«Malka»: la mujer que quería pertenecer

Cuenta Walter Tejblum, el director, que siempre tuvo interés en conocer no sólo su origen, sino también su historia y la de los inmigrantes que fueron llegando a Argentina, para instalarse con fines de empezar una nueva vida aquí.
Así es cómo el cineasta dio con una estructura que no esperaba encontrar: la Zwi-Migdal. Esta era una organización formada por judíos que traficaban con mujeres y las introducían al país para venderlas a proxenetas allá por el año 1900.
Esto genera un planteo ético por parte de Tejblum y un búsqueda intensa por descubrir la verdad sobre una de esas mujeres traídas en esa condición, que parece haberse convertido en leyenda para su comunidad: Malka Abraham.

Ella llegó a Argentina hacia sus veinte años, logró escaparse de sus captores y se instaló en la provincia de Tucumán donde continuó ejerciendo la prostitución, amasando una interesante fortuna. Tejblum explora su derrotero de vida y va construyendo el cuadro de situación de la época, entrevistando a diferentes personas que la conocieron o tenían información sobre sus actividades.
El hecho que impacta es la herencia de Malka. Era mucho dinero el que había tenido y su donación a la comunidad en los últimos años de su vida fue bastante controversial: por su actividad, no iba a tener su descanso final en un cementerio judío.
Pero su acto de desapego material generó dudas en quienes dirigían las organizaciones responsables en su momento. Aceptar ese importante suma de dinero le permitiría ser parte de esa comunidad que la rechazaba, al menos en su última morada.

El debate está planteado y las preguntas que Tejblum se hace son interesantes, apuntan a descubrir la doble moral sobre cómo se percibía a Malka desde la comunidad, refieren a la increíble trata de personas hecha por la Zwi-Migdal y las negociaciones que tuvo que hacer Malka para donar su fortuna (¿mal o bien habida?).
El documental es correcto y austero. No encontrarán sorpresas, solo formalismo, entrevistas y búsquedas en primera persona. Apenas hay música y nada distrae del tema en cuestión. Es un clásico exponente de cine de investigación hecho con modestos recursos y si bien se coquetea con la indagación policial histórica (por el asesinato de la figura en la que está basado el film), nunca llega a consolidarse esa línea. Suma. Propone reflexión y memoria y la comunidad debería verlo y debatirlo.
