“How to be single” (¿Cómo ser soltera?): Romance en la gran ciudad

La noche como ideal para superar cualquier ruptura o separación. El bar como el lugar para ahogar en alcohol las penas. El trabajo para poder reflexionar sobre el “qué pasó ayer” y planificar nuevos planes para seguir en el camino de encontrarse. Pese a tener lugares comunes, “Como ser Soltera” (USA, 2016) de Christian Ditter con Dakota Johnson, Alisob Brie, Leslie Mann y Rebel Wilson, se plantea como una guía moderna de la vida en Nueva York para aquellas que no tienen pareja. Y con “no tienen pareja” no quiere decir que no la deseen tener, todo lo contrario, porque excepto uno de los personajes (el más estereotipado, y a la vez el más efectivo, el de Wilson) el resto de las protagonistas anda tratando de superar la ausencia de una compañía en la ciudad que más posibilidades brinda para el disfrute.
“Como ser Soltera” comienza cuando Alice (Johnson) le pide a su pareja un tiempo para saber eso de “como estar sola” antes de iniciar “juntos” una vida llena de proyectos y anhelos personales, y pese a la reticencia de éste de aceptar el plan , porque sabe en el fondo que no será una buena idea, viaja a Nueva York.

Allí se hospedará unos días con su hermana Meg (Mann), una obstetra renombrada a punto de “perder” sus posibilidades de ser madre y que vive negándose la posibilidad de querer concretar sus verdaderas expectativas ante sus deseos de tener descendencia, y conocerá en su nuevo trabajo a Robin (Wilson), una excéntrica “recepcionista” que sólo piensa en cómo pasarla bien a partir del after office.
Impulsada por esta, en una de sus primeras noches en la ciudad irán a un bar en el que Tom (Anders Holm), el dueño, tiene a todas las mujeres de la ciudad muertas por él, incluso a Lucy (Brie) la vecina, que se le instala todas las noches para usarle el wifi y con la que se relacionará en un plan de amor odio inexplicable, y terminará envolviéndose, muy a su pesar, con este, sin otro plan que pasarla bien. Pero a medida que los días pasan, y pese a que Tom fue siempre claro sobre sus intenciones, Aliceno podrá dejar de confundir sus sentimientos, y más cuando su novio le comunique que ha comenzado una relación con otra mujer.

Así, lentamente, “Como ser soltera” va conformando su universo y escenario, en el que los hombres sólo funcionan como vehículo para conseguir algo, y cuando no, como con el personaje de Meg, terminan por ser suplantados por alcohol, fiestas y reclamos. Adaptación exacta del best seller del mismo nombre de Liz Tuccillo, la película deambula entre el catálogo de situaciones y la afirmación feminista que luego termina por caerse ante el irreversible contraste con la realidad de los anhelos de las protagonistas.
Hay también un homenaje solapado a escenas de “Secretaria Ejecutiva”, o mejor dicho el lado B de esa película, con largos paneos de la ciudad, y de Alice caminando tranquila cual Melanie Griffith en la clásica comedia de Mike Nichols. El gag, el punchline, el ritmo dinámico, todo aporta a que “Como ser soltera” sea disfrutada, nada está fuera de lugar, y excepto quizás el personaje de Alison Brie (predecible) el resto juega la propuesta como si fuese la última vez que intentaran actuar, y eso hace factible el disfrute y la risa hasta el último minuto del filme.
Anexo de Crítica por Fernando Sandro
Según el manual básico de la escuela de Hollywood, Nueva York parece ser la ciudad en donde el amor flota en el aire. Superpoblada, a las apuradas, atiborrada de rascacielos, y sin demasiado contacto personal. La meca del cine se empeña en querer convencernos que un gran porcentaje de sus ciudadanos son solteros, exitosos, y con el solo deseo de encontrar a alguien para sentirse completos.
No vamos a enumerar la cantidad de ejemplos que se nos han dado al respecto tanto en el cine como en la televisión; ¿Cómo ser soltera? Es otro ladrillo más en esa construcción. Basada en una novela de pseudo autoayuda para mujeres en crisis amorosa escrita por Lizz Tuccillo, sigue las historias de un grupo de solteros jóvenes (algunos más que otros) y exitosos, muy frescos y espontáneos. Pero principalmente, dentro del grupo focaliza en dos, Alice y Robin.
Alice (Dakota Johnson), es una soltera reciente que necesita de ayuda para reinsertarse, y para eso está Robin (Rebel Wilson), su amiga con bastante más experiencia en reventar la noche. Juntas emprenden un camino de enseñanza en medio de la ciudad, en donde los personajes son solitarios que quieren aprovechar la noche para encontrar compañía, o por lo menos, quitarse el polvo de encima. Hay otra serie de personajes periféricos, como dijimos, Meg (Leslie Mann), Tom (Anders Holm), Lucy (Alison Brie), y David (Damon Wayans Jr.), cada uno con sus historias que no aportan gran sustancia.

El director encargado es el alemán Christian Ditter, con el antecedente de la bastante más carismática Love, Rosie. Quizás se entienda que al ver aquella comedia con Lilly Collins y Sam Coffin se haya pensado en este director, porque comparten, en cierta medida un tono algo zafado. Pero allí donde los personajes de Coffin y Collins rebosaban de carisma y química entre sí, en esta oportunidad sobreabundan los parches con gags sexuales para disimular la falta de conexión, entre el grupo y para con la pantalla. Dakota Johnson no es una buena opción para este tipo de films, su personaje pasa a ser la que da pie para que otros hagan el remate. Si de por sí no ha demostrado hasta el momento ser una actriz con una alta gama de ductilidad, la comedia pareciera quedarle incómoda.
El lucimiento es para Rebel Wilson, con un personaje algo más pulcro o estilizado que en otras oportunidades, pero igualmente zafado. Wilson se repite a sí misma, pero es la que sacará alguna sonrisa; más allá de alguna participación del resto de los periféricos. Hay consejos, hay una mezcla entre Sex & The City y la comedia femenina post Paul Feig; pero falta el encanto que directores como Nora Ephron supieron darle a la ciudad. Nueva York se ve lujosa, sudorosa, precoz o pecaminosa. Tampoco es esa ciudad apretada de cabezas bajas y andar ligero.

Es un marco para que los personajes suelten sus máximas sobre el romance (duradero pero más aún casual) de modo adecuado, aunque no sabemos cuántas de ellas puedan aplicarse realmente fuera de la isla. Ditter, lejos de aplicar algún sello particular – que no lo necesitaba -, deja que las situaciones fluyan sin demasiado interés, cayendo en algo episódico, y con cierta pereza en el ritmo, más allá de lo ampuloso de la banda sonora machacadora.
¿Cómo ser soltera? Se deja ver como lo que es, una comedia romántica, feminista (esto estaría en seria discusión), llena de preconceptos, y con personajes concebidos con la sola idea de ser funcionales a lo que se quiere decir. Es simpática, liviana, y tiene algunos momentos de gracia. Pero es tan olvidable como aquel encuentro casual de unos minutos, en medio de un raid sexual fructífero.
