«Expendables 3»: los buenos muchachos estan de vuelta

Cuando la primera «The Expendables» (USA, 2010) llegó a las pantallas, un público nostálgico y amante de lo retro le dio el visto bueno a ese mega combo de estrellas devaluadas que nuevamente le ponían el cuerpo a la acción pese el transcurso de tiempo.
En la segunda entrega, además, quedó muy clara la intención de seguir sumando estrellas para avanzar en el desarrollo de la sólida historia del grupo de mercenarios capaces de enfrentarse al diablo, si fuese necesario.
Pero en esta tercera entrega, dirigida por Patrick Hughes y encabezada una vez más por Stallone, hay algo que no termina de cerrar, algo en la atmósfera del filme que vaticina que uno no la va a pasar tan bien como en las veces anteriores.
Esto no es por la propuesta, que ya se erige con su verosímil de género con la frente bien alto, sino porque principalmente el conflicto principal se desliza hacia un personaje que, a mí entender, no está a la altura de las circunstancias.

Si anteriormente los indestructibles debían luchar contra ejércitos sanguinarios, comandados por algún personaje malvado (y sobre los cuales operaba el factor sorpresa de verlos del otro lado de la ley, como por ejemplo en la segunda entrega de la saga a Jean Claude Van Damme), en esta oportunidad los esfuerzos denodados serán para capturar a Conrad Stonebanks (Mel Gibson) un ex miembro de la elite que se pasó al lado oscuro y es el principal vendedor de armas del mundo.
Allí es en donde «The Expendables 3» falla, en esto de depositar toda la libido del equipo hacia la captura del fugitivo interpretado por Gibson y que además contara con su propio séquito de mercenarios para protegerlo.
Para dilatar la captura el filme suma la baja de uno de los miembros del equipo y la infructuosa tarea de recuperar al prófugo en medio de un dilema moral por determinar qué está bien y qué está mal en el plano del accionar de los mercenarios. Pero no es que se vira la temática hacia una pregunta ontológica sobre la problemática de la moral ante situaciones límites, para nada, entonces esos cuestionamientos ya no se entienden.

En “The Expendables 3”, al igual que en sus predecesoras, hay humor, mucho, como también autoreferencias, y la incorporación de figuras como Harrison Ford (como un indestructible mediador y sereno), Antonio Banderas (una suerte de asesino en clave Speedy González) y Kelsey Grammer (¿qué hace ahí Frasier?).
Y eso no es todo, además recuperan a Wesley Snipes (que se ríe de sus problemas reales por los que debió dar un paso al costado en su carrera), como así también a varias figuras que funcionan como el relevo de la old generación del cine de acción (Ronda Rousey,Glenn Powell, Victor Ortiz, etc.), pero hay algo que dejo de funcionar.
Las escenas de acción trepidante y un arranque más que explosivo, con un escape de tren en movimiento, aseguran la dosis necesaria para los fanáticos del producto en un filme industrial que pierde su razón de ser y su inequívoca capacidad de reírse de si mismo. Cuando el chiste se toma en serio, ni el que lo cuenta se lo cree. «The Expendables 3» apuesta a lo seguro y pierde.
Anexo de crítica por Rodrigo Chavero
«Expendables» era un franquicia de las que más me gustaban para el público adulto y nostálgico. Hasta su segunda entrega, había logrado transmitir frescura y algo de buen humor, proponiendo una saludable dosis de acción y aventuras bien ligadas al espíritu ochentoso que ostentaban sus protagonistas, con Sylvester Stallone a la cabeza del proyecto. Sin embargo, esto no sucede con la tercera entrega.
Supongo que pensando en renovar la saga y posicionarla para próximos capítulos, se jugó a renovar parte del elenco con sangre joven (?), aunque manteniendo el espíritu de sumar primeras figuras, algunas alejadas de sus mejores años (otra, no). Aquí cobrarán fuerza tres de ellas, Wesley Snipes (con el tono justo para esta propuesta), Harrison Ford (un maestro en cualquier tipo de registro) y el archienemigo estrella que ocupa el centro de la escena: Mel Gibson, carismático y pleno de energia retro.

Ellos tres se toman «Expendables 3» en serio. Quizás demasiado.
Al resto del cast, lo conocen, al viejo Sly también. La trama, es bastante simple y como siempre, no es lo que hace al film convocante y atractivo. Hay una renovación de plantel (el viejo Barney se preocupa porque se le caen los soldados), una misión nueva y como siempre, el versus habitual entre lo antiguo y efectivo, y lo nuevo e ineficiente (creánme, eso paga todo el tiempo en este contexto).
Los fans del género tienen a Schwarzenegger, Lundgren, Statham, Couture, Crews, Banderas y Ortiz, entre muchos otros y si esperan luchas, explosiones y tableteo de ametralladoras, no saldrán defraudados. No hay mucho más. Queremos a estos tipos. Realmente los queremos, así que ojalá que la saga logre sobrevivir apostando a quebrar lo convencional y jugar en un terreno más arriesgado. Nosotros apoyaremos (he dicho).
