las_insoladas_1_ew

«Las insoladas»: Verano del 95

las_insoladas_1_ew

Nueva película de un director que nos gusta y mucho: Gustavo Taretto. Para quienes no estén familiarizados con ese nombre, basta saber que es su mirada es original, posee una particular manera de retratar lo citadino, desde sus cimientos mismos (con el universo físico claro y marcado). Explora la vida urbana y hace foco en las construcciones, paisajes y encuadres, como pocas veces se ha visto en el cine local. Su ópera prima,

«Medianeras», daba una idea de su talento y ahora ya sabemos que el mismo es reconocido, al repasar el lineup de protagonistas, muchas de ellas con gran exposición televisiva en este tiempo. «Las insoladas» es su nueva creación.

Un relato que reune a 6 amigas en la terraza de un edificio porteño, en un caluroso día (el 30 de diciembre) de 1995. Fresco de una época donde la dolarización regía la vida (y los actos) de la gente, las chicas se reunirán desde temprano a la mañana para tomar mucho sol para estar divinas esa noche. Tienen una coreografía que mostrar en un concurso de salsa y su jugoso premio estimula los ánimos para lograrlo.

las_insoladas_2_ew

Es un grupo, hay una tarea explícita (asarse al sol y dar los últimos toques a su participación en el evento de baile) y una implícita, que pasa por elaborar las ansiedades de las protagonistas en relación a sus angustias con los temas que las atraviesan: los hombres, el trabajo, su futuro individual y conjunto y sus sueños y ambiciones más secretas.

Taretto arma una estructura donde cada actriz tiene un perfil definido y juega su papel en función del juego colectivo, en forma eficiente. La terraza es el lugar donde las seis amigas (a saber, Marina Belatti, Elisa Carricajo, Luisana Lopilato, Carla Peterson, Violeta Urtizberea, y Maricel Álvarez) se irán alternando para ser centro de la escena y desplegar sus conflictos, pequeños y muy íntimos.

Las amigas se plantean que están siempre en el mismo lugar (y «todos se van»), por lo cual se proponen viajar en grupo a Cuba, el próximo año. Ese deseo, caro (incluso para aquella época), se instala como eje de la acción y en base a él, irán surgiendo ideas para conseguir el dinero necesario para llegar a esa paradisíaca isla. El ideal de la clase media viajera (como medio de realización personal), el ahorro y las cuotas para conseguir cualquier objetivo material, se unen a otros temas que el relato presenta, el fin del VHS y los cassettes, la aparición de la telefonía celular y la superficialidad del menemismo, en los años que gozaba de buena salud. Taretto ofrece junto a su fotógrafo (Leandro Martínez), un film atractivo, colorido donde se garantiza desde el primer momento un alto impacto visual.

insoladas_3_ew

Sin embargo, la lucidez en el tratamiento de la imagen no logra disimular carencias en el guión, que nunca logra cobrar vuelo y se pierde en diálogos con poca gracia y profundidad. Si bien cada protagonista tiene su espacio para lucimiento, pocas logran atrapar a la audiencia. El sol estalla en el cielo, pero la temperatura del film no lo refleja. Adolece de sintonía fina: en lugar de optar por desplegar interés y vibración en las crisis personales, con celos, locura, competencia y ambición, cada vez que una emoción aparece en el discurso de las chicas, se desinfla la presión, el conflicto se desactiva y vuelve todo a la medianía promedio del relato.

Quizás esa sea su mayor debilidad: la falta de agudeza y humor en los intercambios en su rico elenco.

«Las insoladas» es una película prolija y presentada en envase lujoso, pero que adolece de ese calor que la imagen intenta transmitir todo el tiempo. Los diálogos entre estas bellas mujeres noventosas no provee el salto de calidad esperable para el calibre de las intérpretes que posee. Entretiene, pero con un estilo que no logra cautivar.

