«Lu & Pau»: Salieron en un coche

Nicanor Loreti se ha convertido en un director cuyo nombre ya es sinónimo de un estilo, con películas de género que cruzan la acción y el humor. Esta vez con el protagónico de Jazmín Stuart y Lorena Vega, se traslada a la provincia de Misiones para una historia sobre hermanas.

Jessi está a punto de ir presa y es quien narra desde la voz en off. Su hermana Lu quiere impedir que pierda tantos años encerrada y para eso recurre a su amiga de la vida, casi una hermana más, Pau. El dúo compuesto por Stuart y Vega tiene buena química y resulta muy atractivo gracias al talento de ambas actrices, especialmente Vega. Ambas se unen con el fin de conseguir 30 mil dólares, cifra necesaria para coimear a un fiscal, única salida posible.

La película empieza con ellas dos en un auto tras un robo que no parece haber salido bien. Luego se retrocede para entender cómo y por qué llegaron a esa circunstancia, con escenas que intentan por un lado desarrollar la relación tan compinche entre las dos y por el otro al personaje de Lu, esa joven que se encama con un policía pero no entiende ni quiere asumir qué tipo de relación tiene con él, y que no puede dejar de drogarse ni siquiera ante la insistencia de su amiga Pau. Ellas dos se complementan por sus maneras de ser distintas: una impulsiva y reventada, la otra inteligente y calculadora.

Está claro que el ambiente es hostil y poco prometedor, que no tienen mucho para perder. O que lo peor que les puede pasar es el encierro, quedar en manos de esa fuerza. Las otras opciones pueden parecer absurdas y peligrosas pero en contexto hay algo que las hace tangibles, que brindan un poco de luz a sus posibilidades.

Paula Manzone es la tercera parte de este triángulo femenino, con su omnipresencia durante gran parte de la película como motor de la historia y quien a su narración le agrega una necesaria pizca de ironía. Demián Salomón es el único personaje masculino, interés romántico y quizás un posible aliado aun sin saberlo.

Sin embargo, Loreti no termina de aprovechar ni a sus personajes ni el entorno donde filma. Después de un inicio prometedor que no termina siendo más que una excusa, gran parte de la película se siente estirada entre un humor poco efectivo y un estancamiento de la trama que en su último tercio se termina de desinflar.

Es evidente que el director y guionista está muy influenciado por el cine de Tarantino, tanto que hasta lo referencia de manera directa en algún momento. Pero ni de cerca maneja los diálogos ni la tensión de esa manera canchera e inteligente. Incluso en la edición se percibe que hay un intento que no pasa de ahí, con cortes abruptos y desprolijos.

Todo luce impostado y reiterativo y ni siquiera esas dos grandes actrices, aunque cada una se presta al juego con convicción, logran levantar un poco de vuelo. Irregular, apenas entretenida. Una prueba más de un director que encontró su sello y se quedó cómodo ahí.

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