#BAFICI20 (XVI): y cerramos con «Isla de Perros»!

No soy fan de Wes Anderson y si bien tengo en mi círculo gente que lo ama, siempre mantuve una distancia respetuosa con su cine. Es decir, hay películas suyas que me parecieron muy buenas ("Moonrise kingdom" y "Gran Hotel Budapest") y otras no tanto ("Life aquatic", "The Royal Tenenbaums"). Me sorprendió que cerrara este #BAFICI20 y la verdad es que al salir de su proyección, creo que la cinta estuvo muy bien elegida y representa el espíritu del festival, con todas las de la ley.

"Isla de Perros" es una realización que seguramente no moverá mucho el amperímetro de la taquilla en todo el mundo, pero a nivel artístico es de lo mejor de su carrera. A Wes le fue muy bien en los últimos años con los números duros y puede permitirse una transgresión.

Esta peli es una suerte de homenaje al cine oriental, pensada como una distopía cruda y presentada en forma de animación, usando un mix de técnicas clásicas integradas bajo una premisa única: caracterizar una escenario apocalíptico donde la niñez, los ideales y el amor por las mascotas, sostengan una lucha contra la política y la prepotencia de los poderosos. Y salgan bien parados de esa contienda.

Es muy difícil de explicar en pocas palabras. "Isle of dogs" no es una película para niños. Es una obra conceptual fantástica donde los perritos, son más bien una excusa. Esta es la historia de una sociedad en crisis, hay una problemática puntual epidémica, y el gobierno decide tomar acción inmediata.

 

Al parecer los perros que habitan la ciudad de Megasaki transmiten una enfermedad y si bien hay un sector de científicos que cree en poder desarrollar una vacuna para eliminar esa posibilidad, el alcalde Kobayashi (la voz de decide enviarlos a una isla próxima que se usa como basurero, sin miramiento alguno.

Hasta allí serán enviados todos los perros de la ciudad, quienes tendrán que aprender a vivir en ese espacio lleno de desperdicios, edificios abandonados y construcciones en ruinas. La trama nos presenta a cinco perros que se organizarän para tratar de sobrevivir primero; juntos, y luego ayudar a un visitante que traerá mucha sorpresa en el lugar.

Atari, un chico que fuera adoptado por el alcalde, no puede vivir sin su piel cuidador canino y parte en un avión hacia la isla de los perros, para dar con su mejor amigo Spots. Allí, una vez que llegue a buen puerto, se unirá a la banda de perros para dar con el paradero de su mascota. Lo que significará atravesar gran parte de la isla en una compleja misión. 

Las autoridades buscarán recuperar al chico y terminar con los perros, de la peor manera posible, con todo su arsenal a disposición (drones, guardias robots, etc).

Anderson utiliza la trama como punto de partida para aplicar todos los recursos divertidos y agudos que le son habituales en su cine. Atari habla poco y así como el resto de los orientales en la cinta, sus audios no están subtitulados. Sí, vemos todo lo que los perritos de la banda charlan sobre sus dueños, la vida, las épocas en que eran felices y… Bueno, hablan mucho, siempre con un tono divertido y formal. Son ellos las voces (nada menos ) de Bryan Cranston, Edward Norton, Bill Murray, Jeff Goldblum y Bob Balaban, a las que hay que sumarle, a Liev Schreiber, Scarlett Johanson y F. Murray Abraham. Y suenan increíbles.

Atari deberá buscar a su perro, mientras activistas en la ciudad, luchan por mostrarle a la población el mecanismo mafioso y corrupto que se encuentra detrás de los manejos del alcalde.

El escenario, el constante homenaje a las bases culturales de Japón, la problemática en sí (la inoculación de un virus que se esparce y contagia como la gripe A), la ternura de los niños y adolescentes en la trama, el gore terrible de algunas escenas y la artificiosidad de otras (cuando se muestra cómo se hace prepara el sushi es una cátedra de animación, escena de la que se dice que llevó un mes rodar). Todo posee un ensamble aceitado y preciso. Es fantástica.

De a ratos parece que estás viendo "Beavis & Butthead" y en otros rememorás los grandes clásicos nipones de honor (si no prestar atención al alcalde en todo momento), alternando con los crímenes que la Yakuza ejecuta en esas tierras.

"Isla de perros" es una cinta absolutamente deliciosa, recomendable e ideal para todos los que les gusta la experiementación y la animación para adultos. Es además, una mirada muy conceptual sobre cómo utilizar un recurso y ponerlo al servicio de una idea poderosa. Es, de lo mejor que ví a esta altura del año y espero ansioso su estreno en sala, para volver a verlo.

 

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