«Nefarious»: la posesión demoníaca y el debate de la fe

Tenemos en este último tiempo, muchos títulos de género semanales que exploran el terror, en sus diferentes facetas. Algunos son discretos, otros poco originales, y cada tanto, alguno destacado. En este último grupo está «Nefaroius», el último trabajo de una dupla conocida para el cine cristiano: Cary Solomon y Chuck Konselman, responsables de la saga «God’s not dead». Estos directores y guionistas tienen una interesante experiencia en debates filosóficos y teológicos que en esta oportunidad, desplegan bajo el formato de un thriller psicológico intenso, controversial y… didáctico, en cierta manera.

Para quienes no están familiarizados en las cuestiones de fe, «Nefarious» ofrece una explicación sobre ángeles, demonios y las decisiones humanas a partir de la creación. Y lo hace en forma decidida. Concreta, verborrágica y en tono de advertencia, incluso. La trama nos presenta al psiquiatra James Martin (Jordan Belfi), quien es convocado por la penitenciaría local, para emitir opinión sobre un convicto: Edward Wayne Brady (Sean Patrick Flanery), quien debe ser ejecutado en la silla eléctrica esa misma noche.  ¿Está en condiciones mentales de asumir su culpa o está loco y no debe morir electrocutado?

Bajo esa premisa, somos invitados al diálogo en una pequeña sala, entre Edward y James, una conversación que realmente sorprende, donde el primero le explica en forma detallada y casi evangélica, que él es un demonio y está en poder del cuerpo del recluso. Pero hay más, porque su plan involucra directamente al psiquiatra, ya que le profetiza que antes de terminar el día, habrá cometido tres asesinatos.

Edward aka Nefarious, describe en detalle cuestiones que explican su origen, caracterizan el infierno, celebran el rol del libre albedrío y hacen foco en el dolor de Dios, por la acción de los ángeles caídos que ahora lideran a la humanidad hacia un proceso oscuro. Como buen thriller, todos dudamos sobre el relato del presunto poseído y a medida que la historia avanza, nada será claro y la trama ganará en tensión e incertidumbre. 

La quimica entre Belfi y Flanery es lograda y éste último compone un rol enigmático, dual y desconcertante, a la perfección. Toda esa estructura que alterna para expresarse, en las voces del humano y del presunto deminio, es de lo mejor del film.

«Nefarious» es una película que va más allá de lo habitual, que es proponer atmósferas, espíritus y exhibir muertes, algo a lo que estamos acostumbrados en este tiempo en el género. Presenta un debate sobre la existencia de Dios y lo encuadra, por así decirlo, a mitad de camino entre «Dead man walking» y » Silent of the lambs». Lo discursivo está bien construído aunque al final, quizás algún recurso más logrado hubiese dejado la vara mucho más alta. 

Si bien no puedo decir que todos sus aspectos han sido logrados (es una indie y eso debe decirse), estoy seguro que «Nefarious» (de la cual probablemente surja una serie televisiva en el futuro cercano), es un producto sólido que pone en relieve el tema de la fe y discute el principio de la posesión demoníaca. 

Es potente, dialéctica y adecuada en su duración. No le sobra nada, y quizás un cierre menos convencional, le hubiese venido mejor, aunque el que posee se alinea mejor con el tono general del film. Nada entonces que decirles a la dupla Cary Solomon y Chuck Konselman, quienes buscan un acercamiento al mundo mainstream, prometedor, porque si es en éstos términos, cuentan con un futuro de impacto en el corto plazo, sin dudas.


About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *