#MDQ33 (IX): en Competencia!

Nuevamente la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata intenta abarcar un amplio espectro, no sólo de nacionalidades sino de diversas formas de abordar el cine.
Desde documentales hasta ficciones, películas de contenido social y películas de género, conforman la selección oficial del Festival que como todos los años tiene dos películas representantes de nuestro país (“Muere, Monstruo, Muere” de Alejandro Fadel y “Vendrán lluvias suaves” de Iván Fund) en la carrera por el Astor de Oro con películas de Estados Unidos, Líbano, Francia, Portugal, Brasil, España, Uruguay y Reino Unido.
BELMONTE de Federico Veiroj – Uruguay
Después de “Acné” “La Vida útil” y la reciente “El apóstata” (disponible en Netflix), Veiroj vuelve a la Competencia Internacional con una película que hace centro en el personaje del título, Belmonte, un artista plástico que a pesar de estar pasando un buen momento en lo profesional, parece estar habitado por una profunda crisis existencial en donde todos los otros planos de su vida que se ponen en juego, le producen una cierta incomodidad, un permanente desajuste en su delicado equilibrio.
Veiroj encuentra el tono acertado para retratar con exactitud una suerte de “crisis de los ‘40” que vive el personaje central y sus reacciones frente a un escenario donde cada suceso lo desestabiliza, donde cada pequeño movimiento le repercute desmedidamente y lo saca de su eje.

Una ex que va a tener un nuevo hijo, que será un nuevo hermanito para Celeste y se presenta como una amenaza de pasar menos tiempo junto a su hija -situación que lo angustia y lo perturba-, la figura de un padre de quien parece no recibir la aceptación esperada, la explotación de un negocio familiar que no siente propio sobre el que su hermano le pide ayuda y la falta de consolidación de un vínculo amoroso a pesar de los diversos coqueteos sexuales que las mujeres con las que se entrecruza le proponen, son algunos de los fantasmas que alteran su cotidiano.
Neurosis y obsesiones que acosan al artista y al hombre por igual y que van armando el proceso de construcción del que Belmonte tiene deberá hacerse cargo. Además de la profundidad con la que pinta Veiroj al personaje –en apariencia simple, pero poniendo el ojo en aquellos detalles que prueban un texto con multiplicidad de capas-, Gonzalo Delgado es el vehículo ideal para que Belmonte tenga humor, realismo y sinceridad en su retrato.
YARA de Abbas Fadhdel – Libano

En la presentación de su película en Competencia Internacional Fahdel advirtió que había querido lograr un producto pequeño, autogestionado (no sólo es el director sino que estuvo a cargo del guion, la producción, la fotografía, la edición y el sonido) completamente opuesto a lo presentado la última vez que estuvo en este festival, cuando presentó la recordada “Homeland – Iraq año zero”.
Asimismo remarcó que tuvo “trece horas de largo vuelo en donde intentó ver películas en el avión y ninguna de ellas llegó a interesarle por más de diez minutos”. Con esta presentación y tratando sostenidamente de desmarcarse completamente del cine comercial, Fahdel arma con “YARA” una fábula sobre las vivencias de una adolescente huérfana que vive con su abuela en una alejado pueblito del norte del Líbano.

Desde lo observacional tanto en el paisaje como en los animales de la granja, las tareas cotidianas o la rutina de cada día, Fahdel nos va mostrando ese microcosmos con un intenso nivel de detalle mientras el relato avanza morosamente, con algún coqueteo entre Yara y un joven perdido que cruza la aldea y luego la visitará frecuentemente.
Aún después de la feroz crítica al establishment, podríamos parafrasear sus propias palabras y decir que Fahdel tampoco logra un producto demasiado innovador.
Busca más regodearse en el cliché de cine de autor sin hacer más que tomar prestados demasiados elementos del cine de Kiarostami (con reminiscencias de nuestro Sorín y sus historias mínimas) sin lograr el vuelo de las historias en las que busca espejarse. Correcta, amable y con altas dosis de ingenuidad, “YARA” es la típica película dentro de la Competencia que tiene grandes aspiraciones para el premio del público que parece haber quedado extasiado con su minimalismo.
CASSANDRO EL EXOTICO! de Marie Losier – Francia

Él se autodefine como el Liberace de la lucha libre. Lleva en sus espaldas dos intentos de suicidio, adicciones a las drogas duras, ingresos a la cárcel, mandíbulas y dientes completamente reconstituidos y clavos en sus piernas producto de las múltiples lesiones en su carrera y un doloroso pasado de abusos y de incomprensión.
Todo eso pinta de cuerpo entero a “CASSANDRO EL EXOTICO!”, un particular personaje que se ha abierto camino dentro del homofóbico mundo de la lucha libre. Ese mismo mundo tan complejo y expulsivo para su elección sexual y su forma de vida, ha sido justamente –según sus propias confesiones- lo que logró rescatarlo y lo que le ha servido de tabla de salvación en más de una oportunidad.
El documental funciona más como un punto de partida confesional sobre cuestiones que finalmente sólo sobrevuela discretamente, que de ahondar en algunas de las situaciones extremas por las que Cassandro ha atravesado en su vida. Mezcla fragmentos que muestran su exotismo y su pose de drag queen luchadora, con dolorosas intimidades de su niñez y juventud, anécdotas de su vida familiar, sus inicios como luchador en la ciudad de Juárez (nada más ni nada menos, una de las más violentas de todo México), la prematura pérdida de su madre y el infierno de las drogas y el alcohol.
Una de esas vidas que parecen haber pasado por todo lo posible, se resume de una forma correcta y por fuera de todo lo oscuro y escabroso de ciertos temas que elige sobrevolar discretamente, en solamente 73 minutos que se sostienen por la magnética figura de Cassandro pero sobre los que se extraña la profundidad que han tenido otros trabajos de la directora.
