BARS26: Películas argentinas en la Competencia Internacional
Los ojos del abismo (Daniel de la Vega)
La nueva película del prolífico y legendario director de género argentino Daniel de la Vega sucede toda dentro de un barco y tiene como protagonista a Verónica Intile. La actriz interpreta a una mujer ¿soldado? que despierta confundida y desmemoriada entre cadáveres en un buque de guerra en medio del mar. De a poco irá recopilando pistas y pronto irrumpirá un grupo de soldados ingleses y una doctora que parecen tener extraños planes con ella.
Con reminiscencias a Alien, a Carpenter, a Cameron, Los ojos del abismo además va sembrando huellas de un conflicto político que hacia el final cobra relevancia y resignifica lo que se vio, le brinda una mayor fuerza. Escrita junto a Luciano Saracino y Gonzalo Ventura, el guion es inteligente a la hora de plantear el drama y la acción que lo lleva adelante. Es entretenida, atrapante, eficaz, y cuenta con muy buen uso del espacio y un protagónico notable. De lo mejorcito que hizo De la Vega en los últimos años.
Es una historia de supervivencia pero también sobre la memoria colectiva y el sello argentino no solo está en la producción, sino que se impregna en su argumento de manera genuina. Sobre el pasado nunca enterrado, que es imposible negar, que es importante recordar.
Se estrenará en salas el próximo 11 de diciembre.
El susurro (Gustavo Hernandez)

El uruguayo Gustavo Hernández, director de películas como La casa muda, No dormirás y Virus 32, regresa con esta coproducción estrenada en Sitges que mezcla diferentes temáticas del terror con una historia personal.
Lucía (Ana Clara Guanco) y su hermano menor Adrián (Marcelo Michinaux, a quien hemos visto en Cuando acecha la maldad) se refugian en una antigua casona. Atrás han dejado un padre que parece cargar un don oscuro que algún día heredará el niño, que se transmite por herencia entre masculinos. Lo que no saben es que en ese pueblo hace un tiempo desaparecen chicas jóvenes. La realidad les pegará en la cara cuando Lucía descubra, gracias a una cámara que le coloca a un gato que siempre se escapa, que cerca suyo hay una organización que filma películas snuff (llamadas así a aquellas que filman la violencia y muerte real).
Es así que la película escrita por Hernández junto a Juma Fodde Roma entonces es por un lado una historia de vampiros y por el otro una especie de home invasión cuando la organización se vea descubierta y vaya tras ellos. Pero en el medio es un drama familiar. Más allá de lo sobrenatural y lo violento, el corazón está puesto en esos dos hermanos incondicionales entre sí, dispuestos a enfrentar todo mal de la mano, acompañándose y entendiéndose.
La mezcla de tanto subgénero hace que la película se ralentice o incluso se enrede en lugar de aprovechar unos pocos buenos condimentos. Lo rural, lo familiar, que la hacen cercana a otro exponente nacional como Sangre Vurdalak (incluso más que a Cuando acecha la maldad, con la cual se la emparenta al compartir productores), se pierde con el cúmulo de tópicos del terror que no tienen mucho que ver entre sí.
Desde lo técnico la película cuenta con una buena fotografía y una banda sonora acorde a los climas buscados. Las actuaciones están bastante bien, en especial la infantil aunque también destaca Luciano Cáceres, actor acostumbrado a dar vida a personajes intensos y excéntricos.
Tiene fecha de estreno para el 22 de enero del 2026.
Un susurro invocó mi nombre (Emilia Cotella, John Mathis)

Coproducción dirigida por la argentina Emilia Cotella junto a su pareja, el norteamericano John Matis, cuenta con el protagónico de nuestra scream queen local, Clara Kovacik. Si bien se trata de una coproducción internacional, está rodada en Córdoba y tiene una fuerte impronta local.
La historia, que está escrita por su directora, empieza con un grupo de adolescentes que en un lugar alejado de las sierras de la provincia intentan realizar un ritual con ayahuasca. Pero las cosas se salen de control y años después, su protagonista vive atormentada por recuerdos y pesadillas sobre lo que pasó aquella noche, donde su amiga embarazada falleció. Es una nueva muerte lo que la llama a regresar tras tantos años, con una vida profesional encaminada pero una salud mental frágil que debe cuidar mucho.
En esos reencuentros tan familiares como enajenados, pronto todo se le irá torciendo y una fuerza maligna cobrará fuerza. La trillada expresión «pueblo chico, infierno grande» nunca fue tan acertada como acá. Y ya que hablamos de citas trilladas, también se podría repetir que «las cicatrices nos recuerdan que el pasado fue real», y eso es lo que tiene que cargar todo el tiempo su protagonista, esas marcas físicas y psicológicas que no la abandonan.
La película viene de estrenarse y ganar la competencia nacional en el festival Terror Córdoba.
La Frecuencia Kirlian (Cristian Ponce)

En el 2019, Netflix subió a su plataforma la serie web La frecuencia Kirlian, que además se encuentra gratis en Flixxo. Databa del 2017 y estaba creada por Cristian Ponce, quien junto a Hernán Bengoa dirigía y escribía los episodios. Cada uno narraba una historia distinta que sucedía en 1987 en esa ciudad ficticia, Kirlian, y que quedaba registrado en el programa de radio de su enigmático y misterioso locutor. Ya ahí se podía percibir una gran creatividad no solo a la hora de abordar historias fantásticas, sino al explorar la animación y diferentes estilos, entregando episodios muy interesantes y variados entre sí.
Ahora su director redobla la apuesta y realiza la película con actores en carne y hueso, pero no en su totalidad. La frecuencia Kirlian película, dirigida por Ponce y coescrita junto a Bengoa, es una antología que combina una vez más diferentes estilos: en esa última noche de Kirlian mientras esperan que llegue el meteorito, el locutor recibe a distintos invitados que tienen algo por decir o por saldar a través de lo que cuentan. ¿Qué sucede realmente en Kirlian? ¿Por qué es considerado un pueblo maldito? ¿Quiénes son los monstruos que la habitan?
Ya desde el vamos las historias que se cuentan acá, en comparación a las de la serie, se sienten más cercanas. Sin dudas logra ser algo más que una extensión de ésta, con un enfoque distinto sin perder el eje. La combinación de live action con la animación funciona muy bien para retratar las diferentes percepciones y puntos de vista de sus personajes.
No es necesario haber visto la serie para poder apreciar y entender la película pero es recomendable para captar guiños (también a otra película de su director) y además porque tanto serie como película valen mucho la pena. El festival brindó la posibilidad de ver la serie en pantalla grande y así dejó en evidencia la calidad cinematográfica que tiene.
Con identidad local y la influencia de clásicos ochentosos, La frecuencia Kirlian es una rareza que tiene destino de culto. Acompañan una buena banda sonora, grandes actuaciones de actores como Germán Baudino, Adriana Ferrer y Nicolás Van De Moortele, y una animación notable.
