Entrevista: Juan Palomino “Se ven más cada vez más películas y menos cine”.

El Director del Festival Internacional de Cine de Tres Fronteras dialogó en exclusiva con una serie de medios especializados en el marco de la Segunda Edición de la muestra que hasta el 5 de noviembre se desarrolla en Puerto Iguazú, Misiones.
EspectadorWeb fue uno de los medios escogidos para poder conocer su particular mirada sobre el cine, la realización de la muestra y el análisis hasta el momento, luego de que un temporal arruinara las carpas en las que a diario se proyectan los filmes.
¿Cómo te sentís al poder concretar esta nueva edición?
En la primera teníamos el hecho novedoso de venir la actuación y empezar a mover todo, pensando poner el cuerpo, y tomamos esa decisión, la primera edición tuvo otras circunstancias políticas, abrió “Relatos Salvajes”, estuvo “7 Cajas”, y fue como un triunfo, haciendo una epopeya de un Festival en un lugar en donde no hay cine, con un Estado presente, pensando que ningún director iba a querer que se proyecte su filme en una carpa y nos sorprendió que esa energía que le pusimos le dio un valor agregado, y la experiencia fue muy gratificante, aún con errores, porque nosotros somos ocho, y nuestras damas son muy eficientes, y prevaleció el hecho de estar, sabíamos que Loreti y Garasino habían elegido buenas películas, pero había que ver el funcionamiento. La primera edición fue esto, y el periodismo supo entenderlo, con una mirada del cine hacia el acuífero guaraní y su valor al futuro, en un lugar que uno no niega que haya acciones al margen de la ley, pero también hay un país emergente, y las zonas de fronteras son complicadas. En la primera edición nos acompañaron 10 mil personas, pero en esta el contexto político es otro, la mirada política del Estado de Misiones es la misma, porque supieron entender el valor agregado del cine para Iguazú, que hace 40 años no tenía cine.
¿Cómo ves el cine?
Hay una realidad latinoamericana más allá de lo que viene de Estados Unidos y funciona, la contrapartida es el cine de superhéroes y por eso abrimos con “Kryptonita”, íbamos a abrir con “Gilda: No me arrepiento de este amor” y no pudimos, porque va a ir a Berlín, y la mirada es esa.
¿Cómo te sentís con el rol de director?
Es un juego, jugamos a otra cosa, y es épico, ayer ver a Chang con un banner del Festival, con una actriz abuelita y su nietita, era “Rapsodia en Octubre”, ese tipo de cosas es la que nos diferencia.
¿Les bajaron mucho el presupuesto para esta edición?
No sabemos, porque con Daniel no manejamos eso, lo hace directamente la provincia, si en la primera edición había un gran despliegue, en cuanto a alojamiento, bebidas y comida, y para este hubo merma de eso. Esto tiene que ver con la coyuntura económica y una evaluación que hicimos sobre otros festivales en los que las condiciones son otras, los hoteles han cambiado, pero creo que cuando uno habla de otras cosas prevalece la épica del hacer más allá de la conveniencia.
¿Y cómo hacen para lograr el sentido de comunidad del Festival?
Creo que esa es la originalidad del festival, la horizontalidad, que el perro se tire a dormir la siesta, que la familia entre y salga, y hay que bancarse eso como director, y si no entendés eso como artista, no entendés nada, la familia se une y hay gente de Iguazú que es la primera vez que va al cine, estas cartas no son lo mejor, creo que hay algo que trasciende eso que tienen los festivales de cine de encontrarse con películas que no vamos a ver nunca, se ven más cada vez más películas y menos cine, de superhéroes y superhéroes, y ojo que soy “Nafta Super”, el arte es un hecho político.
Es fuerte el tema de gente que ve acá por primera vez cine…
Acá la gente ve películas en la televisión, no ven cine, y acá van al cine, eso me conmueve mucho. Acá yo me ocupo de ejecutar acciones, no de números, Julian Marín mantiene eso.
¿Por qué el año pasado no se hizo?
Por las elecciones, pero generamos un espacio INCAA, con una semana de cine argentino, para que no se apagara lo que se había generado, poniendo el cuerpo, aclaro que ningún compañero cobra ningún centavo, Cecilia Roth hace un video y no se le paga nada, los compañeros vienen y hacen de onda, todos los que vienen vienen con la mejor.
¿Sentís que es un Festival vivo?
Si, más allá la sala, tiene que ver con la épica de lo imposible y siempre pensamos en Herzog y también en Willy Toledo y su festival en Sahara, a quien de casualidad me lo encontré en un restaurant con Luis Ziembrowski, porque él tiene una mirada muy política y una épica que me gusta mucho, aún reduciendo su espacio, hoy no está en tele ni en cine, por manifestar lo que piensa y no me parece justo.
¿Sentiste el año pasado que el Tres Fronteras se moría?
Sí, un día estaba con Daniel y lo llamaron y le dijeron que no se hacía, y fue una frustración, lo vivimos así y nos miramos y pensamos qué hacemos, así surgió el espacio INCAA en el Iturem, nos cuesta mucho ahí, pero queremos que sea un lugar de encuentro, de cine. Nos adaptamos mucho a la situación, hoy estábamos abrumados y finalmente pudimos trasladar todo al Hotel Panoramic, para que se sigan viendo las películas y los jurados hagan su trabajo.
¿Había prejuicios por esto?
Si, y siempre la comunidad hotelera tuvo buena predisposición, y hay que tomarle el lugar a la Prefectura, podemos convivir con eso.
¿Cómo es ver todo desde otro lugar?
Nos reconstruye, es como una referencia muy latente, no somos sólo parte de un relato, y los actores no han pedido nada, ningún actor se ha puesto exigente, sí otras figuras, y los hemos invitado pensando que era una buena idea, pero los actores no nos han pedido nada. Todos los compañeros que vinieron lo han hecho por el aguante.
¿Sentís orgullo?
Sí, nos da la idea que tan mal no vamos.