Anexo de Critica por Fernando Sandro

Seis amigas, un edificio capitalino, una terraza, y una época social determinada; esto conjuga el combo Las Insoladas, segundo opus de Gustavo Taretto luego de la llamativa Medianeras. Ellas tienen anhelos, sueños, inquietudes, conflictos, y bien en un lugar y en un momento determinado. Sí, estamos frente a un film de diálogos, y aunque su director y guionista asegura haberles dado libertad a sus intérpretes, pareciera que cada palabra, cada punto y coma, fueran meticulosamente diagramados.

Ellas son Valeria, Karina, Lala, Flor, Vicky, y Sol; o sus intérpretes, Marina Belatti, Elisa Carricjo, Luisana Lopilato, Carla Peterson, Violeta Urtizberea, y Maricel Álvarez. Seis amigas e integrantes de un grupo de danza, que en la noche tiene un concurso de Salsa, y para eso tienen que estar espléndidas. Es fines de diciembre, y van a pasar todo el día en la terraza, de polizontes, absorbiendo cada gota de sol para dorar su piel y ver rozagantes y doraditas para el jurado. Pero claro, pasan las horas, y la temperatura aumenta, en todo sentido.

Podrían decir que son estereotipos o clichés de mujeres, una peluquera, la ayudante que realiza la manicura que además cumple el rol de “la nueva”, una promotora, una psicóloga amante de cuanta terapia alternativa se cruce en su camino, una recientemente separada, y “la negativa”. Las charlas, mientras se pasean en bikini permanentemente, varían de trivialidades varias a temas que tiene más que ver con su vida, sus problemas.

insoladas_4_ew

Hasta que se instala una disyuntiva, el año que viene hay que viajar a Cuba, basta de vacaciones de chiquitaje, tiene un año entero para juntar dinero y realizar las vacaciones que marcaran sus vidas, o así auguran. Claro, todo se sitúa en la década del ’90, año específico incierto, pero de promedio, mitad de década; y ese dato lo marca todo, Estas seis chicas son hijas de la situación que atraviesa el país, de la banalidad que todo lo envuelve, de ese aire superfluo que permite hablar del comunismo y de las revistas del corazón con la misma liviandad.

Años de sueños de grandeza, del vale todo, estas amigas sueñan mirando hacia el afuera que creen un paraíso, la cuba turística; creen en la estética como superadora de conflictos, y compraron esa idea de hacer todo por el objetivo.

Es el capitalismo en miniatura, un botón frívolo. Las insoladas avanza erráticamente, de un comienzo algo exasperante hasta llegar al climax cuando se proponen el objetivo; ahí sí el asunto comienza a tomar forma, y se entiende mejor a qué apunta, aunque ya haya alcanzado una parte importante del metraje. Al igual que en Medianeras, Taretto adapta un corto suyo homónimo, y otra vez, el asunto huele a estiramiento, más personajes, anécdota alargada. No obstante, se nota un cuidadísimo detalle en lo técnico y en lo estético, Las Insoladas, por momentos parece una obra pop de Andy Warhol, y hasta los colores no son librados al azar.

insoladas_5_ew

El grupo de intérpretes despliega química y luce homogéneo aun cuando sus personajes empiecen a ventilar los trapitos al sol entre ellas. De entre todas, quien más se luce es Violeta Urtizberea, en el rol con mayores matices, más logrados, y con la mejor escena de la película a cuestas; Violeta demuestra que desde Magazine Forfai no ha parado de crecer en talento.

Algunos toques confusos en la ambientación de época (por momentos pareciera que transcurre durante todos los ’90, con cosas de los primeros años y de los últimos a modo de melange) y tropiezos en la continuidad, nublan el conjunto, y llaman la atención ante tanto detalle en la puesta en escena. Con sus aciertos y sus desconciertos, Las Insoladas es una obra que pretende graficar una época a través de un cliché, d una situación que mirada con cierta lejanía suena hasta de grotesco, pero que en ese momento era real y palpable.

Ese indudablemente es su mayor acierto, saber dosificar los dardos en un ámbito que pareciera de vacuidad total. Cada una con sus personalidades diferentes y marcadas, pero con la misma nada a cuestas, representan a un sector de esa sociedad que parecía dormir en un sueño eterno; quizás Taretto esté queriendo decir más de lo que parece.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *