), hay toda una gama de secundarios que le dan color (aunque sea en blanco y negro) y alegría a este sainete clásico. Pepe Arias pone todo su humor a Lorenzo el buen amigo y enamorado secreto de Paulina, Pepita Muñoz se luce como la fea a la que todos quieren como amiga pero…, y Juan José Miguez se hace odiar como Jacinto, un ser con nada de honor y hombría.

Pero por supuesto, todo está servido para el lucimiento de Tita de América, y la actriz y cantante se sabe ganar al público tan solo con una mirada. Paulina es Tita, y Tita es Paulina, uno no se la imagina en otro personaje, era esa mujer compañera, con cierto aire machón, que se tuvo que endurecer a golpes, pero que seguía teniendo un corazón de oro.

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No descubrimos nada nombrando la maestría de Demare en la dirección, todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, la dirección de actores es rigurosa, y la puesta tiene el suficiente aire para que el sainete tome tintes cinematográficos.

La fotografía es realmente increíble y hay escenas, como el precipitado final, puestas a disposición de los recursos. Planos abiertos, oscuros o luminosos, primeros planos de facciones, y algunas secuencias enteras que rara vez puedan ser igualadas.

Mercado de Abasto es una muestra de lo que se perdió, un tipo de cine que se dejó de hacer, una historia que hoy parecería ilógica e irreal, una sociedad mejor que ya no existe.

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