la_segunda_2_Ew

“La Segunda Muerte”: enigma en Pueblo Chico

la_segunda_2_Ew

Fui a sala con alguna información de prensa referida a este trabajo de Santiago Fernández Calvete, fundamentalmente por su paso auspicioso en el festival de Sitges y mucha expectativa por ver cómo el cine de género nacional se va fortaleciendo (o no) en este tiempo, con nuevos nombres e ideas. Qué propone “La Segunda Muerte”?

Un thriller, sobrenatural, oscuro, en torno a lo que la iglesia llama “las apariciones marianas”. En este caso, el suceso tiene lugar en un área rural lejana (llamada curiosamente “Pueblo Chico”) típica locación donde hay un ritmo particular alejado del pulso de las grandes ciudades. Una policía con un pasado complicado, Alba Aiello (Agustina Lecouna), decide exilarse en un lugar donde nadie sepa de ella y nada ocurra. Su culpa por un hecho brutal la agobia y si bien sigue viviendo (o deambulando por la vida), emana un dolor palpable en cada una de sus expresiones.

segundamuerte_3_EW

Su trabajo en la fuerza es, lo esperable en ese tipo de espacio. Nada parece alterar su rutina. Hasta que una persona arde por combustión espontánea, en una ruta poco transitada, en posición de rezo y todo cambia. Ese hecho comenzará una investigación en la que nadie querrá arriesgar ninguna conjetura que sirva a la pesquisa, aunque una de ellas sea que el perpetrador del crimen, sea una entidad inmaterial.

La tragedia volverá a repetirse, amenazando a todos los miembros de una familia tradicional y alertando a todos acerca de la peligrosa naturaleza del hecho. Aiello, accidentalmente dará en el pueblo con un niño que tiene poderes especiales para percibir imágenes y con su ayuda intentará armar el rompecabezas que nadie parece querer abordar: podrá la Virgen María aparecer y ser la responsable del ataque a los pobladores de esa comunidad?

la_segunda_muerte_5_Ew

“La Segunda Muerte” tiene un guión claro, se apoya en la potencia de las imágenes y los silencios y explota los significados en la contemplación y las palabras de Alba, siempre referidas a la venganza, la angustia existencial y la búsqueda de respuestas certeras donde parece no haberlas.

Tiene como punto alto una cuidada fotografía de Darío Sabina (gran paleta para cada segmento de la cinta) y utiliza al máximo sus limitadas posibilidades de producción (la escena final podría, -por ejemplo- con mayor presupuesto, haber sido increíble de haber contado con recursos en forma). Fernandez Calvete sabe contar historias y redondea un buen trabajo en este film en el que descolla una Lecouna lejos de su charme televisivo, intensa y sólida y a la altura de las circunstancias.

Otro nuevo exponente de que el cine de género nacional puede transitar caminos más arriesgados y llegar a más y mejores puertos, de contar con el apoyo necesario.

)

Anexo de Crítica por Fernando Sandro

Estrenada comercialmente con cierto retraso (su producción es de 2011 y fue exhibida hace dos ediciones del BAFICI), La segunda muerte es otra muestra más del muy buen momento que está pasando el llamado “cine de género” en Argentina.

El director Santiago Fernández Calvete hace su debut en la dirección tomando elementos nobles que enmarcan al film dentro de una buena corriente de cine de misterio y terror sin perder el localismo que la hará muy identificable con nuestro país.

Ese localismo se debe a que cuenta una historia de pueblo, plagada de mitos palpables y personajes identificables. Se sabe que en la gran mayoría de los pueblos del interior hay mitos y leyendas que nutren la riqueza de esa Localidad, los habitantes más antiguos pueden contar o atestiguar historias con algún elemento de fantasía o mística que será cuestión de creer o reventar.

la-segunda-muerte-_4_Ew

Ante esta disyuntiva de creer o no se encontrará Alba Aiello (agustina Lecuona) una policía que deberá resolver una serie de muertes extrañas. Misteriosamente empiezan a contarse los cadáveres calcinados, desde el interior hacia fuera, como a causa de un shock eléctrico, y sin explicación alguna. Varios de los habitantes parecen practicar el arte del secretismo, y Alba, mujer de carácter inquebrantable, empezará a adentrarse dentro de un mundo que presenta más de un elemento sobrenatural.

Dentro de esas creencias de pueblo que deberá afrontar Alba se encuentra un niño (Tomás Carullo Lizzio), al que se le atribuyen condiciones de clarividencia y que ayudará en la resolución del caso. Por momentos, la trama de La segunda muerte se complejiza y se vuelve un tanto extraña, sobre todo en su conjunción de sueños, visiones y realidad; pero si bien corremos el riesgo de perdernos, a la vez se suma la intriga, ese clima de extrañeza y peligro inminente que Fernández Calvete maneja con muchísima solvencia.

Agustina Lecouna se encuentra fuera de los registros en los que comúnmente la vemos y ciertamente está a la altura de la circunstancia entregando un rol muy convincente como una mujer policía dura y dolida (por circunstancias que no develaremos) en partes iguales. El resto del elenco, en los que se cruzan rostros conocidos y otros a conocer, también es de entrega correcta.

la_segunda_muerte_5_EW

De factura técnica impecable, La segunda muerte hace un muy trabajo de clima desde la fotografía en colores grises y sepias, un ritmo en crecimiento, y un puñado de efectos nada desdeñables más aún tratándose de una producción pequeña. Con películas como esta, Argentina goza de muy buena salud en materia cinematográfica en distintos géneros y estilos.

Fernández Calvete mezcla el intimismo de un pueblo, con el terror más tradicional sin recaer en regodeos de ningún tipo, y de esa mixtura sale más que airoso. Ya no se puede hablar de una nueva ola naciente de cine nacional de género, sino de un estilo que ha logrado instalarse y competirle con las mejores armas a proyectos mucho más grandes y a su vez mucho más pobres de contenido.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *