«Oddity» (Medium): Fantasmas que acechan

Dirigida por Damian McCarthy, llega a carteleras una película irlandesa de terror que viene teniendo muy buen recorrido global.
Dani acaba de mudarse con su marido médico en un hospital psiquiátrico a una casa en medio del campo. Se trata de una casa vieja a la cual le quedan reformas por hacer. Una noche en que él está de guardia en su trabajo, ella se queda a solas y alguien golpea la puerta. Un hombre en actitud sospechosa le advierte que alguien entró a la casa y le pide que le abra para poder así ayudarla.
Esa misma noche la mujer muere asesinada y eventualmente el sospechoso aparece muerto. Un año después, el viudo Ted se reencuentra con la hermana gemela de su mujer fallecida, una mujer ciega y psíquica que lleva a cargo un local de antigüedades y objetos extraños, a veces con supuestas maldiciones encima. Una invitación formal pero en aparente insignificante deriva en que esta hermana, Darcy, caiga a visitar al viudo y a su joven actual pareja, Yana.
Pero esa noche el doctor también está de guardia y Yana, que ya no se sentía cómoda en esa casa donde murió la mujer, siente su miedo intensificarse con la presencia de la ciega y el extraño muñeco que trajo de regalo. Al huir despavorida, Darcy queda sola con los fantasmas para desentrañar de a poco lo sucedido y vengar la muerte de su hermana.
Se trata de una relato gótico que sin muchas revelaciones originales o inesperadas consigue generar buenos climas de terror, en especial con aquello que se sugiere sobrenatural. La imagen de esa especie de gólem sentada en la mesa del comedor, que en cierto modo rememora a la argentina Aterrados y la inolvidable escena con el niño muerto, suscita incomodidad y temor desde esa posición estática. Hay un muy buen uso de los espacios y de las luces, logrando que un objeto, una sombra, una puerta puedan generar momentos inquietantes.

Casi toda la historia se sucede entonces durante esa noche interminable para una protagonista que no se define por su discapacidad; al contrario, es ciega pero ve lo que el resto no, percibe lo que el resto. El guion, escrito por su propio director Damian McCarthy, está bien desarrollado aun cayendo en lugares fáciles de predecir. Es un ejemplo de cómo todo puede ya estar contado pero la magia radica en cómo se lo cuenta. Y McCarthy utiliza diferentes recursos para que el cuento de terror funcione en su esplendor, sin apelar a cancherismos o trampas.
Gran parte de la película la carga la actriz Carolyn Bracken, a quien se pudo ver en la reconocida The quiet girl y acá interpreta a ambas hermanas diferenciadas más que nada por su cabello. Gwilym Lee también está a tono como el hombre que cargado de contradicciones: duela pero también rehace su vida y en cierto modo representa la racionalidad, a causa de su profesión.
Oddity en cierto modo se trata sobre dualidades. Mujer/hombre. Ciencia/ocultismo. Bien/Mal. Una película que recupera varios arquetipos de la literatura gótica, el linaje, la casa encantada, los fantasmas, y los trae a la actualidad.
Sin grandes novedades y aunque algo predecible, los buenos climas, una historia sencilla pero efectiva, un diseño de producción para destacar y un puñado de actuaciones notables hacen de esta una película de terror más que satisfactoria.
