«Fatherland» (Tierra de mi padre): Volver a casa

El director polaco Paweł Pawlikowski (Ida, primera película polaca en obtener el Óscar, Cold war) regresa a salas con un drama en blanco y negro cargado de capas. La película que Polonia eligió para representar a su país en los premios Oscars.
Basado en un viaje de Thomas Mann junto a su hija a través de Alemania durante la Guerra Fría en 1949, después de haberse ido exiliado a vivir a Estados Unidos, el escritor regresa para ser galardonado con un Premio Goethe en Weimar. El escritor, ganador del Premio Nobel de Literatura, había abandonado el país tras el ascenso del nazismo y ahora el hecho despierta polémicas y temor a lo que pueda suceder tras la división del país y se está atento a lo que va a decir en su discurso. Sin embargo, detrás de la trama alrededor de un arte que Mann (interpretado por Hanns Zischler) se empecina en insistir que no reconoce fronteras, se encuentra su vida personal y su otro hijo también escritor, con el que espera reencontrarse tras tanto tiempo en este viaje.
El director recurre una vez más a su director de fotografía, Łukasz Żal, hábil en crear planos simétricos y minimalistas cuyo blanco y negro refuerzan al mismo tiempo que transmiten elegancia y nostalgia en su formato 4:3. Cultura, literatura, música, Mann se mueve dentro de un terreno en apariencia elegante e intelectual pero las fracturas del horror empiezan a hacerse notar, a ser difíciles de disimular.
Aunque a veces parezca algo fría y calculada, el acierto es que la trama utilice ese determinado lugar y contexto para hablar de algo más íntimo, como ya lo hizo en sus trabajos anteriores. Acá la mirada de Erika, el personaje que interpreta Sandra Hüller, es en parte similar a la de su padre ya que espera regresar a una tierra conocida, parecida a la que dejó atrás. Es además de su traductora un poco el sostén del escritor al que acompaña en cada paso.

En medio de un gran año cinematográfico, con cuatro títulos de renombre en su curriculum (además del presente, Proyecto Fin del Mundo, Digger y la todavía inédita aquí, Rose), la actriz que ya fue nominada al Oscar Sandra Hüller continúa demostrando su calidad como actriz todo terreno, capaz de transmitir emociones de manera genuina a través de una interpretación sutil y poderosa.
Klaus Mann es interpretado por August Diehl, personaje que abre la película, sitúa el tono y pronostica lo que vendrá con sus emociones atormentadas, su perspectiva desesperanzada y el rencor hacia su padre. En el medio, el silencio, todo lo que no se dicen, y todo lo que ya no se dirán.
Precisa, concisa y contundente, Fatherland logra condensar en menos de una hora y media una relación entre padre e hija marcada por el duelo y por el hogar perdido. Pero también están el exilio, la identidad, la culpa, la memoria. Y la cultura como refugio. No es una película para quien espere una biografía del escritor, ya que además su director y guionista junto a Henk Handloegten se toman las licencias necesarias para contar la historia que quieren contar y le escapan al rigor histórico.
