«If I Stay» (Si decido quedarme): Dudas existenciales

Hay un nuevo segmento literario llamado “Young Adult” en el que encontramos una serie de relatos un poco edulcorados (en casos, claro) tomando diferentes temas. Honestamente, podemos discutir sobre la cantidad y calidad de estas novelas hasta el hartazgo pero no todas son tan terribles y algunas hasta buenas.
El problema es que suelen tener una adaptación fílmica. “Si decido quedarme” es la historia de una adolescente un poquito dramática que gusta de subrayar su sentimiento de sapo de otro pozo y encuentra consuelo sólo en la música cuando toca el violonchelo.

En determinado momento toda su vida cobra sentido cuando el chico más codiciado de la escuela se fija en ella. Hasta ahí, pudo haber durado 20 minutos. Pero no. Esto no termina acá. Claro que las cosas se complican entre ellos y ahí, justo ahí, toda la familia tiene un accidente en auto y ella, con cuerpo y alma divididos, tiene que elegir si quedarse o no en la Tierra.
Soy consciente que la mayoría de la platea masculina está encantado con Chloe Moretz pero realmente tiene una capacidad única de no cambiar el gesto durante todo el film. Ni hablar de su pobre partenaire que apenas logra sacarle gracia a los diálogos empalagosos y acartonados de la película.
Por suerte contamos con buenos secundarios y nos entusiasmamos más con la vida familiar que con esta chica bastante insulsa. Tenemos a un padre ex baterista de una banda punk que hoy es profesor en manos de Joshua Leonard y su mujer Mireille Enos adorable.

Stacy Keach interpreta al nono querido, pero, repito, sigue recayendo en los hombros de una chica sin gracia, una historia extensa sobre la decisión de la vida o la muerte que podría haber sido expresada de muchas otras maneras más ricas.
Por ejemplo, que ella misma hubiera tomado las riendas de esto y no que se tiña de una tragedia. Hablando de temas terribles, resulta que como ambos son músicos, cualquier excusa es buena para que el chiquito cante, componga un tema meloso, ella agarre el violonchelo para volver a hacer una de Beethoven y no presente ningún otro matiz.
Ni hablar de la situación ridícula de la metáfora musical para tener relaciones por primera vez. Todos hemos estado en busca de nuestra propia identidad y quiero creer que fue con menos cara de Activia en el transcurso. Con esto, queda claro que ni siquiera hay un gran despliegue: no hay excesivos cambios de vestuario, ni de locaciones, ni se cae el meteorito que uno deseara sobre ella.
Anexo de Crítica por Rolando Gallego
Con mucho de cercanía con «Desde mi cielo», de Peter Jackson, la adaptación del best seller juvenil «Si decido quedarme» (USA, 2014), deambula entre el drama más profundo y el género romántico fantástico.
En ese constante debatirse entre dos polos, la película encuentra su estructura narrativa siendo el principal hilo conductor, al igual que durante todo el metraje lo hace Mia (Chloe Grace Moretz), su protagonista, entre la vida y la muerte.
La historia creada por Gayle Forman y llevada a la pantalla grande por el debutante R.J. Cutler, es una intensa propuesta que seguramente encontrará en un público femenino y adolescente el ideal para conmoverse.

“Si decido…” cuenta un atormentado romance entre Mia (Moretz), una joven que toca el violonchelo y ama el orden y la disciplina, pese a que sus padres (Mireille Enos, Joshua Leonard), desestructurados y “rockeros” la impulsen a cambiar su forma de ser, y Adam (Jamie Blackley), el líder de una promisoria banda de garage en ascenso
. Entre ambos el amor surgirá y logrará superar las diferencias hasta, claro está, siempre habrá un pero, el momento de enfrentarse a decisiones sobre su futuro cercano, un panorama que los muestra alejados cada uno con sus carreras, pese al amor que se tienen.
Cuando Mia, a escondidas de Adam, aplica para una vacante en una prestigiosa academia musical en otro estado, aun luego de haber coordinado una posible mudanza y convivencia juntos, todo cambia entre ellos. Y pese a saber que el ingreso a la escuela será difícil, entre ambos algo se resquebrajará y marcará a fuego la pareja.

La elección del flashback como recurso narrativo, es el que posibilita la tolerancia al trasfondo que dispara la dualidad de Mia frente a un hecho fortuito y que la ubicara entre la vida y la muerte. El presente cede su espacio al pasado y la recapitulación del romance será el principal impulsor de la narración. Dotando de realismo mágico a la acción, Mia se duplicará en la pantalla para poder tomar una decisión, porque más allá que su cuerpo inerte se muestre, otro cuerpo, también de ella, buscará explicaciones a su presente, en un espiral de emociones que la doblegará.
Así, Mia, como fantasma, se moverá entre los vivos e intentará definir si es una posibilidad la de permitir que el amor transforme su duro presente para convertirlo en una posibilidad que trascienda hacia el futuro o si directamente debe bajar los brazos y entregarse a su destino.
En el medio hay muchas lecciones de vida, sobre sacrificios que hay que hacer para lograr lo que uno quiere, sobre los que realizan a diario los padres para que los hijos puedan perseguir sus anhelos y triunfar. También hay muchos clichés y una puesta en escena lineal que solo se supera gracias al histrionismo de Moretz y el elenco (Mireille Enos, Liana Liberato, Joshua Leonard, Stacy Keach) que interpreta a su familia.
Igualmente hay que destacar que por momentos a Moretz se la nota incómoda en el papel de joven angustiada que le toca (con cierta similitud a la reciente “Carrie”) y pese a esto sigue adelante en una historia que busca conmover y emocionar a fuerza de golpes de efecto y situaciones complicadas.
