«Annemarie»: Una vida en imágenes

¿Cómo abordar alguien que dedicó su vida a mirar? Y que además es parte de tu sangre. En Annemarie, Mariana Sanguinetti se enfrenta al archivo de su bisabuela, la fotógrafa Annemarie Heinrich, e intenta reconstruir su historia, mantenerla viva. El resultado es un documental que se mueve entre el retrato familiar y el histórico, con un fuerte hincapié en la familia pero también en la importancia de la preservación de los archivos.
Heinrich llegó a la Argentina en 1926, escapando de la guerra, y construyó una obra fundamental para la fotografía argentina del siglo XX. Su archivo es, por sí solo, un material cinematográfico extraordinario: retratos de artistas, escritores, actores y figuras populares conviven con fotografías familiares y registros aparentemente menores. Sanguinetti aprovecha esa diversidad sin convertirla simplemente en una sucesión ilustrativa de imágenes.
La película mira esas fotografías, escucha a quienes conocieron a la mujer que las tomó y trata de reconstruir, entre ambas cosas, una presencia. El archivo tiene además una dimensión casi física. Se lo recorre como si fuera un museo, pero también como una casa familiar. La cantidad de material permite dimensionar la magnitud de la obra de Heinrich.

Entre los testimonios, hay figuras que han sido parte de su vida y su obra. Sara Facio la recuerda como “el personaje de mi vida”; Graciela Borges habla de su capacidad para hacer sentir a los demás que eran alguien. La mirada aparece en los efectos que produjo sobre los otros. También se abarca su relación con Eva Perón y las primeras fotografías que le tomó, o la osadía de exhibir un desnudo en un barrio de Buenos Aires todavía muy conservador, y hay unas perlitas con la figura de Mirtha Legrand. Estos momentos que son hitos de una carrera conviven con recuerdos familiares y materiales que permiten acercarnos a la persona detrás de la fotógrafa.
La directora Mariana Sanguinetti no se ubica por fuera de aquello que filma: su vínculo familiar modifica necesariamente la mirada sobre el personaje. El archivo no es sólo una fuente histórica, sino una herencia.
Entre las contradicciones y pequeñas intimidades que surgen, la familia cuenta, por ejemplo, que era más juguetona como fotógrafa que como abuela. El estudio de Callao, espacio donde Heinrich trabajó y vivió todavía existe, se erige como un espacio del pasado que permanece en el presente.
Una película sobre Annemarie Heinrich, sí, pero también sobre la fotografía como forma de memoria y su preservación. Sanguinetti intenta reconstruir quién fue su bisabuela y, al mismo tiempo, acercarse y entender a la mujer detrás de la fotógrafa que todos admiran.
FUNCIONES CONFIRMADAS
Viernes de octubre, a las 20hs, en Malba Cine.
Domingo 11 de octubre a las 16:40hs y miércoles 14 a las 19hs, en Cine Atlas Patio Bullrich.
