“Max Adventures: Dinoterra” (Max en Dinoterra): Gatitos proteicos

Desde hace un tiempo a la fecha la inserción publicitaria en los films es cada vez menos disimulada. Desde productos y marcas que se incluyen en los títulos de las películas (The Devil Wears Prada), hasta espacios publicitarios abiertos dentro de un film (Evolución).
Max Adventures, o Paddle Pop, fue creado por la multinacional y multimarca Unilever como una serie de personajes fibrosos que vendieran leche de soja Ades a los niños directamente en los envases de la misma.
Recién cuando los personajes se vieron instalados, apareció la serie que le dio nombre, y en 2013 llegó oficialmente el primer largometraje. Todo con la misma idea, mostrarnos estos personajes gastando la mayor energía posible… porque todos ya sabemos cómo la reponen.
Hecha esta salvedad tenemos que decir que la película comienza con hechos posteriores a los que aparentemente se vieron en la serie. Max ahora es el Rey del reino del León cumpliendo con su legado. Cuenta con la ayuda de amigos e intenta mantener la armonía del lugar.

Pero esa paz no dura demasiado porque los villanos El Señor de las sombras y Felina se tienen entre garras otro malévolo plan. Viajan al pasado, al tiempo de los dinosaurios en busca de tres cristales que les otorgarán el poder absolutos; cristales del rugido, del vuelo, y de la fuerza. Por supuesto, Max, en compañía de su fiel Liona y otros viajarán también para impedirlo.
Este largometraje, producido en Tailandia y dirigido por Jerry Ching presenta un esquema de aventuras de manual. Los felinos han alimentado al mundo de la ficción infinidad de veces siempre con la idea de ser feroces, aguerridos, y si son antropomorfos, muy musculosos; y ésta claro está, no es la excepción.
No hay ninguna intención de innovación ni de profundizar en ningún aspecto, desde los mismos nombres de los personajes se muestra chatura y falta de ingenio o carencia de creatividad. La animación luce entre pomposa y poiligonal, por debajo de lo que se observa incluso en series animadas de presupuesto medio.

No hay dudas de que estamos frente a un producto publicitario, continuamente se harán referencias a determinadas virtudes físicas, que casualmente, proveen las proteínas que pueden encontrarse en la leche de soja. Es esto un tour de forcé en el que, los chicos, si querrán igualarlos, deberán consumir el producto de su empresa productora.
En el mensaje, por supuesto, también habrá edificantes mensajes que tengan que ver con el desarrollo y la vida sana y plena.
No es Max en Dinoterra un film desdeñable por completo, quizás los niños que siguen la serie le encuentren su atractivo (en definitiva es un larga duración de aquella), y posee una inocencia que lo hace nada nocivo.
Pero en momentos en el que la competencia de films de animación es tan fuerte y constantemente se superan en calidad y profundidad de contenido. Un film así luce como un simple publicidad encubierta de una hora cuarenta minutos de duración.
