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Festival *Asterisco: «Unfriend»: Peligrosa Obsesión

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Desde la exótica Filipinas, y con la dirección de Joselito Altarejos, desembarcó en Asterisco la atormentada historia de “desamor” Unfriend (Filipinas, 2014). Con un inicio digno de una campaña publicitaria (imágenes de una pareja abrazándose, en blanco y negro y musicalizada con acordes clásicos), esta historia se enfoca en la separación de dos amantes (David y Jo) y como uno de ellos (David) intenta, o no, superarlo.

Al ver cómo se derrumba su mundo, David tratará de recuperar a Jo y si no lo logra, pues buscará la manera de llamar su atención radicalmente en esta suerte de Romeo y Julieta imposible, en la que las redes sociales y los medios de comunicación virtuales jugarán un papel más que importante a la hora de buscar explicaciones para el fenómeno de las relaciones digitales entre los seres humanos.

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A través de planos detalles, la mediatización de imágenes, y la exposición de la frenética carrera por intentar subir todo a Internet, Altarejos configura una compleja denuncia sobre la difícil realidad de la homosexualidad en Filipinas y los medios digitales como lugar de libertad..

Si bien David convive con su abuela, quien sabe de su condición y apoya la actual relación de su nieto con Jo, el entorno con el que diariamente se relaciona el joven es completamente hostil a su vida y elección.

Hay una propuesta interesante en “Unfriend” y es que Altarejos por momentos no muestra en pantalla algunas cosas y en ese velar y develar es en donde la película va encontrando una particular manera de narrar, ya que si bien la película posee muchos puntos en común con “Happy Together” (Hong Kong, 1997), del maestro Wong Kar-Wai, a medida que la acción va avanzando llega a encontrar una estética y una síntesis particular y propia.

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A través de algunas salidas del protagonista también podremos asistir a la muestra de algunas particularidades de la cultura del lugar, no sólo lo pintoresco de por ejemplo un festejo de “carnaval”, sino también la miseria con la que a diario conviven millones de filipinos.

En esos momentos, cámara en mano, el director acompaña a su protagonista tomando las imágenes detrás de el, erigiendo un vertiginoso paneo por la realidad de un país que acepta convivir diariamente con actividades ilícitas.

David se desespera en el no poder encontrar la manera de recuperar a Jo, por lo que decide armar un plan para recuperarlo que terminará en una vorágine de tensión y violencia que es transmitida con gran elocuencia al espectador y que lo mantendrá en vilo hasta el final de la película. Interesante propuesta.

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