«Der 7bte Zwerg» (El séptimo enanito): la maldición helada

Los cuentos de hadas siguen brindando material para el cine, y así será probablemente por los siglos de los siglos. En este caso, esta película alemana, animada e infantil, toma principalmente las historias de «Blancanieves» (tal como su título lo puede hacer presuponer) y «La Bella Durmiente» y así arma un rejunte de ideas, influencias y referencias, que podían haber armado un lindo producto, pero en su lugar nos entregan una película carente de inspiración, con un guión muy plano, sin sorpresas, que sólo puede llegar a agradar a los integrantes más (muy) pequeños de la familia.
Sus canciones pegadizas, humor inocente y blando, y una animación simple pero efectiva, logran que el film se convierta en algo atractivo pero, como dije antes, sin dudas para un público muy joven, quizás demasiado.

El resto nos encontraremos o aburridos o indignados ante un producto tan vacío y falto de originalidad, porque éste último problema no radica en utilizar tópicos tan aprovechados a lo largo de la historia del cine, sino en no hacer nada interesante con ellos.
Con algo de Shrek en su idea original, El séptimo enanito bucea entre diferentes historias muy populares pero da por sentado muchas cosas, y este es un punto que le juega en contra con el público al que parece estar mayormente destinado: el más pequeño, para quien quizás algunas de estas historias son nuevas.

Dirigida por Harald Siepermann y Boris Aljinovic y protagonizada principalmente por un inocente pero medio bobo (claro, se llama así además) enanito, que es el que origina casi todos los conflictos (y el principal) de la película, esta historia de hadas, dragones y princesas embrujadas termina siendo una opción linda en su envoltorio y premisa, pero rápidamente aburrida y sin mucho sentido.
Los guiños y las buenas intenciones no son suficientes y un poco más de ganas y sobre todo imaginación para crear nuevos universos de otros tan antiguos y conocidos podrían haber hecho de esta película algo más interesante. En cambio, sorprende que llegue a cartelera y no tiene mucho mérito como para lograr destacarse en ella.
Anexo de Crítica por Pluma Paz
No aportará mucho a las historias de príncipes y princesas y sus reversiones aggiornadas. Es una lástima porque está bien hecha pero se queda con baja estatura por no superar a Shrek ni a la menos popular «La Verdadera Historia de Caperucita».
El Séptimo Enanito es una saga nacida en Alemania en 2004, donde los personajes ya han tenido participación en dos pelis anteriores, que acá no llegaron y eran de carne y hueso. Ahora, uno de los enanitos, Cloudy, no sólo le pondrá voz a su versión animada sino que convertirá este filme en su ópera prima como director.
Harald Siepermann, codirector y guionista, murió en el 2013; lo más impresionante no es su trabajo en esta película sino su currículum tanto como director de animación como de arte en varias historias exitosas desde «¿Quién Engañó a Roger Rabbit?», pasando por «Mulán», «Tarzán», «Tierra de Osos» y «Encantada». Sé que las precuelas de «El Séptimo Enanito» han tenido algún premio en Alemania y que vienen por el mismo camino de la parodia de cuentos clásicos.

La actual obra, dirigida a un público netamente infantil, que no haya visto ni Shrek ni Cómo Entrenar a Tu Dragón, puede funcionar. Hay canciones pegadizas (tal vez en demasía), algunos gags graciosos y los dibujos son simpáticos. La trama nos lleva a la vida de la princesa Rose, que fue encantada por Dellamorta (ya habrán pescado que ella es la bruja), para que a los 18 años, si la chica no recibe el beso del amor verdadero, caiga dormida para siempre mientras la mala se venga de su padre, el Rey, por no haberla querido como su Reina y contradecir sus promesas.
Jack puede ser la salvación de Rose, pero no es invitado al baile de cumpleaños ya que es pobre y Rose lo mantiene como su amor oculto hasta que crea conveniente revelarlo. ¿En dónde entran los enanitos, si no están con Blancanieves? Resulta que Blancanieves es la mejor amiga de Rose, muy estilo «Clueless» y por eso conoce a los enanitos que asistirán al banquete real.

Bobo, es el séptimo enanito y tiene dificultades para atarse los cordones de los zapatos, lo que trae en la mayoría de las ocasiones, desgracias pequeñas o catástrofes como la que se desatará a manos de Dellamorta, que tiene como esclavo a un dragón un tanto acomplejado y bailarín de tap, llamado Bernie.
La bruja congela el mundo y allí irán Bobo y sus compañeros (con sus estereotipos, tal cual, el cuento tradicional y toque siglo XXI), a salvar a Jack, que fue atrapado antes de la fiesta y que deberá actuar con la ayuda de los pequeños de gorritos en punta para que bese a Rose y todo vuelva a la normalidad.
Trivia de la precuela de carne y hueso: el personaje de Dellamorta fue interpretado por Nina Hagen, exponente de la música punk alemana.
